notas
Semblanza de un diplomático revolucionario: Jorge Alberto Bolaños (1965-1981)
A portrait of a revolutionary diplomat: Jorge Alberto Bolaños (1965-1981)
Portrait d'un diplomate révolutionnaire : Jorge Alberto Bolaños (1965-1981)
Retrato de um diplomata revolucionário: Jorge Alberto Bolaños (1965-1981)
M. Sc. Lizett Sifontes Ramos*
Profesora de la Universidad de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” (ISRI), La Habana, Cuba. lizettsifontes73@gmail.com https://orcid.org/0009-0000-8970-9582
M. Sc. Lillanys Ruqué Álvarez
Profesora de la Universidad de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” (ISRI), La Habana, Cuba. lillyruque@gmail.com 0009-0002-1582-3774
*Autora para la correspondencia: lizettsifontes73@gmail.com
Cómo citar (APA, séptima edición): Sifontes Ramos, L., & Ruqué Álvarez, L. (2026). Semblanza de un diplomático revolucionario: Jorge Alberto Bolaños (1965-1981). Política internacional, VIII (Nro. 3), 357-368. https://doi.org/10.5281/zenodo.20517200
https://doi.org/10.5281/zenodo.20517200
Recibido: 6 de mayo de 2026
Aprobado: 27 de mayo de 2026
publicado: 7 de julio de 2026
RESUMEN Entre 1965 y 1981 Cuba enfrentó aislamiento a nivel internacional establecido por Estados Unidos y la complejidad de la Guerra Fría. Este trabajo reconstruye aspectos clave de la trayectoria diplomática de Jorge Alberto Bolaños Suárez en ese período, como parte de la generación de diplomáticos bajo la influencia del canciller Raúl Roa. El texto sigue sus pasos desde su primer destino como secretario en Londres, sus responsabilidades en la Dirección de Europa Occidental, hasta sus misiones como embajador en Polonia, Checoslovaquia y posterior regreso a la capital británica. Mediante el análisis cualitativo de cinco testimonios orales de excolegas −complementados con fuentes documentales del MINREX y entrevistas publicadas− se examinan sus misiones en Londres (1965-1968 y 1977-1981), Varsovia (1971-1974) y Praga (1974-1977). Los hallazgos principales indican que Bolaños operó con eficiencia en contextos de aislamiento diplomático y las tensiones de las relaciones con el bloque socialista, con un estilo muy propio sustentado en la defensa de los principios revolucionarios y su capacidad de adaptación y manejo de fricciones en entornos complejos y hostiles. Las limitaciones del estudio incluyen la ausencia de fuentes primarias no institucionales. Se concluye que la figura de Bolaños ejemplifica un referente para jóvenes diplomáticos y de otras nacionalidades. Se recomienda, en futuros trabajos, su gestión como viceministro y en misiones en América Latina.
Palabras clave: Jorge Bolaños; diplomacia cubana; MINREX; política exterior; guerra fría; Revolución cubana.
ABSTRACT Between 1965 and 1981, Cuba faced international isolation imposed by the United States and the complexities of the Cold War. This work reconstructs key aspects of Jorge Alberto Bolaños Suárez's diplomatic career during that period, as part of the generation of diplomats influenced by Foreign Minister Raúl Roa. The text traces his career from his first posting as secretary in London, through his responsibilities in the Directorate of Western Europe, to his missions as ambassador to Poland and Czechoslovakia, and his subsequent return to the British capital. Through a qualitative analysis of five oral testimonies from former colleagues —supplemented by documentary sources from the Cuban Ministry of Foreign Affairs (MINREX) and published interviews— his missions in London (1965–1968 and 1977–1981), Warsaw (1971–1974), and Prague (1974–1977) are examined. The main findings indicate that Bolaños operated effectively in contexts of diplomatic isolation and the tensions of relations with the socialist bloc, employing a distinctive style grounded in the defense of revolutionary principles and his ability to adapt and manage friction in complex and hostile environments. Limitations of the study include the absence of non-institutional primary sources. It is concluded that Bolaños serves as a role model for young diplomats and those of other nationalities. Future research is recommended to examine his tenure as vice minister and his missions in Latin America.
Keywords: Jorge Bolaños; Cuban diplomacy; MINREX; foreign policy; Cold War; Cuban Revolution.
