Contra la dominación y por la coexistencia. La diplomacia cultural cubana frente a tres administraciones estadounidenses (2015-2024)
Against domination and for coexistence: Cuban cultural diplomacy in the face of three US Administrations (2015-2024)
Contre la domination et pour la coexistence : la diplomatie culturelle cubaine face à trois administrations américaines (2015-2024)
Contra a Dominação e pela Coexistência: A Diplomacia Cultural Cubana Diante de Três Administrações Estadunidenses (2015-2024)
Lic. Ernesto Pérez Blanco*
Licenciado en Relaciones Internacionales. Especialista del Ministerio de Relaciones Exteriores, La Habana, Cuba.
ernesto.blanco2000@gmail.com 0009-0006-2108-0363
M. Sc. Humberto Sainz Cano*
Máster en Historia Contemporánea, mención en Relaciones Internacionales. Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos. (CEHSEU) de la Universidad de La Habana y profesor adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García. La Habana, Cuba. humbertosainzc@gmail.com 0000-0003-2316-0253
*Autor para la correspondencia: ernesto.blanco2000@gmail.com; humbertosainzc@gmail.com
Cómo citar (APA, séptima edición): Pérez Blanco, E., & Sainz Cano, H. (2026). Contra la dominación y por la coexistencia. La diplomacia cultural cubana frente a tres administraciones estadounidenses (2015-2024). Política internacional, VIII (Nro. 3), 205-230. https://doi.org/10.5281/zenodo.20512040
https://doi.org/10.5281/zenodo.20512040
recibido: de mayo de 2026
aprobado: 27 de mayo de 2026
publicado: 7 de julio de 2026
RESUMEN El artículo analiza el papel de la diplomacia cultural cubana como herramienta contrahegemónica y de coexistencia frente a tres administraciones estadounidenses (Obama, Trump y Biden) en el período 2015-2024. Frente al uso estadounidense de la cultura como instrumento de dominación y soft power alineado a los cánones occidentales, Cuba despliega una diplomacia cultural basada en la liberación, la identidad nacional y el establecimiento de puentes de entendimiento. La investigación sistematiza las acciones de intercambio cultural —música, danza, artes plásticas, cine, literatura y academia— a partir de los informes anuales del Ministerio de Cultura de Cuba, la cobertura de la prensa digital nacional e independiente, así como información del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Los resultados evidenciaron un crecimiento significativo durante el proceso de normalización bilateral (2015-2016). Con el primer mandato de Donald Trump (2017-2020), las acciones disminuyeron, concentrándose mayoritariamente en Cuba debido al recrudecimiento del bloqueo y las trabas migratorias. La retoma de la oficina oval por los demócratas, encabezados por Joseph Biden (2021-2024), no significó una recuperación de los intercambios culturales, afectada por la pandemia de la COVID-19, el mantenimiento de la política de máxima presión y las limitaciones para la tramitación de visados. Una limitación identificada en el presente trabajo es el predominio de documentación cubana (informes del MINCULT, prensa nacional) debido a su accesibilidad y la ausencia de registros internos estadounidenses o de entrevistas a actores clave. Se concluye que la diplomacia cultural cubana representa un recurso efectivo de resistencia y distensión.
Palabras claves: Diplomacia cultural, Relaciones Cuba- Estados Unidos, Coexistencia, intercambios culturales, contrahegemonía, softpower.
ABSTRACT This article analyzes the role of Cuban cultural diplomacy as a counter-hegemonic and coexistence tool in the face of three US administrations (Obama, Trump, and Biden) during the period 2015–2024. In contrast to the US use of culture as an instrument of domination and soft power aligned with Western norms, Cuba deployed a cultural diplomacy based on liberation, national identity, and building bridges of understanding. The research systematizes cultural exchange activities—music, dance, visual arts, film, literature, and academia—using annual reports from the Cuban Ministry of Culture, coverage from the national and independent digital press, and information from the US State Department. The results showed significant growth during the bilateral normalization process (2015–2016). With Donald Trump’s first term (2017–2020), these activities decreased, becoming largely concentrated in Cuba due to the tightening of the embargo and immigration restrictions. The Democrats’ return to the Oval Office, led by Joseph Biden (2021-2024), did not bring about a recovery in cultural exchanges, which were hampered by the COVID-19 pandemic, the continuation of the maximum pressure policy, and visa processing restrictions. One limitation identified in this study is the predominance of Cuban documentation (reports from the Ministry of Culture, national press) due to its accessibility and the lack of internal U.S. records or interviews with key actors. The study concludes that Cuban cultural diplomacy represents an effective resource for both resistance and détente.
Keywords: Cultural diplomacy, Cuba-United States relations, coexistence, cultural exchanges, counter-hegemony, soft power.
RÉSUMÉ Cet article analyse le rôle de la diplomatie culturelle cubaine comme outil de contre-hégémonie et de coexistence face à trois administrations américaines (Obama, Trump et Biden) entre 2015 et 2024. Contrairement à l’utilisation par les États-Unis de la culture comme instrument de domination et de soft power, conforme aux normes occidentales, Cuba a déployé une diplomatie culturelle axée sur la libération, l’identité nationale et le dialogue. La recherche systématise les activités d’échanges culturels – musique, danse, arts visuels, cinéma, littérature et enseignement supérieur – à partir des rapports annuels du ministère cubain de la Culture, de la couverture médiatique de la presse nationale et numérique indépendante, et des informations du Département d’État américain. Les résultats montrent une croissance significative durant le processus de normalisation bilatérale (2015-2016). Sous la première présidence de Donald Trump (2017-2020), ces activités ont diminué, se concentrant principalement à Cuba en raison du durcissement de l’embargo et des restrictions migratoires. Le retour des démocrates à la Maison-Blanche, sous la présidence de Joseph Biden (2021-2024), n’a pas entraîné de reprise des échanges culturels, entravés par la pandémie de COVID-19, le maintien de la politique de pression maximale et les restrictions liées au traitement des visas. Cette étude met en évidence une limite : la prédominance de la documentation cubaine (rapports du ministère de la Culture, presse nationale), due à son accessibilité, et le manque de documents internes américains ou d’entretiens avec les acteurs clés. L’étude conclut que la diplomatie culturelle cubaine constitue une ressource efficace, tant pour la résistance que pour la détente.
Mots-clés : Diplomatie culturelle, relations Cuba-États-Unis, coexistence, échanges culturels, contre-hégémonie, soft power.
RESUMO Este artigo analisa o papel da diplomacia cultural cubana como ferramenta de contra-hegemonia e coexistência diante de três administrações estadunidenses (Obama, Trump e Biden) durante o período de 2015 a 2024. Em contraste com o uso da cultura pelos EUA como instrumento de dominação e soft power alinhado às normas ocidentais, Cuba implementou uma diplomacia cultural baseada na libertação, na identidade nacional e na construção de pontes de entendimento. A pesquisa sistematiza as atividades de intercâmbio cultural — música, dança, artes visuais, cinema, literatura e academia — utilizando relatórios anuais do Ministério da Cultura de Cuba, cobertura da imprensa nacional e digital independente e informações do Departamento de Estado dos EUA. Os resultados mostraram um crescimento significativo durante o processo de normalização bilateral (2015-2016). Com o primeiro mandato de Donald Trump (2017-2020), essas atividades diminuíram, concentrando-se principalmente em Cuba devido ao endurecimento do embargo e das restrições à imigração. O retorno dos democratas à Casa Branca, liderados por Joseph Biden (2021-2024), não resultou na retomada dos intercâmbios culturais, que foram prejudicados pela pandemia de COVID-19, pela continuidade da política de pressão máxima e pelas restrições à emissão de vistos. Uma limitação identificada neste estudo é a predominância de documentação cubana (relatórios do Ministério da Cultura, imprensa nacional) devido à sua acessibilidade e à falta de registros internos dos EUA ou entrevistas com atores-chave. O estudo conclui que a diplomacia cultural cubana representa um recurso eficaz tanto para a resistência quanto para a distensão.
Palavras-chave: Diplomacia cultural, relações Cuba-Estados Unidos, coexistência, intercâmbios culturais, contra-hegemonia, poder brando.
