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<Figure>

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EL MUNDO EN QUE VIVIMOS </Figure>

<Part>
<H2>Estados Unidos y el proceso electoral de 2020: una aproximación general </H2>

<Sect>
<H2>The United States of America and the electoral process of 2020: a general approach </H2>

<Sect>
<Sect>
<H5>Dr. C. Raúl Rodríguez Rodríguez </H5>
</Sect>

<P>Doctor en Ciencias Históricas, profesor titular y director del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana. </P>

<Sect>
<P><Figure>

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</Figure>
      rodriguezr@cehseu.uh.cu  <Figure>

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</Figure>
0000-0003-2943-4171 </P>
</Sect>
</Sect>

<Sect>
<Sect>
<H5>Dr. C. Olga Rosa González Martín </H5>
</Sect>

<P>Doctora en Ciencias de la Comunicación, profesora titular y subdirectora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.</P>

<Sect>
<P><Figure>

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</Figure>
      olgarosa@cehseu.uh.cu  <Figure>

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</Figure>
0000-0003-0388-5425 </P>
</Sect>

<P>RECIBIDO: 16 DE FEBRERO DE 2021 APROBADO: 5 DE MARZO DE 2021 </P>

<P>RESUMEN Este artículo presenta una valoración del último proceso electoral en Estados Unidos y la situación que </P>

<P>enfrenta la nueva administración, tanto en política interna como en política exterior, con énfasis en las </P>

<P>relaciones de ese país con América Latina y Cuba.       </P>

<P>Palabras Clave: América Latina, Cuba, Estados Unidos, elecciones, escenarios, sanciones </P>

<P>ABSTRACT  This article presents an assessment of the latest electoral process in the United States and the situation facing the new administration in both domestic and foreign policy, with an emphasis on United States relations with Latin America and Cuba. </P>

<P>Key Words: Latin America, Cuba, United States of America, Elections, Scenarios, Sanctions </P>

<Sect>
<P>INTRODUCCIÓN </P>

<P>El proceso electoral del 2020 no se debe reducir a la elección —o reelección— de un ocupante de la Casa Blanca, ni a una simple oposición entre los dos partidos dominantes en Estados Unidos, republicanos y demócratas. En realidad, se trató de un tenso enfrentamiento entre dos modelos de un mismo sistema económico capitalista. En lo fundamental, esta última contienda electoral en ese país resume una enconada lucha entre dos élites plutocráticas que buscan impulsar un cierto modelo de capitalismo y de ejercicio geopolítico de la hegemonía estadounidense en el mundo, ante el declive que experimenta la nación norteña como centro del imperialismo mundial. </P>
</Sect>

<P><Figure>

<ImageData src="176-178/editorisri,+RPIDNo10_02_El+mundo01_img_4.png"/>
CC </Figure>
Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International, que permite su uso, distribución y reproducción en cualquier medio, siempre que el trabajo original se cite de la manera adecuada. </P>

<Sect>
<P>7 </P>
</Sect>
<Figure>

<ImageData src="176-178/editorisri,+RPIDNo10_02_El+mundo01_img_5.png"/>
</Figure>

<Sect>
<P>▮ Fig. 1 Elecciones presidenciales en Estados Unidos 2020. </P>

<P>Uno de los contendientes, Donald Trump, representó, y a juzgar por su comportamiento como ex-presidente, aún representa, la concepción nativista, nacionalista, neoaislacionista, supremacista y socialmente conservadora que tiene el apoyo de las élites empresariales dedicadas a la industria tradicional, la energía, la construcción, la comercialización masiva de armas de fuego entre los ciudadanos y amplios sectores del complejo militar industrial. Esta vertiente tiene el apoyo de los grupos ultra-conservadores de la llamada “altright” (o derecha alternativa) y de los medios de comunicación alternativos como Breitbart News, y algunos que tratan de ubicarse en el llamado “mainstream”, como Fox News, organizaciones como la Asociación Nacional del Riﬂe, las iglesias evangelistas y centros de pensamiento de derecha como la Heritage Foundation </P>