RÉSUMÉ Entre 1965 et 1981, Cuba a subi l'isolement international imposé par les États-Unis et les complexités de la Guerre froide. Cet ouvrage retrace les grandes lignes de la carrière diplomatique de Jorge Alberto Bolaños Suárez durant cette période, au sein de la génération de diplomates influencée par le ministre des Affaires étrangères Raúl Roa. Le texte suit son parcours, de son premier poste de secrétaire à Londres, en passant par ses responsabilités au sein de la Direction de l'Europe occidentale, jusqu'à ses missions d'ambassadeur en Pologne et en Tchécoslovaquie, et son retour ultérieur dans la capitale britannique. À travers une analyse qualitative de cinq témoignages oraux d'anciens collègues – complétée par des sources documentaires du ministère cubain des Affaires étrangères (MINREX) et des entretiens publiés – ses missions à Londres (1965-1968 et 1977-1981), à Varsovie (1971-1974) et à Prague (1974-1977) sont examinées. Les principaux résultats indiquent que Bolaños a agi efficacement dans un contexte d'isolement diplomatique et de tensions avec le bloc socialiste, en employant un style distinctif fondé sur la défense des principes révolutionnaires et sur sa capacité d'adaptation et de gestion des frictions dans des environnements complexes et hostiles. L'étude présente toutefois certaines limites, notamment l'absence de sources primaires non institutionnelles. Il apparaît que Bolaños constitue un modèle pour les jeunes diplomates et ceux d'autres nationalités. Des recherches futures sont recommandées afin d'examiner son mandat de vice-ministre et ses missions en Amérique latine.
Mots-clés : Jorge Bolaños ; diplomatie cubaine ; MINREX ; politique étrangère ; guerre froide ; révolution cubaine.
RESUMO Entre 1965 e 1981, Cuba enfrentou o isolamento internacional imposto pelos Estados Unidos e as complexidades da Guerra Fria. Esta obra reconstrói aspectos-chave da carreira diplomática de Jorge Alberto Bolaños Suárez durante esse período, como parte da geração de diplomatas influenciados pelo Ministro das Relações Exteriores, Raúl Roa. O texto traça sua trajetória desde sua primeira nomeação como secretário em Londres, passando por suas responsabilidades na Diretoria da Europa Ocidental, até suas missões como embaixador na Polônia e na Tchecoslováquia, e seu posterior retorno à capital britânica. Por meio de uma análise qualitativa de cinco depoimentos orais de ex-colegas — complementados por fontes documentais do Ministério das Relações Exteriores de Cuba (MINREX) e entrevistas publicadas — são examinadas suas missões em Londres (1965–1968 e 1977–1981), Varsóvia (1971–1974) e Praga (1974–1977). Os principais resultados indicam que Bolaños atuou com eficácia em contextos de isolamento diplomático e tensões nas relações com o bloco socialista, empregando um estilo singular fundamentado na defesa dos princípios revolucionários e em sua capacidade de adaptação e gestão de atritos em ambientes complexos e hostis. Entre as limitações do estudo, destaca-se a ausência de fontes primárias não institucionais. Conclui-se que Bolaños serve como modelo para jovens diplomatas, inclusive de outras nacionalidades. Recomenda-se que pesquisas futuras examinem seu período como vice-ministro e suas missões na América Latina.
Palavras-chave: Jorge Bolaños; diplomacia cubana; MINREX; política externa; Guerra Fria; Revolução Cubana.
INTRODUCCIÓN
Fidel Castro definió desde 1959 los ejes de la política exterior cubana, para ejecutarlos hizo falta algo más que teorías discursivas: se precisó la formación de una generación de diplomáticos capaces de transformar estos principios en acciones concretas en contextos hostiles y cambiantes. “Una generación formada a la carrera, porque no eran diplomáticos de carrera, pero resultaron ser extraordinarios diplomáticos en su tiempo”, Rodríguez Derivet (2019).
Hoy, retirado de la vida activa, Jorge Alberto Bolaños Suárez pertenece a esa generación de diplomáticos que forjaron la política exterior de la Revolución en las décadas más complejas. Nacido en Puerto Padre en 1935, combatiente clandestino contra Batista, fundador del Partido Comunista de Cuba, Bolaños desarrolló una trayectoria diplomática que abarcó más de cuatro décadas y tres continentes: Londres, Varsovia, Praga, Brasilia, México, Washington.