INTRODUCCIÓN
La cultural juega un papel crucial tanto para beneficio de las potencias mundiales interesadas en mantener el statu quo, como para los países que luchan por su liberación y establecer relaciones pacíficas y de cooperación con otros pueblos. Su utilización en el ámbito diplomático es determinante por su naturaleza y objetivos. Por lo que entra en escena la diplomacia cultural que posee dos funciones dentro de la agenda diplomática: “(…) establecer mecanismos de cooperación entre las naciones y (…) fortalecer la influencia y dominación de las grandes potencias globales”. (Domínguez Marreiro, 2024, p.13)
Entre estas potencias destaca el papel de Estados Unidos de América, líder del occidente geopolítico y uno de los principales promotores de la cultura de consumo y de la diplomacia cultural como vía para la dominación y explotación. Es, indiscutiblemente, el poseedor de la hegemonía cultural mundial en la actualidad, con un aparato propagandístico absoluto potenciado por el intenso desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
Además, es importante destacar que Estados Unidos ubica a la diplomacia cultural como una herramienta del denominado soft power. El poder blando describe el uso de la atracción positiva y la persuasión para lograr objetivos de política exterior. La segunda posguerra (1945) finalizó el declive europeo en la arena internacional e inició la asunción de los Estados Unidos como “estandarte de los valores, principios de la cultura occidental”. Joseph Nye, el creador del concepto, estableció inicialmente tres fuentes principales de poder blando. Los tres pilares del poder blando de Nye son: los valores políticos, la cultura y la política exterior. (Nye, 1990)
En el caso de Cuba, es diametralmente distinto el uso de la diplomacia cultural con respecto a Estados Unidos pues los objetivos que se persiguen a partir de su ejecución son diferentes. Su empleo es, esencialmente, contrahegemónico, para combatir las imposiciones culturales y estilos de vida que las potencias del centro imponen a la periferia o los llamados países del tercer mundo. Cuba busca establecer relaciones duraderas a través de proyectos e intercambios culturales con todos los países del planeta, incluido Estados Unidos.
Sin embargo, el conflicto entre ambas naciones ha transitado por momentos de distensión e intensidad, acorde con las prioridades establecidas por cada administración estadounidense en su política exterior. Por lo que ello ha dificultado la coexistencia y el intercambio natural en más de una arista. El triunfo de la Revolución Cubana definió una nueva etapa en el devenir de la nación. La Mayor de las Antillas cambió la correlación de fuerzas entre el hemisferio y los Estados Unidos. La hegemonía estadounidense fue cuestionada con el triunfo del proceso revolucionario, en un contexto internacional marcado por la Guerra Fría. El conflicto entre ambas naciones asumió los ribetes del contexto, además de los propios que lo singularizan. Este proceso de cambio, de transformación cultural encontró en los Estados Unidos un adversario, al contraponerse dos proyectos: el imperial estadounidense versus el nacional soberano cubano. No obstante, no deben desconocerse los vínculos de carácter cultural que trascienden y han sido un puente de circulación y beneficio entre las partes, más allá de sus orígenes como naciones. Al respecto, existen no pocos trabajos de la academia cubana y estadounidense, destacándose Francisca López Civeira (2024, 2020), Jesús Arboleya (2013), Louis Pérez Jr. (2006, 2014, 2017) y Ada Ferrer (2021) por solo citar algunos.
Desde el enfoque cultural y político, independientemente de sus diferencias, todos coinciden en los marcos de influencia existentes entre ambos territorios nacionales. La academia cubana enfatiza en las concepciones de las corrientes políticas cubanas en su mirada a la nación norteña, su expresión socio clasista, definida por el tipo de relación entre ambas naciones y desafíos a los propósitos de soberanía e independencia. Este es el caso de los trabajos realizados por la historiadora Francisca López Civeira.
Con respecto a Arboleya, sus estudios han transitado de la construcción de una fuerza política contraria al proceso revolucionario cubano en los Estados Unidos, hasta su abordaje sobre los cubanoamericanos, orígenes e incidencia en el fenómeno migratorio. Para ello, evalúa la relación existente entre ambas costas y la construcción de una identidad, resultante de la estratificación social.
Por su parte, la estadounidense Luis Pérez Jr. centra su mirada en la perspectiva de progreso, signada por la asimetría y que es vista por las élites cubanas, así como la representación, percepción, confluencias en el imaginario estadounidense sobre la Mayor de las Antillas y objetivos políticos. En tanto, Ada Ferrer expone y analiza los distintos lazos, puntos de contacto, vínculos económicos y desencuentros.
Sobre la diplomacia cultural existe una diversidad de criterios, definiciones y sesgos. Con el fin del mundo bipolar, a finales del siglo XX, el término se ha complejizado, sobre todo a partir del inicio del nuevo milenio. Al respecto destacan a nivel hemisférico, desde una perspectiva latinoamericana, los trabajos de la academia mexicana, peruana, guatemalteca y, con fuerza, la cubana, desde la Casa de las Américas, los conferencias impartidas por el intelectual cubano Omar González sobre la relación cultura y diplomacia; los estudios desarrollados por la Universidad de Relaciones Internacionales Raúl Roa García a través de trabajos de diploma, tesis de maestría, artículos y, recientemente, el Seminario Internacional sobre Diplomacia Cultural celebrado en el mes de marzo del año 2025, donde se dieron cita académicos de varias naciones para abordar los orígenes e importancia de la diplomacia cultural.
Para evidenciar lo expuesto y su importancia se estudia el período de 2015 al 2024, pues abarca momentos cruciales de las relaciones bilaterales y el desarrollo de la diplomacia cultural entre ambos países. En dicho marco temporal, el acercamiento más destacable fue el restablecimiento y paulatina normalización de las relaciones a partir de diciembre del año 2014, llevada a cabo por el gobierno revolucionario, liderado por el presidente Raúl Castro Ruz y la administración estadounidense, con Barack Obama en la oficina oval. Avances que sufrieron un retroceso sustancial durante el mandato republicano de Donald Trump (2017-2021) y una regresión sostenida en el gobierno de Joseph Biden (2021-2025).
Para el presente trabajo, se establece como objetivo: Identificar las acciones de diplomacia cultural cubana que, en el periodo de 2015 a 2024, caracterizaron las relaciones con Estados Unidos de América.
Para la consumación de dicho objetivo, se realizó un estudio de corte cualitativo, sustentado en el análisis documental y sistematización de experiencias. Con miras a describir y explicar fenómenos sociopolíticos y culturales a partir de fuentes institucionales gubernamentales cubanas, entiéndase informes elaborados por el Ministerio de Cultura (MINCULT), hemerográficas —la prensa digital oficial cubana, independiente y de origen estadounidense como QuennsLatinos y Vistar Magazine—, y oficiales del gobierno norteamericano. De ahí que se abordan fuentes primarias para la reconstrucción de las acciones desarrolladas, propósitos, contextos; y fuentes secundarias para la discusión del marco teórico y conceptual.
El estudio aporta una sistematización y análisis de fuentes primarias inéditas o poco trabajadas desde la academia y contribuye a la conceptualización de la diplomacia cultural como herramienta contrahegemónica, de liberación y coexistencia, en un periodo de cambio de estrategias en la guerra cultural contemporánea no desarrollado en la teoría convencional, y su utilización para contrarrestar las asimetrías existentes en el sistema mundo, específicamente en la relación bilateral entre Cuba y los Estados Unidos.
DESARROLLO
Para dialogar sobre el concepto de diplomacia cultural, se hace necesario abordar el término cultura, de por si multifacético, (Eagleton, 2016) por lo que elaborar una teoría unificada sobre él, es un trabajo arduo. Al respecto se han pronunciado filósofos, políticos, sociólogos, artistas, historiadores, líderes políticos, comunicadores, antropólogos e intelectuales. Abarca desde un corpus de obras intelectuales y artísticas, resultante del desarrollo espiritual e intelectual compuesto por valores, creencias y prácticas simbólicas en virtud de los cuales viven hombre y mujeres (Eagleton, 2016, p.12).
Para este estudio se asume la conceptualización elaboraba por la UNESCO:
La cultura se puede entender como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ello engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. (UNESCO, 1982, p. 143).