<P>o American Enterprise Institute. </P>

<P>La otra facción de las élites plutocráticas personiﬁcada por Joe Biden representa al ya tradicional establishment estadounidense, las arraigadas tecnocracias radicadas desde 1945 en Washington y regionalmente se concentran en ambas costas, con sus centros en Nueva York y California. Su propuesta es un modelo de capitalismo liberal/ﬁ nanciero/ globalista piloteado por los especuladores rentistas radicados en Wall Street y que se rigen por la voracidad de la “economía de casino” y la desregulación ﬁnanciera, y por la industria de la alta tecnología de Silicon Valley. Esta versión encuentra caja de resonancia en medios que le dan forma a la opinión pública estadounidense como CNN, CBS, ABC, CNBC, The New York Times, The Washington Post; las fundaciones ﬁlantrópicas como la Open Society Foundation, Bill &amp; Melinda Gates Foundation, The Rockefeller Foundation y los centros de pensamiento como RAND y Council on Foreign Aff airs. </P>

<P>En síntesis, se enfrentaron dos candidatos esencialmente conservadores, y ambos no se distancian de la ideología del fundamentalismo de mercado, ni trastocan los fundamentos del capitalismo como modo de producción y como proceso civilizatorio, en los que parece ser otro giro del péndulo electoral en Estados Unidos. Esa es la tradición del pragmatismo político estadounidense, que se orienta a aﬁ anzar el statu quo y remozar las bases del imperialismo. </P>
</Sect>

<Sect>
<P>En realidad, las diferencias fueron de matices, pero no de propuestas que representen espectros ideológicos opuestos, distantes o anti sistémicos. Sin embargo, las elecciones de 2020 rompieron récord de participación, pues más de 158 millones de estadounidenses acudieron a las urnas: 158 394 605 es el número exacto, para un 66.7 % de la población elegible para votar. Eso representa el mayor porcentaje de electores en los últimos 120 años. Biden obtuvo 81 281 502 papeletas (51.3 % de las emitidas). Esto lo convierte en el primer presidente en superar los 80 millones de votantes. Sin embargo, otro hito en la historia reciente de los procesos electorales es que Donald Trump obtuvo 74 222 593 (46.9 %); </P>

<P>o sea, más de los que obtuvieron los ganadores de las elecciones anteriores, incluidas las de 2016, que ganó el propio Trump (Cook Political Report, 2020). </P>

<P>DESARROLLO </P>

<P>En el contexto inmediato que siguió a los comicios, se desarrolló un proceso de transición en medio de una inusual situación creada por la negativa del presidente saliente, Donald Trump, a reconocer los resultados, la no cooperación con el traspaso, el hecho de no asistir a la toma de posesión del nuevo presidente y abandonar la Casa Blanca en el último momento. </P>

<P>Después del 3 de noviembre de 2020, Trump emprendió una cruzada por revertir el resultado electoral, asumiendo una posición basada en acusaciones de fraude que, sin evidencias legales, rompió todas las tradiciones y puso a prueba el funcionamiento de las instituciones de la república. Todas estas argucias dieron continuidad a los excesos y escándalos que acompañaron el inédito estilo gubernamental de Donald Trump desde que tomó posesión en enero de 2017 hasta el ﬁnal de su único mandato. </P>

<P>Estas acciones condujeron a que los dueños de Twitter, red social preferida por Trump para comunicarse con sus seguidores y dar a conocer al mundo sus opiniones y decisiones políticas, agregaran una nota en sus tuits diciendo que la información que él ofrecía podía ser disputada, no ser correcta y que existían otros resultados. De hecho, de sus 578 tuits, entre el 3 de noviembre y el día 23, 152 llevaron la nota de advertencia de la compañía (Sumlin, 2020). Relevantes en torno a las elecciones fueron los tuits en los cuales se autoproclamaba ganador, y cuando dijo que había triunfado Biden aclaró que “He only won in the eyes of the FAKE NEWS MEDIA. I concede NOTHING! We have a long way to go. This was a RIGGED ELECTION!” (¡No concedo NADA! Tenemos un largo camino por recorrer. ¡Fue una ELECCIÓN AMAÑADA!”). </P>