El artículo que se presenta es una aproximación a su figura a través de sus propias palabras y las de quienes trabajaron con él. Nace de una convicción: hay figuras públicas que no se miden por lo estruendoso de su paso, sino por lo profundo de la huella que dejan. Jorge Bolaños Suárez pertenece a esa estirpe. Hombre de confianza de Fidel Castro, formado en la escuela de Raúl Roa, su trayectoria compendia los momentos cruciales de la política exterior cubana: la resistencia en tiempos de aislamiento, la compleja relación con el campo socialista, el diálogo con América Latina y, finalmente, el desafío de representar a Cuba frente a su histórico adversario.
Se reúnen en este artículo testimonios de colegas que lo conocieron en distintas etapas de su carrera. Colegas de sus primeros destinos, subordinados que aprendieron de su oficio, amigos que compartieron con él fuera del trabajo. Sus voces, reunidas aquí por primera vez, reconstruyen la trayectoria de un diplomático que entendió el oficio como servicio, no como privilegio.
No se trata de una biografía exhaustiva ni de un estudio académico. Quiere ser, más bien, un ejercicio de memoria compartida y un homenaje en vida, a un hacedor silencioso de la diplomacia cubana. En el centenario de Fidel Castro, recordar a Bolaños es también una forma de preguntarnos cómo se encarnan los ideales en personas de carne y hueso, y cómo la coherencia ética puede ser, ella misma, una herramienta estratégica en las relaciones internacionales.
1. Formación de un diplomático revolucionario (1935-1965)
Jorge Alberto Bolaños Suárez nació el 25 de noviembre de 1935 en Puerto Padre, provincia de Las Tunas. En ese entonces, la pequeña localidad tunera era apenas un punto en el mapa del oriente cubano. Nada en su geografía ni en su apellido anunciaba que aquel niño llegaría a representar y defender la soberanía de su país en tan lejanas latitudes.
Un factor que incidió profundamente en su formación fue la figura de su abuelo paterno, a quien Jorge Alberto profesaba una enorme estima. Fue precisamente una iniciativa de su abuelo la decisión de enviarlo a estudiar en la High School Military Academy en Atlanta, Estados Unidos, de 1950 a 1952, marcando un momento importante en su desarrollo personal e intelectual.
De regreso a Cuba en 1952 comienza en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado, graduándose de Bachiller en Letras. Al concluir en 1956 el bachillerato inicia estudios en la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana (Doimeadios, 2019). En aquellos años no existía la carrera de Diplomacia, se cursaba Derecho Diplomático y Consular en la Facultad de Derecho. Cuando el joven Bolaños estaba en segundo año de Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana, conoció a Roa como profesor en las aulas universitarias; ya entonces, desde su cátedra, inculcaba en los jóvenes los principios de una Cuba independiente y digna. (Doimeadios, 2019)
Mientras estudiaba, Bolaños comenzó a trabajar en el sector bancario. Desde esa posición, en apariencia gris y burocrática, dirigió una célula del Movimiento 26 de Julio. Él mismo relataría después, con la modestia de quien cuenta una anécdota más, cómo aprovechaban las instalaciones bancarias de manera clandestina:
"Mientras que durante el día los americanos imprimían sus estados de cuenta, por la noche el grupo reproducía periódicos, documentos de la Sierra Maestra y propaganda para la Huelga del 9 de abril." (Doimeadios, 2019)
Su compromiso fue más allá de la impresión clandestina. Bolaños participó en el fallido asalto al Ministerio de Gobernación, una acción que pudo costarle la vida. La experiencia, pese a su desenlace adverso, no detuvo su labor de reclutamiento para la causa. Hoy, quien revisa su expediente encuentra allí, como testimonio de aquellos años de riesgo, la Medalla de Combatiente de la Clandestinidad.
El triunfo de enero de 1959 lo encontró joven, pero ya forjado.
Bolaños fue fundador de las Milicias Revolucionarias el 26 de octubre de 1959. Cuando en abril de 1961 las bombas cayeron sobre Playa Girón, formaba parte del Batallón adscrito al Palacio Presidencial. Un año después, en la Crisis de octubre de 1962, integraba el Batallón de los Dirigentes de la CTC. La Revolución no era para él una consigna, era una militancia cotidiana, de fusil y trinchera.