La cultura es a su vez un sistema de información, por lo que es comunicable, establece conexiones entre los pueblos, y su utilización política y diplomática es definida por sus principios, valores y objetivos. Sobre su uso por parte de las grandes potencias en la construcción de su hegemonía, Immanuel Wallerstein (2007), Edward Said (1999), analizan su instrumentalización con propósitos eurocentristas, occidentales y deterministas. De ahí que Britto García (2008) enfatice que la cultura puede ser instrumento de liberación para el ser humano, pero, al mismo tiempo, instrumento de sujeción.
A partir del surgimiento de los estados-nación y el advenimiento del capitalismo y su posterior ascenso al imperialismo, se incrementaron las diferencias entre el mundo colonizado y sus metrópolis al punto de que estallaron, a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, luchas por la independencia y emancipación de estos pueblos subyugados. En ese proceso la cultura tendría un papel protagónico.
Con el desarrollo exponencial de las relaciones internacionales surgiría el término de diplomacia cultural. Esta se convertiría en una herramienta fundamental a través de la cual los Estados buscarían dar cumplimiento a sus objetivos de política exterior que, en esencia, determinaría la naturaleza de la diplomacia cultural, de dominación o de liberación.
Desde la antigüedad la diplomacia ha sido una herramienta fundamental para el establecimiento de relaciones amistosas con otras naciones, promover el entendimiento, evitar la escalada de tensiones y resolver los conflictos de manera pacífica. El devenir histórico de la humanidad permitió que para la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX la diplomacia alcanzara un mayor desarrollo. (Rodríguez Hernández, 2017, p.10)
Para la segunda mitad del siglo XX el desarrollo y evolución del sistema internacional propiciaba que las relaciones entre Estados no fuese el único factor de interés de la historia diplomática y de las relaciones internacionales, pues surgían y se encontraban otros aspectos a tener en cuenta como la historia de las relaciones entre los pueblos, tradiciones y estilos de vida.
La cultura ha estado vinculada con las relaciones entre los pueblos desde la antigüedad, pero, con el desarrollo del sistema estatal moderno, la cultura comenzaba a desempeñar un papel medular en las relaciones internacionales. Por ejemplo, se establecieron las primeras agencias culturales especializadas, como la Alianza Francesa o el British Council en 1883 y 1934, respectivamente, pioneras en la divulgación de la cultura general de sus países.
También, durante el período de la Sociedad de Naciones, se estableció en 1922 el Comité Internacional de Cooperación Intelectual (CICI) con sede en Ginebra, que tenía como objetivo crear contactos científicos, culturales y docentes. Este agrupó a reconocidos artistas, escritores, científicos y profesores de los países miembros de la Sociedad de Naciones, sobre todo de Europa Occidental, tales como Albert Einstein, Marie Curie o Henri Bergson. El CICI tenía como órgano ejecutivo al Instituto Internacional de Cooperación Intelectual (IICI) con sede en París. En 1946 se desintegran el CICI y el IICI. Todas sus funciones y archivos serían traspasados a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) fundada en 1945.
La UNESCO, heredera del CICI y el IICI, aprobó la Declaración de los Principios de la Cooperación Cultural Internacional en 1966, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de 1972, la Conferencia Internacional sobre Políticas Culturales, en México, en 1982; la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural del año 2001, la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003, la Convención sobre la Promoción y la Protección de la Diversidad de las Expresiones Culturales, del 2005, entre otros documentos que también demostraban la importancia que adquirió la cultura y su conservación para las relaciones diplomáticas entre Estados y pueblos. (Domínguez Marreiro, 2024)
Otro ejemplo de la trascendencia que empezó a tener la cultura en las relaciones internacionales radica en La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961, que establece en su artículo 3: “Entre las funciones de una misión diplomática figurarán el fomento de las relaciones amistosas y el desarrollo de las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el receptor”. (Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, 1961, p. 2-3)
Se encuentra también la segunda Convención de Viena del 23 de abril de 1963, dedicada a la regulación de las relaciones consulares. En su artículo 5 se incorporan las relaciones culturales a las funciones atribuidas a los cónsules. (Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, 1963, pág. 3): “Ambos documentos regulan la labor a desarrollar por los funcionarios, y demuestran la importancia concedida a este tema en las relaciones internacionales.” (Domínguez Marreiro, 2024, p. 15).
El término diplomacia cultural surge, esencialmente, durante la segunda mitad del siglo XX, en el contexto de la Guerra Fría y el mundo bipolar. El enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética arrastró a dos grandes bloques de países a una lucha militar, política, cultural e ideológica. La contraposición de dos modelos socioeconómicos y modos de vida antagónicos dio lugar al desarrollo de la diplomacia cultural como se conoce actualmente.
Al decir de Domínguez Marreiro (2024):
En este período de enfrentamiento entre el capitalismo y el comunismo (…) la cultura constituyó un factor relevante en la búsqueda del posicionamiento estratégico de cada potencia para asegurar la derrota de su adversario y para expandir su zona de influencia en el mundo. Por tanto, aumentó el ejercicio de la diplomacia cultural en un escenario complejo que limitaba el entendimiento y cooperación para el desarrollo de las naciones. (p.15)
La autora también hace referencia al papel protagónico de la cultura en la emancipación de los países colonizados del Tercer Mundo durante el período de la Guerra Fría:
La cultura (…) ha resultado un factor relevante en el proceso de descolonización. El surgimiento de nuevos Estados independientes y soberanos significó la revalorización de las culturas oprimidas por los colonizadores (…) De esta forma, se inició un proceso de descolonización cultural a lo interno de estos países que permitió el conocimiento y la reivindicación de su historia, las lenguas originarias, las manifestaciones culturales, los valores y las tradiciones que conformaban la identidad propia. (Domínguez Marreiro, 2024, p. 13-14).
El término diplomacia cultural se emplea por primera vez en 1954, en un artículo del New York Times escrito por la crítica de arte Aline B. Louchheim. (Bernstein Saarinen, 1954). Sin embargo, la primera definición de diplomacia cultural se estableció en 1959 por el Departamento de Estado de Estados Unidos: “el contacto directo y duradero entre personas de diferentes naciones (…) para ayudar a crear un mejor clima de confianza y entendimiento internacional en el que puedan operar las relaciones oficiales”. (Grincheva, 2023)
Desde esa fecha, numerosas definiciones sobre el término fueron desarrolladas, partiendo de los objetivos, actores o medios que lo llevan a cabo.
Milton C. Cummings Jr., define a la diplomacia cultural como: “el intercambio de ideas, información, arte u otros aspectos entre las naciones y sus pueblos con el fin de lograr un entendimiento mutuo” (Cummings Jr., 2003, p. 1)
Para Rodríguez Barba (2015) es:
El conjunto de estrategias y actividades llevadas a cabo por el Estado (y/o sus representantes) en el exterior a través de la cooperación cultural, educativa y científica (así como exposiciones y eventos culturales) con la finalidad de llevar a cabo los objetivos de política exterior, uno de los cuales es promover los valores y la cultura del país en el exterior, así como destacar una imagen positiva del país. (p. 38)
Para este estudio, se asume la conceptualización realizada por Altamirano Vichot & Espinosa Díaz (2025):
(…) como una combinación sinérgica de instrumentos de la diplomacia tradicional y pública, donde participan actores gubernamentales y no gubernamentales. Su objetivo principal es contribuir a los objetivos de política exterior y del sector cultural, utilizando acciones como la cooperación internacional, la promoción de eventos culturales y la participación en organismos internacionales. (p.15)
Ambas diplomacias (pública y cultural) son cruciales en la política exterior actual. Su éxito radica en mezclar armónicamente actores, acciones y metas. Es vital también la adaptación a un mundo globalizado y tecnológico. La cultura, entendida como arte, costumbres y formas de vivir, es fundamental para el desarrollo sostenible y la cooperación internacional. La diplomacia cultural va más allá de las bellas artes, y junto a la diplomacia pública ayuda positivamente a proyectar la imagen país y alcanzar objetivos estratégicos a nivel internacional. (Altamirano Vichot & Espinosa Díaz, 2025)
El triunfo de la Revolución Cubana encontró en Estados Unidos un adversario, contrario a la soberanía e independencia plena. La propia existencia del proceso revolucionario es percibida por los Estados Unidos como un desafío y amenaza a su filosofía imperial, signada por la Doctrina Monroe. Sin embargo, ha sido propósito de Cuba entablar relaciones pacíficas y cordiales con su vecino del norte. A pesar de las tensiones generadas, existieron acciones llevadas a cabo por el gobierno revolucionario y sus instituciones culturales con el objetivo de encontrar puntos de contacto para el establecimiento de relaciones normales con el gobierno estadounidense, su pueblo y la emigración cubana asentada en ese país.