<P>Como evidencian estos tuits, las mayúsculas, el lenguaje directo, sin ﬁltros, sin ser “políticamente correcto”, con estilo coloquial, hacen que su mensaje populista suene original ante los ojos de sus seguidores. Así se aleja de la manera en que tradicionalmente los políticos se han comunicado con sus electores y/o seguidores. Por otro lado, un discurso tan incendiario como este, profundiza la polarización existente en Estados Unidos e implica un llamado a la movilización en contra de “eso” que está mal en la democracia estadounidense. Aquí no se trata de persuadir sino de generar conﬂ ictos. </P>

<P>El discurso de Biden en Twitter fue, por su parte, muy diferente. En el año 2020 publicó 2 502 tuits originales, según el sitio Tweet Binder (2020) y el pico corresponde al anuncio de Kamala Harris como su vicepresidenta. Trump, por su parte, publicó 5 146 entre el 1ro. de enero y el 11 de noviembre. Cuando se miran los hashtags que más usó Biden se nota una diferencia notable con los de Trump (Tweetbidner, 2020): </P>

<Table>
<TR>
<TD>Hashtags de Biden </TD>

<TD>        Hashtags de Trump</TD>
</TR>

<TR>
<TD>#DemConvention </TD>

<TD>#trump2016 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>#DemDebate </TD>

<TD>#makeamericagreatagain </TD>
</TR>

<TR>
<TD>#SoulSaturday </TD>

<TD> #MAGA </TD>
</TR>

<TR>
<TD>#EarthDay </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>#WomensEquality </TD>

<TD/>
</TR>
</Table>

<P>▮ Fig. 2. Hashtags utilizados por Biden y Trump en la campaña electoral. </P>
</Sect>
<Figure>

<ImageData src="176-178/editorisri,+RPIDNo10_02_El+mundo01_img_6.png"/>
</Figure>

<P>▮ Fig. 3. González Martín: Las elecciones presidenciales en los Estados Unidos y el discurso político de Donald Trump, manuscrito en proceso de publicación. </P>

<Sect>
<P>Al comparar los temas y las maneras de presentarlos, Biden fue más coherente con la forma en que los políticos tradicionales del establishment lo han hecho, mientras que, como vimos anteriormente, Trump manejó un discurso mucho más agresivo. Biden abogó por la unidad (seré un presidente que busca la unión y no la división; es hora de bajar la retórica, la temperatura, de mirarnos y escucharnos los unos y los otros; para lograr el progreso tenemos que dejar de tratar a los que se oponen a nosotros como enemigos). Por otro lado, los tuits de Biden responden evidentemente a una estrategia de campaña más colectiva, con mensajes más inclusivos pues casi todos fueron enviados, además, desde un TweetDeck y un Twitter Studio mientras que la mayoría de los de Trump fueron enviados desde su IPhone. </P>

<P>Trump, por su parte, se dedicó a tratar de descaracterizar a Biden sobre la base de que él y los demócratas le habían robado las elecciones a partir del fraude realizado por ellos con el apoyo de los que él denomina los Fake Media. Así lo demostró un estudio realizado recientemente por nuestro centro. </P>

<P>Como evidencia la ﬁgura 3, Trump manejó como ejes temáticos claramente deﬁnidos de su estrategia discursiva contra los medios de comunicación varias líneas de mensajes, encaminadas a demostrar la crisis de Estados Unidos a partir de la decadencia de los medios como instituciones sociales. Estos fueron: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>los medios hicieron lo posible por ayudar a Biden a sobrevivir durante las elecciones; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>los medios se unieron para eliminar la libertad de prensa —razón por la cual él considera que no reportaron los datos reales del 3 de noviembre—; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>los medios están haciendo en Estados Unidos lo que se hace en los países comunistas: silenciar la verdad; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>•</Lbl>

<LBody> el periodismo estadounidense no puede caer más bajo. </LBody>
</LI>
</L>

<P>De ahí la necesidad, entre otros múltiples factores en su narrativa de crisis, de Hacer a los Estados Unidos Grande de Nuevo (Make America Great Again -MAGA-). Todo esto es coherente con el populismo de extrema derecha de Trump que es, por naturaleza, excluyente. Según Hall (2020), este se caracteriza por la inclusión, en el centro de su retórica, de una noción moralista de lo que es el pueblo que, además, debe enfrentarse a un establishment nefasto que conspira contra él y donde la noción de crisis encaminada a la generación de apoyo político es una constante. </P>
</Sect>

