
Infraestructura, poder y disputas por la hegemonía: Estados Unidos y China en la América Latina del siglo XXI
Álvarez y Barrenengoa
como un servicio público y pasa a verse como un acti-
vo financiero. En ese marco, los inversores la conciben
principalmente como “flujos de caja contractuales es-
tables a largo plazo”, más que como rutas, hospita-
les o sistemas de agua. En este esquema, las obras se
estructuran como activos capaces de generar rentas
previsibles para fondos de inversión, bancos o ges-
tores de activos, pero para que el capital privado par-
ticipe, normalmente se requieren contratos de largo
plazo, subsidios o garantías públicas que aseguren in-
gresos, como los que están comprendidos en el RIGI o
en el acuerdo EE. UU.-Argentina. En este proceso hay
una transferencia de recursos públicos al capital pri-
vado dado que, en muchos casos, el Estado financia
o reduce los riesgos iniciales, mientras que el sector
privado captura los retornos una vez que el proyecto
está en funcionamiento. La infraestructura, promovida
y financiada, que tiene como marco de este tipo de
acuerdos, redunda en una profundización de la deuda
pública y un aumento de la dependencia.
2. La estrategia china para con la región latinoa-
mericana
El sistemático y sostenido acercamiento de China a
la región coloca al gigante asiático como el princi-
pal inversor y socio en distintas áreas que permiten
vislumbrar la relevancia estratégica que la región
tiene para esa nación en términos de sus intereses
económico-financieros, tecnológico-productivos,
diplomáticos y geopolíticos. Por eso indagamos en
la dimensión de la infraestructura en tanto aspecto
clave que nos permite conocer la trayectoria de es-
tas relaciones y cómo se han ido consolidando con
el transcurrir de este primer cuarto de siglo.
Desde una perspectiva histórica, China logró en el
siglo XXI convertirse en un actor protagónico por
su fortaleza en áreas estratégicas como la produc-
ción de manufacturas y productos tecnológicos, y
su liderazgo en las cadenas globales de valor. Su
proceso de expansión se remonta a las reformas de
Deng Xiaoping desde 1978, mediante las cuales lo-
gró la expansión de sus empresas y un posiciona-
miento de gran relevancia en la economía global,
incorporándose en 2001 a la Organización Mundial
del Comercio (OMC). Mediante las “cuatro moderni-
zaciones”, fue instaurando un modelo propio en el
que generó —desde la autonomía política y estraté-
gica y bajo tutela del Estado— un profundo cambio
en su sociedad que generó la salida de la situación
de pobreza extrema de 800 millones de personas
(Merino et al, 2024). En paralelo, después de tres
décadas sin relaciones diplomáticas, durante la pre-
sidencia de Jimmy Carter, EE. UU. reconoció a China
en 1979 bajo el principio de “Una sola China”.
Paulatinamente, se fue construyendo un vínculo de
mutua dependencia entre China y EE. UU. que tam-
bién conlleva una situación de tensión permanente
que se fue acrecentando a raíz del pasaje, por parte
de China, de ser una semiperiferia industrial a conver-
tirse en un centro emergente y de gran dinamismo.
Esto implicó una estrategia de “contención”, mediante
instrumentos que buscaron frenar la competencia co-
mercial en sectores como el automotriz, industrias de
acero y aluminio, avícola, entre otros. Dos años antes
de la llegada de Xi Jinping a la presidencia de China
en 2012, ya se había convertido en la primera poten-
cia comercial del mundo, por lo cual, dejaron de ser
socios comerciales para convertirse en competidores
de una guerra comercial y tecnológica que involucró
la infraestructura. Durante la primera presidencia de
Trump entre 2017 y 2021, se dio una feroz competencia
entre empresas tecnológicas como Huawei Technolo-
gies Co, líder en telecomunicaciones, redes móviles,
5G, etc. Con su segunda presidencia, la competencia
tecnológica y comercial se ha profundizado y ambos
países han desarrollado distintas estrategias. La vi-
sita de Trump a Beijing en mayo del 2026 junto con
un grupo de empresarios de compañías como Tesla,
Nvidia, Apple, Blackrock, Citi, Boeing, Qualcomm, GE
Aerospace, Cargill, Micron, Blackstone, da cuenta de la
sostenida dependencia del mercado chino.
La infraestructura como pieza central en la estra-
tegia de China
Como se viene indicando, el estudio de la infraes-
tructura reviste de un carácter estratégico ya que
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ISSN 2707-7330
Revista POLÍTICA INTERNACIONAL | Volumen VIII, Nro. 4 octubre-diciembre de 2026