Es importante aclarar que estos hechos no se ejecutaron de una manera sistemática, pues eran de carácter independiente, en cooperación con gobiernos locales, con sectores de la emigración cubana, instituciones no gubernamentales y artistas; en general constituyen, sobre todo, hechos aislados en momentos de distensión, puesto que no se debe olvidar que las relaciones formales entre ambos países no existían y todo se desarrolló en un contexto de enfrentamiento, durante y después de la Guerra Fría.
En medio de tales dificultades, un ejemplo definitorio de diplomacia cultural cubana en las relaciones con Estados Unidos es el papel desempeñado por el líder del proceso revolucionario cubano, Fidel Castro Ruz, quien manifestó su respeto y admiración por la cultura estadounidense. Su desempeño se caracterizó por propiciar encuentros, diálogos e intercambios con artistas, escritores, periodistas, religiosos e intelectuales provenientes de esa nación. Se pueden mencionar algunas personalidades trascendentes que se reunieron con Fidel, como Herbert Matthews, Ernest Hemingway, Harry Belafonte, Oliver Stone, Alice Walker, Steven Spielberg, entre otros.
Resulta importante destacar que la gran mayoría de los acercamientos se produjeron a finales de la década de los setenta, inicios de los ochenta y finales de la primera década del siglo XXI. Esto se debe a que las relaciones pasaron por momentos de distensión durante la administración de Jimmy Carter (1977-1981), de contactos con Bill Clinton en su segundo mandato (1997-2001) y de Barack Obama (2008-2016).
Ante el triunfo de un proceso revolucionario que defendía las causas populares y su radicalización posterior, una parte minoritaria de la población cubana decidió abandonar el país. La conformación de esta primera ola migratoria era diversa, pero compuesta mayoritariamente por individuos vinculados con el régimen batistiano y la clase dominante que respondía a los intereses de Estados Unidos. Por supuesto, a esta primera ola migratoria se le sumaron otras de diverso carácter y composición.
Con el pasar del tiempo, un sector de la emigración cubana en Estados Unidos deseaba restablecer los vínculos con su nación de origen. Es por tal razón que el 21 de diciembre de 1977 se funda la Brigada Antonio Maceo, conformada por 55 jóvenes que regresaron a Cuba después de haber sido llevados a Estados Unidos como parte de la Operación Peter Pan. Los brigadistas realizaron durante muchos años acciones dirigidas a defender la independencia y las libertades del pueblo cubano y al proceso revolucionario. También exigieron el fin del bloqueo económico, al mismo tiempo que se pronunciaron por el entendimiento entre cubanos residentes en Estados Unidos y los de la isla.
La Brigada Antonio Maceo, junto a la Brigada Venceremos (fundada en 1969) y la Casa de las Américas en Nueva York (1961), desplegarían una serie de acciones culturales que servirían para dar cumplimiento a sus objetivos. Es el caso de la creación del Círculo de Cultura Cubana (CCC), fundado en 1979 con el objetivo de promover el intercambio cultural y educacional entre los cubanos radicados en Estados Unidos y los que viven en Cuba. El círculo tuvo un gran apoyo de las instituciones culturales cubanas como el MINCULT, el ICAIC, la UNEAC, el Centro de Estudios Martianos y la Casa de las Américas.
En el ámbito de la música uno de los momentos más relevantes fue cuando el grupo musical Irakere realizó una gira por Estados Unidos en 1978. Participaron en el Newport Jazz Festival de Nueva York y estuvieron presentes en el Carnegie Hall. Esta gira concluyó el 18 de julio, día de su última presentación, esta vez en Naciones Unidas. Tuvo un gran impacto, pues entre el público estuvieron los delegados de Naciones Unidas, sobre todo representantes de países del Tercer Mundo. El evento fue patrocinado por la misión cubana en las Naciones Unidas, y al finalizar este, Chucho Valdés y Carlos Averhoff hablaron durante unos minutos sobre su música y acerca de la vida de un músico en Cuba. Era la primera ocasión en 20 años que un grupo musical cubano viajaba a Estados Unidos. (The New York Times, 1978)
También fue reconocido el concierto del famoso grupo Buena Vista Social Club el 1 de julio de 1998 en el Carnegie Hall de Nueva York. El concierto contó con la participación de veteranos artistas cubanos como Ibrahim Ferrer, Rubén González, Compay Segundo y Omara Portuondo. Tuvo gran repercusión debido a la cantidad de talentosos músicos cubanos que se presentaron allí y, además, imágenes del concierto fueron utilizadas en un documental llamado Buena Vista Social Club de Wim Wenders que estuvo nominado al Premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.1 Posteriormente, miembros del Club como Omara o Chucho realizarían varias giras por Estados Unidos.
Mientras, los Van Van llegaron a la nación norteña en 1997 por primera vez, para presentarse en ciudades como Los Ángeles o Nueva York. Formell aseguraría a la prensa “que siempre regresará a Cuba porque es lo que le da su inspiración” (Lam, 2022, párr. 5).
En el caso de la Nueva Trova, Silvio Rodríguez fue su principal exponente, quien visitó Estados Unidos por primera vez en 1978, invitado por las brigadas Antonio Maceo y Venceremos. Debido a la denegación de visado en 1980, no volvería a territorio estadounidense hasta 2009. Desde entonces, ha retornado a Estados Unidos en diversas ocasiones, como en 2014 o 2017.
Mientras, en el mundo de la danza, lo más significativo en cuanto a intercambio con Estados Unidos en esta etapa, fue el papel del Ballet Nacional de Cuba y su principal estrella, Alicia Alonso. La relación balletística Cuba–Estados Unidos, tuvo un momento trascendental el 28 de julio de 1975, cuando Alicia fue ovacionada en el New York State Theatre, durante la Gala por el 35 Aniversario del American Ballet Theater (ABT). Cuatro años más tarde sería nombrada Miembro del Comité Artístico del Kennedy Center para las Artes Escénicas, en Washington, ocasión en que fue recibida en la Casa Blanca por el presidente James Carter. (Cabrera, 2023)
En el ámbito de la literatura fueron varios los autores cubanos en ser traducidos al inglés y sus obras publicadas en Estados Unidos. Son los casos de Nicolás Guillén y Miguel Barnet, que abordaron temas tan importantes como la nacionalidad cubana y el mestizaje. Su obra tuvo gran impacto en el sector afroamericano. También se puede mencionar el papel de Nancy Morejón, Senel Paz y Eduardo Heras León, cuyos escritos llegaron al pueblo estadounidense y a sectores de la emigración cubana.
La realización de la Feria Internacional del Libro en La Habana constituyó también uno de los más notables ejemplos de diplomacia cultural, a cuyas ediciones han sido invitados numerosos escritores estadounidenses.
Se pueden mencionar también otros eventos de carácter internacional realizados en Cuba, como la Bienal de la Habana, el Festival Internacional Jazz Plaza o el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana. Además, las visitas e intercambios realizados por artistas estadounidenses o cubanos residentes en Estados Unidos son expresiones de la diplomacia cultural cubana que permiten la entrada de estas personalidades, para que se conozca la realidad de la isla y sirvan, al retornar a sus países, como voceros de la cultura y la sociedad cubanas.
En las principales acciones de diplomacia cultural cubana, realizadas durante los dos últimos años del mandato de Obama (2015 y 2016), resulta de vital importancia aclarar algunas cuestiones relativas al proceso de normalización de relaciones iniciado el 17 de diciembre de 2014. Este hecho significó un cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba, aunque no en sus objetivos fundamentales. A pesar de existir nexos culturales que hermanan a los pueblos de Cuba y Estados Unidos, nunca se evidenció una relación normal entre ambas naciones. Siempre ha existido el conflicto al que da lugar a la contraposición entre dominación y soberanía. Aun así, es imposible negar que el proceso iniciado en 2014 supuso un hito en las relaciones bilaterales.