Hasta 1963 se desempeñó como cuadro profesional en el Sindicato de Bancos y Seguros, primero a nivel provincial y luego nacional. Pero su destino estaba a punto de dar un giro definitivo. A insistencia del canciller Raúl Roa y del viceprimer ministro Pelegrín Torras de la Luz, Bolaños se incorporó al Ministerio de Relaciones Exteriores en ese mismo año. (Doimeadios 2019). Una vez en el Ministerio, matriculó la carrera de Diplomacia —creada por Roa y Pelegrín, y más tarde renombrada Ciencias Políticas.
El embajador Oscar Oramas1, que lo conoció en aquellos días fundacionales, recuerda:
"A Jorge Bolaños lo conocí alrededor de la Crisis de Octubre en el MINREX, cuando él llegó procedente del Sindicato de Bancos. Empezamos a trabajar juntos en la Dirección de Europa Occidental. Desde los primeros momentos me percaté de que tenía garras y la fineza de un diplomático de altos vuelos."
Quienes compartieron con él aquellos años coinciden: Roa le tenía profunda estima.
Mery Floréz2 atestigua:
“Me consta la confianza que tenía Roa en él. Hubo cuestiones con funcionarios y otras decisiones en las que el canciller siempre contó con él. Él gozaba de la mayor confianza con Roa, y Roa la depositaba en él.”
Isabel Allende3 declara que Roa y Bolaños siempre tuvieron mucha interacción personal.
“A Roa le gustaba hablar con Bolaños de política y de otras cosas. Roa confiaba mucho en el conocimiento de Bolaños y en su habilidad práctica como diplomático, era un maestro en el arte de hacer relaciones. Confiaba en él como dirigente del Partido y como ser humano.”
El propio Bolaños lo comentaría después, tanto en el programa Mesa Redonda como en una entrevista con Doimeadios Guerrero, ambas en 2019. Recordaba que Roa escogía a sus alumnos y les vaticinaba lo que serían:
"Me decía 'lord' y a mí me daba pena —contaba entre risas—. Era por mi manera de ser; me gustaba ir a la universidad bien vestido, con guayabera. Así me siguió diciendo siempre, y para colmo, me mandó para Inglaterra. Cuando regresé de Londres era más 'lord' que nunca" (Rodríguez Derivet, 2019; Doimeadios Guerrero & Álvarez Guerrero, 2019).
Pronto llegaron las responsabilidades. De 1963 a 1964 fue designado responsable del país en la Dirección de Europa Occidental; de 1964 a 1965, jefe de ese Departamento. Mientras tanto, continuaba sus estudios de Ciencias Políticas en curso dirigido, titulándose en 1972 a su regreso de Gran Bretaña, mientras ejercía como jefe de despacho del viceministro según precisa la embajadora Isabel Allende Karam1.
El 3 de octubre de 1965, cuando se creó el Partido Comunista de Cuba como partido único tras la fusión del MR-26-7, el PSP y el Directorio Revolucionario, Bolaños era ya un actor activo del proceso. Por derecho propio, es considerado fundador del PCC.
La influencia de Roa en aquella generación fue determinante. Nadie lo expresa mejor que Raúl Roa Kourí4:
"Jorge Bolaños fue un destacado miembro del grupo fundacional de la diplomacia revolucionaria cubana, formado bajo la influencia de Roa. Asimiló y encarnó los principios rectores de esta nueva diplomacia: la honestidad, la defensa de los valores inculcados por Fidel Castro, y la importancia del estudio y la cultura. Guiado por las figuras de Martí, Fidel, Marx y Lenin, Bolaños se consolidó como un auténtico representante del tipo de diplomático que preconizaban Fidel Castro y Raúl Roa."
2. Diplomacia en tiempos de aislamiento (1965-1981)
En 1965, con treinta años recién cumplidos, Jorge Bolaños cruzó el Atlántico destino a Londres encargado como secretario de la Embajada cubana. Isabel Allende Karam, que años después trabajaría con él, lo recuerda con exactitud: "Viajó como segundo al mando, fue el soporte de Alba Griñán, una mujer revolucionaria destacada pero que no tenía experiencia en el servicio exterior".