<Sect>
<P>Lacatus (2020), por su parte, habla del populismo Jacksoniano de Donald Trump a partir de su anti-elitismo, fuerte nacionalismo y ferviente creencia en el excepcionalismo estadounidense. Estos elementos han sido una constante en el discurso político tradicional en torno a la seguridad nacional de Estados Unidos en el que los “otros” son siempre los malos y ellos son los “buenos” destinados a cambiar el mundo —algo que comparten Trump y Biden por igual, si bien hay matices en la manera en que cada uno lo dice y lo hace—. </P>

<P>Como colofón de un periodo de transición sin precedentes en la historia política de ese país, el presidente saliente instó a sus seguidores a asediar y entrar por la fuerza a la sede del poder legislativo, ante la mirada atónita de millones de personas, de costa a costa, en la nación norteamericana y el resto del mundo. </P>

<P>El gobierno de Joe Biden: Disputa geopolítica por la hegemonía global y el remozamiento de las bases del imperialismo estadounidense en declive </P>

<P>Las personas seleccionadas por Biden para formar su gobierno tienen, en su mayoría, al menos diez años de experiencia en diferentes instancias del poder ejecutivo y muchos trabajaron durante la Administración de Barack Obama en cargos muy aﬁ nes a los que han asumido esta vez. Son funcionarios que tienen amplio reconocimiento en Washington y son considerados “demócratas moderados” en el contexto político estadounidense, que creen en el rol del gobierno pero que deﬁenden el mercado, la libre empresa y el internacionalismo liberal en política exterior. Varios de ellos son graduados de universidades de la reconocida Ivy League (Harvard, Yale, Princeton, Columbia) y tienen vínculos estrechos con Wall Street y Silicon Valley; otros han pasado por la famosa “puerta giratoria” que implica haber estado vinculado los últimos años a tanques pensantes de orientación demócrata, como es el caso del propio presidente Biden quien, hace dos años, fundó el Penn Biden Center en la Universidad de Pensilvania. </P>

<P>Adicionalmente, el equipo de política exterior y de seguridad nacional de Biden se ha nutrido de 25 graduados de la escuela Walsh de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown, una institución élite de formación para el servicio exterior. Todo esto implica que, a diferencia de su predecesor, la experiencia en el gobierno y el vínculo con los centros de pensamiento es una característica importante de la nueva administración. </P>

<P>En el plano interno, la administración de Joseph Biden enfrenta varias crisis simultáneamente: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Crisis política marcada por la exacerbada polarización y en la que debe enfrentar el grave desafío de gobernar un territorio en el cual una parte importante de la población y del partido de la oposición no le reconocen ni su autoridad ni su legitimidad. Además, se hace demasiado prematuro asegurar que el ﬁn de Trump en el cargo presidencial sea el ﬁnal de su corriente ideológica o de su vida política como expresidente. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Crisis económica marcada por una recesión comparable con la crisis de 1930. Unido a esto, los efectos de una pandemia que, más que una gran emergencia sanitaria, es un fenómeno económico y social muy mal manejado por la administración anterior. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Crisis social caracterizada por el aumento del racismo, el supremacismo blanco y el sentimiento antiinmigrante, ante lo cual amplios sectores de la población exigen acciones concretas en una sociedad estadounidense que experimenta cambios demográﬁ cos signiﬁ cativos. </LBody>
</LI>
</L>

<P>En términos de política exterior, la administración Biden va recogiendo la cosecha del resultado de cuatro años de America First de su predecesor, que des-conﬁguró el llamado orden liberal mundial. A partir de las acciones y declaraciones del nuevo gobierno, se aprecia un intento por restaurar el dominio de las democracias liberales occidentales a nivel global con ese país como líder. Biden y su equipo emplean el multilateralismo y la diplomacia para reencaminar la disputa geopolítica, según los objetivos hegemónicos de Estados Unidos. Todo este esfuerzo de recomposición está basado en el internacionalismo liberal y anclado en el excepcionalismo estadounidense y en su liderazgo como nación indispensable para la estabilidad y la seguridad mundiales. </P>
</Sect>