Para no pocos, este nuevo escenario significaba la superación del conflicto dominación-soberanía, sin embargo, su expresión fue llevada a terrenos más sutiles, como el de la guerra cultural e ideológica, sin abandonar la agresión económica ni eliminar el bloqueo. Incluso, con respecto a esto último, puede aseverarse que, hasta ese momento, el gobierno de Obama “llevó adelante la más ferviente persecución financiera contra Cuba, superando en la aplicación de las sanciones a la administración Bush.” (Ramírez Cañedo, 2016, párr. 22)
Por la parte estadounidense, la influencia política y cultural se promovió a través de la imposición de patrones culturales, de consumo, de comportamiento, de identidad; y al mismo tiempo dando herramientas y facilidades a las entidades privadas en la isla para que se enfrentaran al gobierno revolucionario cubano y así, eventualmente, se consumara el ansiado cambio de régimen y la restauración del capitalismo en Cuba.
En una conferencia de prensa el 19 de diciembre de 2014, justo dos días después del inicio del proceso de normalización, Obama planteó lo siguiente:
Pero cómo va a cambiar la sociedad, el país específicamente, su cultura específicamente, pudiera suceder rápido o pudiera suceder más lento de lo que me gustaría, pero va a suceder y pienso que este cambio de política va a promover eso (…) y el sentido que tiene normalizar las relaciones es que nos brinda más oportunidad de ejercer influencia sobre ese gobierno que si no lo hiciéramos (…) Pero lo cierto es que vamos a estar en mejores condiciones, creo, de realmente ejercer alguna influencia, y quizás entonces utilizar zanahorias como palos. (Ramírez Cañedo, 2017, p. 41)
Estas palabras reflejan la clara posición y los objetivos del cambio de política hacia Cuba.
Sin embargo, Cuba y el proceso revolucionario, por cuestiones de principios, abrazaron la política de paz, por encima de cualquier otra, siempre y cuando se respetara la soberanía nacional. Al decir de Fidel Castro: “no sería correcto, o no tendríamos derecho a rechazar una política de paz porque pudiera resultar más eficaz como instrumento para la influencia de Estados Unidos” (Ramírez Cañedo, 2017, p. 37)
A partir del 17 de diciembre se sucederían varias medidas para continuar, fortificar e intentar hacer permanente cualquier avance logrado en dicho proceso de normalización de relaciones y además para el beneficio mutuo entre los pueblos. Se reabrieron las embajadas en ambos países, se flexibilizaron los términos para el viaje a Cuba por los estadounidenses, se restablecieron vuelos directos entre diversas ciudades, ciertas restricciones fueron eliminadas para que los cubanos residentes en territorio estadounidense pudieran viajar y enviar remesas a sus familiares, la política “pies secos-pies mojados” llegó a su fin y Cuba fue removida de la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.
Todas estas medidas y hechos otorgarían a Cuba nuevas oportunidades en cuanto a diplomacia cultural con Estados Unidos. Siempre teniendo en cuenta tres receptores fundamentales de esta diplomacia: el sector de cubanos residentes en Estados Unidos y el público estadounidense en general, además de la influencia política que se podría ejercer también en algunas instancias referidas al gobierno federal, estadual, local o algunas organizaciones no gubernamentales. Por supuesto, la diplomacia cultural cubana no se reduce a la actividad desempeñada en el exterior. La organización de eventos internacionales en territorio nacional y las visitas de personalidades cubanas residentes o estadounidenses a la Isla se incluyen en las principales acciones de diplomacia cultural llevadas a cabo por el gobierno revolucionario y la sociedad civil cubana.
En el contexto anteriormente mencionado, propició un aumento de los intercambios culturales, muchos de ellos realizados por primera vez, tanto en Cuba como en Estados Unidos. Las expresiones de estos intercambios radicaron en las siguientes esferas: la música, las artes plásticas, el ámbito académico, el cine, las artes escénicas (fundamentalmente teatro y danza), el patrimonio y la literatura.
Entre los realizados en Cuba destacan la presentación de la Orquesta Sinfónica de Minnesota, que fue el primer gran conjunto musical estadounidense en ofrecer un espectáculo después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014.
También se puede mencionar el acuerdo firmado entre la Sony Music Entertainment y la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM). El catálogo de la EGREM es el más extenso de la música cubana y fue la primera ocasión en que una multinacional poseyó acceso al catálogo de grabaciones con el fin de distribuirlo por todo el mundo.
Cabe destacar que estas fueron las principales acciones llevadas a cabo en Cuba durante el año 2015, sin embargo, el año 2016 supuso un aumento significativo en los intercambios realizados en el país.
En el ámbito musical hubo disímiles agrupaciones corales y orquestales procedentes de Estados Unidos que participaron en conciertos y talleres junto a coros cubanos y agrupaciones sinfónicas de La Habana y otras provincias del país. También fue importante la participación en el Festival Internacional de Jazz de destacados intérpretes estadounidenses. Los más relevantes fueron Terence Blanchard, ganador de 5 Premios Grammy y 12 nominaciones, además de 1 Globo de Oro y 2 premios Emmy por sus bandas sonoras para cine, y estuvo presente además Arturo O´ Farril, que cada año participa en este evento.
Mientras, en el sector de las artes plásticas se puede mencionar la visita del pintor, grabador y escultor Frank Stella, quien vino acompañado del expresidente del Museo Metropolitano de Arte de New York, William Luers. También se contó con la visita del escultor Joel Shapiro invitado por el Museo Nacional de Bellas Artes.
Es de destacar, durante la 25 Feria Internacional del Libro de La Habana la participación por primera vez de un grupo de directivos del sector editorial estadounidense, entre las cuales se puede resaltar la Combined Book Exhibit2 y la Publishers Weekly3. Este intercambio resultó en la participación de la Cámara Cubana del Libro en la Feria del Libro de Chicago, por vez primera.
Por otro lado, es importante referirse a la presencia de un amplio grupo de productores, guionistas y directivos del Instituto Sundance y de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Participaron también una representación de actrices y directivos de dos grandes sindicatos estadounidenses: Screen Actors Guild y la Federación Estadounidense de Artistas de Radio y Televisión. Además, asistieron de manera independiente personalidades vinculadas con la cinematografía del país norteño, como los realizadores Oliver Stone y Matius White. Carole Rosenberg estuvo presente como presidenta del Havana Film Festival en New York.
Es importante aclarar que estos intercambios realizados responden al interés del gobierno y el sistema cultural cubano de ofrecer al pueblo lo mejor de la cultura estadounidense y, al mismo tiempo, generar una influencia política en las personalidades que visitan nuestro país a partir del diálogo y el conocimiento de la realidad de Cuba.
Entre las acciones de diplomacia cultural cubana realizadas en Estados Unidos en el 2015 y el 2016 destacan las que provienen de la música. Por ejemplo, se puede mencionar la gira de despedida o el Adiós Tour por varias ciudades de Estados Unidos de Omara Portuondo y el Buena Vista Social Club en el 2015. Esta incluyó un concierto en la Casa Blanca, convirtiéndose en la primera banda musical cubana en realizar un concierto en este lugar en más de 50 años.
Destacan también las diversas giras realizadas por agrupaciones musicales de renombre como los Van Van, la Charanga Habanera, el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, Ivette Cepeda y su grupo, Eliades Ochoa y el grupo Patria, el saxofonista Michel Herrera, Carlos Varela, Leo Brower, Buena Fe, Pablo FG y su grupo, entre otros, durante el 2016.
Se puede mencionar la participación de Aldo López Gavilán, Carlos Varela y la Orquesta de Cámara de La Habana en la edición “Live from the Lincoln Center” que regularmente transmite espectáculos culturales en vivo desde el Lincoln Center de Nueva York.
Mientras, por parte de las artes escénicas, lo más significativo radicó en el gran éxito e impacto de las dos giras realizadas por el Ballet Lizt Alfonso por varias ciudades estadounidenses. Durante la primera, en 2015, se presentó en la premiación de los Grammy Latinos, siendo la primera compañía danzaria cubana en participar en este evento4. Posteriormente, fue seleccionada para recibir el Premio Internacional de Honor del Programa de la Juventud de Artes y Humanidades 2016 que otorga el Comité del presidente de Estados Unidos para las Artes y las Humanidades. El reconocimiento fue entregado por la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, en una ceremonia en la Casa Blanca a la que fue invitado el embajador de Cuba en Washington José Ramón Cabañas.