No era un destino cualquiera. En aquellos años, Cuba sufría el aislamiento diplomático impuesto por Estados Unidos. Gran Bretaña, aunque aliada de Washington, mantenía una relación más pragmática con la Revolución. Por esa razón, la Embajada en la capital británica era una trinchera de lujo: un puesto de avanzada desde donde defender los intereses cubanos y buscar reconocimiento en plena Guerra Fría. El joven Bolaños aprendió allí los primeros secretos del oficio en terreno hostil.
Tres años después, en 1968, regresó a La Habana. Fue nombrado jefe del despacho del viceministro Carlos Chain Soler —en aquel entonces el único que existía—, una posición privilegiada desde la que podía asomarse a todos los frentes. Allí, manejando papeles y urgencias, conoció los entresijos del MINREX. Bolaños estaba en el punto neurálgico de la cancillería. Fue un período de formación acelerada, de esos que fraguan a los diplomáticos de raza. La embajadora Isabel puntualiza que, “en aquellos años, las relaciones con los países socialistas eran prioritarias y se gestionaban de manera directa, casi personal”.
En 1970 tuvo un paso fugaz por la Dirección de Personal —solo dos meses— y luego, entre 1970 y 1971, asumió como Director de Países de Europa Occidental. El embajador Oscar Oramas, que había partido a Argelia en 1964, seguía su evolución desde la distancia. Años después recordaría:
"Andando el tiempo, en 1964, siendo ambos ya jefes de departamento en la Dirección de Europa Occidental, yo fui designado primer secretario en Argelia. A mi regreso, en 1973, Jorge era ya director, muy dinámico. En las reuniones con el ministro tenía una excelente relación y una gran comunicación. Me consta que el ministro y los compañeros del despacho lo trataban con mucha camaradería, con afecto."
Ese afecto al que se refiere Oramas tenía una base sólida. Bolaños se había ganado la confianza de sus superiores, y el reconocimiento no tardó en llegar.
Polonia (1971-1974)
A los 34 años —una edad temprana para tan alta responsabilidad— fue promovido al rango de embajador. Su destino: Polonia. No era un destino decorativo. Era, dentro del bloque socialista, un país de contrastes: una frágil situación económica, un movimiento obrero con protestas recurrentes y una Iglesia Católica con enorme influencia social. Para colmo, los polacos mantenían con Estados Unidos una relación ambivalente, matizada por fuertes intereses económicos y por el peso de la diáspora polaca en la política norteamericana.
Quien mejor lo describe es la embajadora Isabel Allende Karam, que vivió aquellos años desde dentro y conoció de primera mano los inconvenientes de aquella misión. Según su testimonio:
"La influencia de la diáspora polaca, con una elevada concentración de judíos y católicos en estados decisorios, jugaba un papel predominante en las elecciones estadounidenses de la época. Asimismo, Polonia mantenía fuertes intereses económicos con Washington, habiendo recibido el estatus de nación más favorecida en el comercio desde 1963. A esa complejidad se sumaba la reciente adhesión de Cuba al CAME, que no siempre era bien recibida por igual entre los países miembros. Dentro del espectro político polaco, además, no todos los factores partidistas miraban con buenos ojos a la Revolución Cubana."
Fue en ese escenario —escabroso, como lo califica Allende Karam— donde Bolaños recibió una misión delicadísima: preparar el terreno para la visita de Fidel Castro a Polonia, programada para junio de 1972. No era solo una visita de Estado; era la primera vez que el Comandante en Jefe pisaba ese país, y todo debía salir perfecto.
La visita coincidió, además, con el paso reciente de Richard Nixon por Varsovia, lo que añadía una capa extra de tensión. Y entonces empezaron los incidentes.
La embajadora Allende Karam recuerda cada uno con claridad:
" El primero de ellos fue un problema de protocolo con el avión del Comandante en Jefe, que fue obligado a sobrevolar Varsovia durante un tiempo prolongado antes de recibir autorización para aterrizar, alegando problemas técnicos. Un segundo incidente lo generó la prensa polaca, que publicó un bulo de que Fidel Castro había sufrido un infarto durante su estancia en el país. Sin embargo, el contratiempo más significativo fue la marcada deferencia que matizó las conversaciones oficiales hacia la relación polaco-estadounidense, una postura que contrastaba abiertamente con la posición de Cuba al respecto."