<Sect>
<P>En ese camino trazado por la nueva administración, esta debe enfrentar retos como los siguientes: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>la competencia económica y tecnológica de China a la cabeza del mayor bloque económico mundial recién formado en Asia; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>el reto político y militar de Rusia, cuya imagen como potencia cientíﬁca se ha visto fortalecida por el éxito de la vacuna Sputnik V contra la COVID-19; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>las tensiones en el Medio Oriente, fundamentalmente entre Israel, su principal aliado en la región, e Irán; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>la recomposición de alianzas con Canadá y México en América del Norte, además de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur en Asia. Biden se ha manifestado a favor de ellas. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Por otro lado, debe reconocerse que el vínculo entre Biden y la región de América Latina y el Caribe es más estrecho que el de su predecesor, quien solamente visitó un país del área durante sus cuatro años en la Casa Blanca, para asistir a la cumbre del G-20 en 2018. Asimismo, no es ocioso recordar que, en momentos anteriores en su carrera política como senador y después como vicepresidente, Biden apoyó estrategias de desestabilización como el Plan Colombia (1999), “la guerra contra el narcotráﬁco” (2006), la Iniciativa Mérida (2008) y el operativo Rápido y Furioso que facilitó la llegada de armas ilegales a México con el ﬁn de apropiarse de los recursos naturales. </P>

<P>CONCLUSIONES </P>

<P>De manera general, para la administración Biden, el hemisferio occidental no tendrá centralidad en su agenda, aunque sí es previsible un cambio de tono y, en una parte sustancial, no abandonará el Monroísmo —unido a un intento de reconstruir el papel de Estados Unidos como líder político e incluso “moral” a nivel hemisférico—. La próxima VIII Cumbre de las Américas se celebrará precisamente en ese país. Esta será una ocasión ideal para medir </P>

<P>Estados Unidos y el proceso electoral de 2020: una aproximación general </P>

<P>en su totalidad la dirección y la estrategia de la política latinoamericana de la nueva Administración. </P>

<P>Es válido señalar también que en sus primeras semanas Biden y su equipo de política exterior ya han dado pasos que apuntan a direcciones diferentes a Trump en temas como los siguientes: el cambio climático, a partir del retorno al Acuerdo de París; la proliferación nuclear, con el acuerdo de prórroga del New Start con Rusia; y en la participación en organismos multilaterales, con la reincorporación a la Organización Mundial de la Salud y la Consejo de Derechos Humanos de la ONU. </P>

<P>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS </P>

<P>Cook Political Report. (2020). National popular Vote Tracker. Recuperado de https://cookpolitical. com/2020-national-popular-vote-tracker </P>

<P>Hall, J. (2020). In search of enemies: Donald Trump’s populist foreign policy rhetoric. Politics, 41(1). Political Studies Association, pp. 48–63, DOI: 10.1177/0263395720935377 </P>

<P>Lacatus C. (2020). Populism and President Trump’s approach to foreign policy: An analysis of tweets and rally speeches. Politics, 41(1), Political Studies Association, pp. 31-47, DOI: 10.1177/0263395720935380 </P>

<P>Sumlin, E. (2020). Trump’s vote fraud claims draw continued scrutiny from Twitter. Recuperado de https:// www.aljazeera.com/news/2020/11/23/twitter-continues-to-ﬂ ag-trumps-claims-of-election-fraud </P>

<P>Tweet Binder (2020). How does Joe Biden use Twitter? Recuperado de https://www.tweetbinder.com/blog/ joe-biden-twitter/ </P>

<P>BIBLIOGRAFÍA </P>

<P>Holland, J., Fermor B. (2021). The discursive hegemony of Trump’s Jacksonian populism: Race, class, and gender in constructions and contestations of US national identity,  2016-2018. Politics, 41(1). Political Studies Association, pp. 64-79, DOI: 10.1177/0263395720936867 </P>
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