En el mundo del cine fueron varios los festivales celebrados en Estados Unidos con participación cubana como el Havana Film Festival, de New York; el Festival de Cine de San Diego; el Festival Internacional de Cine de Vermont y el Newark International Film Festival.
Con respecto a los intercambios académicos, fueron uno de los pilares de la diplomacia cultural cubana durante este período. De manera general, el intercambio se realiza de tres maneras: estancias de investigación, programas de intercambios de estudiantes y profesores y participación en festivales, eventos, congresos o talleres. Según los informes anuales del MINCULT correspondientes al 2015 y el 2016, entre estos dos años se realizaron 320 intercambios académicos vinculados con la cultura. De ellos, 109 fueron coordinados por Paradiso Académicos5 y sus programas se desarrollaron en territorio nacional, con la colaboración de instituciones culturales del país.
El resto fueron llevados a cabo por las siguientes instituciones: el Instituto Superior de Arte (ISA), la Fundación Antonio Núñez Jiménez, el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, la Fundación Ludwig de Cuba, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el Centro Nacional de Escuelas de Arte, el Instituto Cubano del Libro, la Biblioteca Nacional José Martí, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, el Instituto Cubano de la Música, la Asociación Hermanos Saíz, el ICAIC, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, el Museo Nacional de Bellas Artes y la Fundación Alejo Carpentier. (Ministerio de Cultura de la República de Cuba, 2015-2024)
Estas acciones constituyeron una oportunidad para compartir los resultados de diversas investigaciones enfocadas en el estudio y promoción de la cultura cubana y la obra de los artistas en el exterior. Fue un espacio para el diálogo entre profesionales de ambos países que ayudó a fortalecer la imagen de Cuba y su pueblo, realidad diametralmente opuesta a la instaurada por las grandes empresas hegemónicas de la información en Estados Unidos. Estos intercambios tuvieron un efecto positivo y multiplicador en el sector estudiantil de ambos países.
Mientras tanto, la relación con los cubanos residentes en Estados Unidos durante los dos últimos años del mandato de Barack Obama fue amplia. Todos estos intercambios tuvieron una incidencia, de manera directa o indirecta, sobre la emigración en Estados Unidos. Según el informe anual del MINCULT, correspondiente al año 2016, hubo 27 acciones destinadas a establecer vínculos institucionales con cubanos que viven en el país norteño. Del total, 20 fueron realizados en Cuba, en el contexto de eventos culturales o académicos, con el trabajo conjunto de colectivos de artistas e instituciones de la isla. (Ministerio de Cultura de la República de Cuba, 2015-2024)
Destaca el bailarín y coreógrafo Pedro Ruiz, quien desde el 2010 colabora con agrupaciones danzarias en Cuba. También pueden citarse los trabajos realizados con el Centro Nacional de Escuelas de Arte, por parte de los artistas cubanos Víctor Alexander Ramírez, director y bailarín de la Ruth Page School of Dance de Chicago, y Ariel Serrano, director y fundador de la Escuela Cubana de Ballet de Sarasota. Estas tres instituciones desarrollaron varios intercambios que contaron con la participación de profesores y estudiantes cubanos.
En esencia, durante este período (2015 y 2016) se realizaron un total de 1053 acciones de diplomacia cultural cubana, de las cuales 500 se desarrollaron en Cuba, lo que representa un 47.4 % del total. Mientras, el resto de las acciones tuvieron lugar en Estados Unidos, lo que representa un 52.5 % del total. Estos datos son resultado de la sumatoria y cálculo porcentual realizados a partir de los informes anuales del MINCULT correspondientes al período analizado. Otro dato importante es que la mayoría de las acciones tuvo como origen a la parte estadounidense y el resto fue por iniciativa cubana. (Ministerio de Cultura de la República de Cuba, 2015-2024)
Toda la retórica de coexistencia pacífica promovida por el gobierno de Obama cayó en el olvido debido al triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016. Muchos de los avances durante el proceso de normalización de relaciones entre ambos países fueron detenidos o eliminados inmediatamente. Se produjo la ruptura con la estrategia de soft power de influir políticamente sobre la isla, a partir de la ampliación de los intercambios con el pueblo cubano.
Con la llegada al poder de la extrema derecha, personificada en Donald Trump, se produjo una retoma del empleo de políticas duras contra Cuba. Esto no solo significó un retorno a la hostilidad, sino que se convirtió en uno de los mandatos más agresivos contra el proceso revolucionario cubano. Sobrepasó en medidas y acciones hostiles a gobiernos estadounidenses como el de Ronald Reagan (1981-1989) o George W. Bush (2001-2009). Se apostó nuevamente por un cambio de régimen brusco y violento, para, a través de la asfixia económica, causar el descontento en la población cubana y con ello propiciar la caída del gobierno revolucionario.
Se articuló un plan de máxima presión con el cual dañar quirúrgicamente los puntos más sensibles que sostenían a la economía cubana. Durante este proceso, desempeñaron un rol fundamental los grandes poderes hegemónicos estadounidenses y la extrema derecha de origen cubano, que consiguieron influir en una gran parte de la emigración, haciéndoles creer que las medidas adoptadas por el gobierno republicano ayudaban directamente a la población de la isla.
El notorio caso de los supuestos “ataques acústicos” contra la embajada estadounidense en La Habana fue utilizado como pretexto para reiniciar la tensión entre ambos países, dar lugar al eventual alejamiento diplomático y adoptar medidas coercitivas. Las 243 medidas posteriores, estuvieron dirigidas a recrudecer el bloqueo económico, comercial y financiero, además, de atacar puntos con una marcada repercusión social para Cuba. Como parte de esa política pueden citarse: el ataque al sector del comercio, el sector bancario-financiero, la persecución del combustible, la difamación contra la cooperación médica internacional y la obstaculización de los viajes de estadounidenses a la isla.
Algunas de tales disposiciones golpearon directamente el desempeño de la diplomacia cultural cubana. Los datos obtenidos durante este período (2017-2020) en cuanto a acciones de intercambio a través de la cultura contrastan con el período analizado anteriormente (2015-2016). El punto álgido en números de intercambios fue en 2016; a partir de ese momento, se evidenció una tendencia hacia el decrecimiento. Por supuesto, las acciones de diplomacia cultural cubana con Estados Unidos y con la emigración cubana allí estuvieron condicionadas por el matiz de enfrentamiento y hostilidad que impuso la administración republicana.
El Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de Estados Unidos hacia Cuba firmado por Donald Trump trajo consigo daños a los intercambios bilaterales, sobre todo en el sector cultural. Por ejemplo, la cancelación de los viajes educacionales people to people a título individual (el cual había aprobado Obama en 2016). También se llevó a cabo una campaña mediática con el objetivo de desestimular los viajes estadounidenses a Cuba, pues el Departamento de Estado emitió una advertencia, instando a sus ciudadanos a no visitar la isla, utilizando como herramienta de manipulación los supuestos ataques sónicos contra diplomáticos estadounidenses. Estos se utilizaron también como pretexto para reducir el personal diplomático y prestar solo servicios de emergencia a ciudadanos de Estados Unidos y tramitar visados asociados a intercambios gubernamentales.
Por tanto, los representantes y artistas de instituciones culturales cubanas, tanto gubernamentales como no gubernamentales, tuvieron que viajar a un tercer país con el objetivo de solicitar visas y entonces poder desarrollar acciones de intercambio con sus contrapartes no gubernamentales en Estados Unidos.
Se pueden contabilizar además las campañas mediáticas para instar a estadounidenses a no visitar Cuba. Por ejemplo, se eliminó la subcategoría de viajes pueblo a pueblo, también se eliminó la licencia para viajes de buques, embarcaciones de recreo y aeronaves privadas a Cuba, se suspendieron los vuelos regulares directos a aeropuertos cubanos con excepción del Aeropuerto Internacional José Martí y posteriormente quedaron suspendidos también los vuelos chárteres a provincias cubanas con excepción de La Habana.
Otra medida que atentó contra las acciones de diplomacia cultural cubana se registró en noviembre de 2019, cuando Donald Trump prohibió la asignación de fondos para programas de intercambio educacional y cultural que involucraran a funcionarios o empleados del gobierno, debido a la inclusión de Cuba en el nivel 3 del Informe del Departamento de Estado sobre Trata de personas.