Pese a los contratiempos, la visita se cumplió. Fidel recorrió el país, hubo momentos de tensión, pero también de diálogo. Al concluir el periplo, quedó la huella. La tarea de Bolaños, entonces, fue la más difícil, según el testimonio de Allende Karam: "sanar la huella dejada por la visita". Restañar los roces, recomponer puentes, devolver la relación a su cauce. Lo hizo. Y lo hizo bien.
Años después, el embajador Oscar Oramas, espectador atento de la carrera de Bolaños, evocaría aquel episodio con la perspectiva que da el tiempo:
"Cuando regresé de Angola en 1977, Bolaños era director de Europa Occidental. Ya había pasado por Polonia y había hecho un magnífico trabajo. Él me confesó un día que la visita del Comandante en Jefe a Polonia había sido muy compleja, que pasó momentos muy duros. Los polacos tenían posiciones complejas con relación a Cuba. En la visita hubo sus contratiempos, pero repito: salió airoso, fue capaz de salir de esa prueba."
Checoslovaquia (1974-1977)
Su labor diplomática en Praga se extendió entre 1974 y 1977. Por entonces, Checoslovaquia intentaba superar las tensiones derivadas de la intervención del Pacto de Varsovia en 1968, en un contexto de búsqueda de estabilidad.
La embajadora Isabel Allende Karam, que trabajó en Praga y conocía bien el país, explicaría después dos claves para entenderlo:
Primero, su historia reciente: "Checoslovaquia fue el último país que desarrolló el proceso de desestalinización, el último país en sacar a la gente de la cárcel" (Aruca Alonso, 2025). Hasta 1963, figuras como Gustav Husak —quien luego gobernaría el país— habían permanecido presos. Ese pasado traumático ayudaba a entender lo ocurrido en 1968 y el clima de tensiones latentes que Bolaños aún encontraría en Praga.
Segundo, su posición ante la URSS: "Los checos tenían una fuerte subordinación a los soviéticos por esos años" (Aruca Alonso, 2025). Sin embargo, el país mantenía un desarrollo económico envidiable: "El nivel de vida que se alcanzó bajo el socialismo en Checoslovaquia fue muy alto. Los checos llegaron a pagar la deuda externa, sin grandes sacrificios para su pueblo" (Aruca Alonso, 2025).
La posición de Cuba ante los sucesos de 1968 había sido, en palabras de Allende Karam, "no una posición acrítica" (Aruca Alonso, 2025). Fidel Castro señaló errores en la construcción del socialismo checo, pero antepuso "el principio de defensa del socialismo". Esa postura definía el marco en que Bolaños debía moverse: cultivar la relación bilateral sin renunciar a los principios.
No todos en Checoslovaquia, sin embargo, miraban con simpatía a Cuba. Allende Karam menciona que hubo personalidades checas vinculadas con posiciones contrarias a La Habana, como la llamada microfracción (Aruca Alonso, 2025). Bolaños, que ya había sorteado escollos en Varsovia, sabía que en Praga la diplomacia exigía distinguir a amigos de adversarios.
Tras casi una década en Europa del Este, Bolaños retornó a Cuba con importantes distinciones: la Orden Nacional del Mérito en el grado de Gran Comendador, otorgada por Polonia; y, por parte de Checoslovaquia, la Orden Julio Fusík, la Medalla de la Amistad, la Medalla del Ejército y la Medalla de las Milicias. Más allá de esos reconocimientos quedaba la imagen visible de una gestión en dos países con perfiles muy diferentes, en los que —como advertía Allende Karam— las relaciones con Cuba "nunca fueron lo mismo" que con otros miembros del bloque (Aruca Alonso, 2025).
Londres (1977-1981)
En 1977, Bolaños volvió a Londres. Esta vez no era un funcionario más, regresaba como embajador. Y se quedaría hasta 1981.
Cuba presidía el Movimiento de Países No Alineados y se había convertido en un actor incómodo pero imprescindible en la geopolítica global. En África, sus soldados combatían en Angola y Etiopía. En casa, sin embargo, se ensayaba una tregua silenciosa, la administración Carter había aceptado abrir la Oficina de Intereses en La Habana y Washington, y se hablaba de migración, de límites marítimos, incluso de diálogo con la diáspora. La isla experimentaba una nueva forma de relacionarse con el mundo sin renunciar a sus banderas.
En medio de esa tensión entre bloques, la Embajada en Londres era mucho más que un edificio con bandera cubana. Era una ventana hacia Occidente, un punto de equilibrio entre el hostigamiento de Estados Unidos y principales aliados en el contexto de la Guerra Fría. Allí, Bolaños aprendió a lidiar con el socialismo por convicción, y el pragmatismo por estrategia.
Fue en aquellos años cuando ocurrió la anécdota que René González Barrios5 recordaría siempre:
"Me contó del día en que presentó ante la reina de Inglaterra sus cartas credenciales. El jefe de protocolo inglés —protocolo por demás riguroso— le explicó que no podía acercarse a Su Majestad, ni tocarla. Debía hacer una reverencia y caminar a su lado. Y los demás embajadores harían lo mismo que él. Llegado el momento, Bolaños se puso nervioso, le pasó el brazo por encima a la reina. Al jefe de protocolo por poco le da un infarto. La reina se rio y lo tomó a bien. Desde entonces, dicen, siempre fue deferente con el 'confianzudo' embajador cubano."
Jorge Bolaños concluye su misión recibiendo por mérito y reconocimiento del imperio británico, la Orden de Jubileo de la Reina Isabel II.
CONCLUSIONES
Cuando en 1981 Jorge Bolaños asumió como viceministro del MINREX, atesoraba tras de sí más de quince años de servicio exterior. Había representado a Cuba en Londres —en dos ocasiones—, en Varsovia y en Praga. Había negociado con británicos, polacos y checoslovacos, y había aprendido a moverse con la misma soltura en las capitales occidentales que en las del campo socialista. Pero, sobre todo, había consolidado un estilo y una convicción: la diplomacia revolucionaria no es un oficio técnico, sino una extensión de la ética.
Esa primera etapa de su vida, marcada por la formación, la clandestinidad y el aprendizaje en contextos hostiles, fue el cimiento sobre el cual edificaría su labor en las décadas siguientes. La segunda parte de este recorrido —su gestión como viceministro, sus misiones en Brasil, México y Washington— será objeto de un próximo trabajo, donde se analizará su rol como operador estratégico del ideario fidelista en los escenarios más complejos de la política exterior cubana.
Notas
1 Oscar Oramas Oliva (Camarones, Cienfuegos, 1936) es diplomático y escritor cubano. Doctor en Ciencias Históricas por la Academia de Ciencias de Hungría y Máster en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, fundador del Ministerio de Relaciones Exteriores en 1959. Ejerció como embajador de Cuba en varios países africanos: Guinea Conakry, Malí, Guinea Ecuatorial, Angola y Santo Tomé y Príncipe de 1966 a 1977. Fue director de África y Medio Oriente del MINREX, viceministro de Relaciones Exteriores y representante permanente de Cuba ante Naciones Unidas. Autor de libros sobre política internacional, África y cultura cubana. Condecorado con la Orden La Sagrada Esperanza de Angola y la Medalla Amílcar Cabral de Primer Grado por el gobierno de Cabo Verde. En su larga trayectoria, compartió responsabilidades y testimonios sobre figuras clave como Raúl Roa, el Che Guevara y Fidel Castro.
2 María de los Ángeles Flórez Prida (Mery Flórez) (Sancti Spíritus, 1938) es diplomática cubana Se incorporó al Ministerio de Relaciones Exteriores en 1961, inicialmente como mecanógrafa, y desarrolló una carrera de más de cinco décadas en la diplomacia revolucionaria. Fue la primera embajadora alterna de Cuba ante Naciones Unidas y segunda mujer en ocupar el cargo de viceministra de Relaciones Exteriores. Participó en cuatro conferencias mundiales de la mujer (México 1975, Copenhague 1980, Nairobi 1985, Beijing 1995). Se desempeñó como embajadora de Cuba ante la UNESCO en París y presidenta de la Comisión Cubana para la UNESCO. Fue condecorada con las medallas Mahatma Gandhi y Simón Bolívar en reconocimiento a su labor por la paz y el diálogo intercultural.
3 Isabel Allende Karam (Guanabacoa, La Habana, 1945) es diplomática cubana, licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de La Habana. Primera mujer en ocupar el cargo de viceministra del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y rectora del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) durante catorce años (2005-2019). Ingresó al MINREX en 1963 y fue destinada a la embajada en Checoslovaquia como traductora, donde fungió como intérprete de Fidel Castro durante su visita a ese país. En el MINREX se desempeñó como ministra consejera en la URSS, agregada diplomática en la Misión cubana en Checoslovaquia y como embajadora en Polonia y España. Su trayectoria de más de cinco décadas en la diplomacia cubana la ha convertido en una de las figuras más relevantes de la política exterior cubana. Condecorada con la Orden Ana Betancourt y la Félix Elmusa.