El inicio de la pandemia de la Covid-19 fue otro factor relevante para el decrecimiento de las acciones de diplomacia cultural; sin embargo, sus efectos no se tornarían tan drásticos hasta el inicio del mandato de Biden.
Cuba enfrentó esta situación y trató de mantener lo avanzado en el período de Obama. Una de las acciones más importantes que demuestran la aseveración anterior fue el Festival “Artes de Cuba” celebrado en el Kennedy Center en 2018, que contó con la presencia de más de 200 artistas provenientes de la isla. (Cubadebate, 2018)
Otra acción importante fue la creación del Grupo de Relaciones Culturales y Académicas (GRCA) del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba en 2020, encargado de ampliar y fortalecer las tareas de diplomacia cultural y académica, tanto en el servicio interno como en el externo.
Durante el mandato de Donald Trump se celebró el 33, 34, 35 y 36 Festival Internacional Jazz Plaza en Cuba. Estas ediciones albergaron más de 300 artistas entre cubanos residentes en Estados Unidos, estadounidenses y puertorriqueños. Entre los más destacados se pueden citar: la banda de jazz Preservation Hall, de Nueva Orleans; Dafnis Prieto, artista cubano residente en Estados Unidos; el saxofonista y clarinetista de jazz de Nueva Orleans, Víctor Goines y el pianista Arturo O’Farril.
Este festival cuenta con grandes exponentes de la música extranjera y cubana y sirve como un puente musical entre diversas sociedades, especialmente la cubana y la estadounidense. En el marco de las ediciones mencionadas no solo se celebraron conciertos, sino que también se llevaron a cabo encuentros académicos enfocados en la similitud histórica de los sonidos entre el jazz cubano y el estadounidense. Además, el festival presentó a la población cubana lo mejor de la música de Estados Unidos, a diferencia de los grandes volúmenes de contenido banal generados por empresas del entretenimiento, procedentes de ese país.
Uno de los momentos trascendentes para la diplomacia cultural cubana durante este período fue la celebración del Día Internacional del Jazz el 30 de abril de 2017, luego de que Cuba fuese escogida por la UNESCO como sede de dicho evento. En la isla se dieron cita grandes figuras del jazz internacional y nacional, cuyas presentaciones fueron transmitidas a nivel mundial. Además, se contó con un programa educativo compuesto de talleres y clases magistrales. Participaron en la organización de dicho evento el ICM, el Instituto de Jazz Thelonious Monk y la UNESCO. La celebración de este evento ejemplifica el importante papel cultural que juega Cuba en el escenario multilateral.
Fueron célebres los conciertos ofrecidos por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Stanford y por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Minnesota, en La Habana y otras provincias, durante el 2017. Dichas orquestas se pronunciaron en contra del bloqueo económico contra Cuba y abogaron por el acercamiento entre ambos pueblos y culturas.
Durante el 2018 se produjo la visita del compositor estadounidense Charles Fox, quien ofreció dos conciertos junto a importantes exponentes de la música cubana como Omara Portuondo, Cristian Alejandro, Ruy López-Nussa entre otros, en el Gran Teatro de La Habana.
En el 2019 tuvo gran repercusión entre los jóvenes cubanos la banda de rock estadounidense Blondie, que colaboró con el Grupo Síntesis y los músicos cubanos David Torrens y Alain Pérez. Este concierto se organizó de conjunto entre la empresa estadounidense Dreamcatcher y el Instituto Cubano de la Música (ICM).
También se pudo contar con la Cuban-American Youth Orquestra (CAYO), que realizó una gira por toda la isla. Esta agrupación, integrada por jóvenes cubanos y estadounidenses, se unió para celebrar los 500 años de La Habana y forjar lazos de amistad a través de la música.
Mientras, en el mundo del cine, resulta importante destacar la participación del actor estadounidense Ron Perlman, integrante del elenco del filme Sergio y Serguei, en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de 2017.
En el 2019 se prestaron servicios de producción para la realización del filme Red Avispa dirigido por Oliveer Assayas. La película fue presentada en el Festival de Cine Latinoamericano y recibió gran aceptación entre el público cubano y extranjero. Ayudó a conocer la historia de los cinco héroes antiterroristas cubanos. (Expósito, 2017)
Mientras, en el mundo de la danza, lo más destacable fue el papel de Cuba como sede principal de la celebración por el Día Internacional de la Danza, el 29 de abril de 2018. Esta condición fue otorgada por la UNESCO a Cuba por primera vez en la historia. A este evento asistieron funcionarios y miembros del cuerpo diplomático acreditado en La Habana. Las funciones se realizaron en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Estuvieron presentes cinco relevantes agrupaciones cubanas: el Ballet Nacional de Cuba (BNC), Danza Contemporánea de Cuba (DCC), el Conjunto Folclórico Nacional y las compañías Lizt Alfonso y Acosta Danza.
Otra acción, en el ámbito de las artes escénicas, tuvo lugar durante el XXVI Festival Internacional de Ballet Alicia Alonso en 2018. Participaron las compañías de ballet estadounidenses New York City Ballet y el American Ballet Theatre, considerada esta última como la más importante de Estados Unidos.
Durante ese mismo año también se presentó una delegación de bailarines, coreógrafos y directores de compañías de danza provenientes de Estados Unidos, en el Concurso Internacional de Danza Grand Prix del Atlántico Norte, “Vladimir Malakhov”, celebrado en Holguín. En el 2020, el coreógrafo y bailarín estadounidense Kyle Gregory Abraham estuvo junto al Ballet Nacional de Cuba en las funciones efectuadas en homenaje al centenario de Alicia Alonso, en el Gran Teatro de La Habana.
Mientras, en el mundo de las artes plásticas el evento más importante fue la celebración de la 13 edición de la Bienal de la Habana en 2019, donde participó la artista cubana residente en Estados Unidos María Magdalena Campos, con su proyecto Ríos Intermitentes. De igual manera se destacó la artista afroamericana Carrie Mae Weems junto a otros 8 artistas estadounidenses. La galería Casa Carmen Montilla abrió sus puertas para la exposición colectiva llamada Haciendo Puentes: La política del Amor, la Identidad y la Raza, de artistas cubanos y estadounidenses.
Este recuento agrupa las principales acciones de diplomacia cultural realizadas en Cuba, durante el período 2017-2020. La música fue el vehículo principal y que más impacto causó en las relaciones culturales Cuba-Estados Unidos, seguido de las artes escénicas, el cine y las artes plásticas.
Al mismo tiempo, en Estados Unidos, un numeroso grupo de artistas cubanos recorrieron ese país en calidad de embajadores de la cultura cubana. Con sus cualidades artísticas, propiciaron encuentros e intercambios positivos para consolidar los lazos establecidos, a pesar de la postura hostil del gobierno estadounidense contra Cuba.
Se trata del festival “Artes de Cuba: De la isla para el mundo”, celebrado entre el 8 de mayo y el 3 de junio de 2018, en el Centro Kennedy para las Artes Escénicas en Washington D. C., donde participaron más de 200 artistas cubanos, en colaboración con otros 200 artistas entre latinoamericanos, estadounidenses y cubanos residentes. El Festival tuvo gran repercusión entre los medios de prensa locales e internacionales. Con respecto al papel de los artistas, Ernán López-Nussa, participante del festival, expresó: “seremos embajadores de la cultura para allanar un camino que, esperamos, sea corto en favor del entendimiento entre dos pueblos vecinos”. (Concepción & Albert Pino, 2018, párr 13)
En 2017, el evento principal en el plano musical fue el concierto del trovador cubano Silvio Rodríguez en el Central Park de Nueva York, como parte del evento Summer Stage. Tuvo gran aceptación del público, según el periódico Granma:
En sintonía con el mosaico de nacionalidades y razas que es Nueva York, un público bien diverso abarrotó la instalación del Central Park y adornó con su entusiasmo la mágica y ya algo fría noche de Nueva York, donde el cantautor cubano se había presentado hace siete años, en el Carnegie Hall. (Granma, 2017, párr 6)
También, durante el 2018, se celebró un Festival llamado “¡Adelante Cuba!” que contó con una conjunción de músicos y bailarines integrada por Omara Portuondo, la compañía Acosta Dance y la Camerata Romeu, quienes ofrecieron un concierto en el New York City Center. Arturo O´Farril, mencionado anteriormente, cerró dicho festival con música afrocubana junto a su orquesta de jazz afrolatino.