4 Raúl Roa Kourí (La Habana, 1936) es diplomático y escritor cubano, hijo del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García. Ingresó al servicio exterior a los 23 años y cumplió misiones diplomáticas en Santiago de Chile, Praga, París, Roma, Ciudad de México y Brasilia. Fue embajador de Cuba ante Naciones Unidas en Nueva York durante catorce años y, posteriormente, embajador ante la Santa Sede, donde presentó credenciales al papa Juan Pablo II. Habla varios idiomas y es autor de libros como La batalla en Ginebra (1989) y Roa x Roa (2000). Preside la Cátedra Honorífica Raúl Roa García del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) y actualmente se desempeña como asesor del Ministro de Comercio Exterior, Inversión Extranjera y Colaboración.
5 René González Barrios (Pinar del Río, 1961) es historiador y militar cubano, coronel retirado de las FAR. Licenciado en Ciencias Jurídicas y máster en Ciencias. Cumplió misión internacionalista en Angola (1987-1989) y fue agregado militar de Cuba en México (1998-2003). Presidió el Instituto de Historia de Cuba y actualmente dirige el Centro Fidel Castro Ruz. Es miembro de la Academia de Historia de Cuba, la UNEAC y la Unión Nacional de Historiadores. En 2018 recibió la Orden del Mérito Civil, grado de Encomienda, del rey Felipe VI de España. Autor de numerosas obras históricas como En el mayor silencio (1990), Almas sin fronteras (1996) y Los capitanes generales en Cuba: 1868–1878 (1999), además de coautor de títulos sobre las relaciones Cuba-Estados Unidos. Colabora en la revista Verde Olivo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Aruca Alonso, L. J. (2025). Cuba y sus relaciones diplomáticas con los países del Campo socialista europeo 1960 a 1992. Entrevista con la Embajadora Isabel Allende Karam. Política internacional, VII (4), 247-261. https://doi.org/10.5281/zenodo.17306012
Bolaños Suárez, J. A. (s.f.). Expediente de Embajador. Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX), La Habana, Cuba.
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Roa Kourí, R. (2025, 13 de octubre). Entrevista concedida a los autores [Comunicación personal].
Rodríguez Derivet, A. (2019, 12 de agosto). Fidel, la Diplomacia de la Verdad [Programa de televisión]. Mesa Redonda. Recuperado el [15-10-25] de http://mesaredonda.cubadebate.cu/noticias/2019/08/12/hoy-en-la-mesa-redonda-fidel-en-su-obra-la-diplomacia-de-la-verdad/
CONFLICTO DE INTERESES
Las autoras declaran que no existen conflictos de intereses relacionado con el artículo.
AGRADECIMIENTOS
No aplica.
CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA:
Lizett Sifontes Ramos: Conceptualización, Curación de datos, Análisis formal, Adquisición de fondos, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Recursos, Software, Supervisión, Validación, Visualización, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición
Lillanys Ruqué: Conceptualización, Curación de datos, Análisis formal, Adquisición de fondos, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Recursos, Software, Supervisión, Validación, Visualización, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición
FINANCIACIÓN
No existe financiamiento externo a los autores ni otros compromisos.
PREPRINT
No publicado.
DECLARACIÓN DE ÉTICA EN LA INVESTIGACIÓN
No aplica.
DECLARACIÓN DE DISPONIBILIDAD DE DATOS
No aplica.
DERECHOS DE AUTOR
Los derechos de autor son mantenidos por los autores, quienes otorgan a la Revista Política Internacional los derechos exclusivos de primera publicación. Los autores podrán establecer acuerdos adicionales para la distribución no exclusiva de la versión del trabajo publicado en esta revista (por ejemplo, publicación en un repositorio institucional, en un sitio web personal, publicación de una traducción o como capítulo de un libro), con el reconocimiento de haber sido publicada primero en esta revista. En cuanto a los derechos de autor, la revista no cobra ningún tipo de cargo por el envío, el procesamiento o la publicación de los artículos.