Omara Portuondo volvió a Estados Unidos en 2019, específicamente a la ciudad de Los Ángeles, donde celebró su primer concierto como parte de una gira mundial que se extendió hasta el 2020. Otros músicos cubanos se presentaron también en Estados Unidos durante el 2019, como la emblemática orquesta Los Van Van, el grupo Síntesis y Cimafunk.
En el 2020 se presentaron en el Centro Kennedy un grupo de cantantes líricos, bailarines y artistas escénicos cubanos junto a la Orquesta del Lyceum Mozartiano de La Habana, con la ópera La Clemencia de Tito. El intercambio propició una acción académica entre el Lyceum Mozartiano y la Universidad de Georgetown.
Las artes escénicas tuvieron presencia en Estados Unidos durante este período a partir de las presentaciones de las compañías cubanas de danza como la de Carlos Acosta, Lizt Alfonso y la de Irene Rodríguez. Estos conjuntos danzarios tuvieron diversas presentaciones en varias ciudades estadounidenses. Es válido destacar la presentación de la compañía Danza Contemporánea de Cuba en el Fall For Dance Festival, que auspicia el New York City Center Theatre, en el 2017. En el año 2020, la compañía de danza Malpaso realizó una gira de gran éxito en Massachusetts, Arizona, Pensilvania y Vermont.
En el séptimo arte, varios artistas, realizadores y críticos estuvieron vinculados a las acciones de diplomacia cultural cubana en Estados Unidos. Participaron en eventos y festivales tales como el Havana Film Festival de Nueva York, el Festival de Cine de San Diego y el Newark International Film Festival.
Es importante destacar la premiación de Alejandro Gil durante el Havana Film Festival de Nueva York, en la edición de 2019. Gil obtuvo el premio a mejor director por su trabajo en la película Inocencia. Sin embargo, no pudo presentarse a recibir dicho reconocimiento debido a que las autoridades estadounidenses no le proporcionaron la visa. Otro ejemplo, fue el caso de Fernando Pérez, quien no pudo concretar el proceso de visitar un tercer país para la obtención de la visa. Estos hechos evidencian cómo las medidas del gobierno de Donald Trump afectaron las acciones de diplomacia cultural cubana.
Durante este período, 2017-2020, las acciones de intercambio académico-cultural sufrieron particularmente los embates del nuevo gobierno republicano. Estas brindaban la oportunidad de promocionar la realidad cubana y la capacidad de sus instituciones de enseñanza, para formar grandes exponentes culturales. Sin embargo, en contraposición a la etapa anteriormente analizada, esta esfera no tuvo un mayor despliegue.
No obstante, se pudieron realizar algunas acciones, entre las que se puede destacar el IV Coloquio Internacional Latinos en los Estados Unidos, que se desarrolló en Casa de las Américas en el 2017. Tuvo la presencia de prestigiosos intelectuales y académicos provenientes de diversos países, sobre todo Cuba y Estados Unidos. Se debatió acerca de las identidades nacionales y culturales que traspasan las fronteras y se asientan en territorio estadounidense y allí conforman nuevas culturas.
El 2020 resultó un año realmente convulso para la diplomacia cultural cubana y las relaciones internacionales en general. La declaración de la pandemia de Covid-19, por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como una emergencia de salud pública de importancia internacional, desencadenó una serie de efectos negativos para las relaciones entre los pueblos y gobiernos del mundo.
En este contexto, Cuba debió buscar alternativas para mantener las relaciones con Estados Unidos y con la emigración. La cultura no se quedaría atrás y se apostó por el empleo de las nuevas tecnologías para evadir los nuevos obstáculos. Los encuentros online, a través de plataformas digitales fueron la solución inmediata y más efectiva. A continuación, se citan algunos ejemplos de estas nuevas acciones de intercambio cultural.
En ese año tuvo lugar un concierto online llamado “Concierto por Cuba”. Este evento se realizó en conjunto entre HotHouse Global de Chicago, el ICM y el MINCULT. Participaron más de 100 personalidades: músicos, actores, cineastas, activistas sociales y políticos de Estados Unidos y otras naciones, a quienes se sumaron artistas cubanos residentes en ese país, Canadá y Europa. Primaron los mensajes de solidaridad con Cuba y por la eliminación inmediata del bloqueo estadounidense, así como los pronunciamientos en apoyo a la nominación de la Brigada Henry Reeve al Premio Nobel de la Paz. Los conciertos se trasmitieron de forma gratuita.
Músicos cubanos participaron en el concierto inaugural de la II Conferencia para la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Este evento fue coordinado por movimientos de solidaridad con Cuba, en Canadá y en Estados Unidos. Se contó con la presencia de los embajadores de Cuba en estos países, Josefina Vidal y José Ramón Cabañas respectivamente, lo que demuestra el apoyo y la importancia que se le concede al tema cultural dentro de la diplomacia revolucionaria.
El MINCULT propició la presencia de ocho académicos de la esfera cultural durante el Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA 2020). También se realizaron acciones acometidas por estudiantes cubanos, en coordinación con instituciones de enseñanza artística, que permitieron a Cuba ser merecedora de varios premios. Dos estudiantes de tercer año de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso alcanzaron el primer lugar en el Concurso Dance Open America, en la categoría Senior Clásico. Además, las bailarinas cubanas Gabriela Gruyere y Mónica Cristina Tapia, se alzaron con Medalla de Oro en el apartado Clásico Profesional y en la categoría Senior Femenino respectivamente.
En resumen, durante este período (2017-2020) se realizaron un total de 996 acciones de diplomacia cultural, de las cuales 706 se desarrollaron en Cuba, lo que representa un 70,8 % del total. Mientras que el resto de las acciones tuvieron lugar en Estados Unidos, lo que representa un 29,1 % del total. Estos datos fueron conformados por el autor a partir de la sumatoria y el cálculo porcentual de los datos correspondientes a los informes anuales del MINCULT (2017- 2020). A su vez confirman la intencionalidad y el impacto que tuvieron las medidas implementadas por la administración republicana en contrarrestar el desarrollo de los intercambios culturales.
Con la victoria del candidato demócrata Joseph Biden, en las elecciones del 2020, se esperaba un retorno a la política de distensión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Esta idea se basaba, principalmente, en dos elementos. El primero, serían las promesas asumidas por Biden durante su campaña electoral, donde aseguró que transitaría hacia el desmontaje de la política hostil de su antecesor hacia Cuba. El segundo elemento es que Joseph Biden había sido vicepresidente durante la administración Obama, justamente en el período en que más avanzaron las relaciones bilaterales.
Sin embargo, en la Casa Blanca, no hubo un intento de reiniciar el proceso de normalización de las relaciones, no ocurrió ni siquiera un retorno a la política de coexistencia y apenas se flexibilizaron algunas de las medidas impuestas por Donald Trump. De hecho, al respecto, su secretaria de prensa Jen Psaki comentó:
“Nuestra política hacia Cuba está en estudio y se orienta por dos principios. Primero, el apoyo a la democracia y los derechos humanos, en lo cual se concentra el centro de nuestros esfuerzos. Lo segundo son los estadounidenses, en especial los cubanoamericanos, los mejores embajadores de la libertad en Cuba, así que vamos a revisar las políticas de la administración Trump”. (OnCuba, 2023, párr. 2)
El gobierno demócrata, aunque no lo reconocía, asumió la política de Trump de máxima presión contra Cuba. Esto se expresa en el inmovilismo y la inacción con la cual actuaron en cuanto a dar pasos hacia una normalización de relaciones o al menos eliminar algunas de las medidas más duras impuestas al pueblo y gobierno cubanos. De hecho, hubo picos de tensión entre ambos gobiernos durante estos años (2021- 2024). Por ejemplo, durante la pandemia, Cuba necesitó realizar, con carácter urgente, la compra de oxígeno y ventiladores pulmonares, cosa que el gobierno de Biden, haciendo uso de una política agresiva, negó y obstaculizó rotundamente, en un contexto dramático.
El otro pico de tensión ocurrió durante el mes de julio de 2021, cuando Cuba atravesaba por una difícil circunstancia en la que incidía la crisis económico-social, expresada en la compleja situación energética, alimentaria y sanitaria del país. El 11 de julio se dieron disturbios, la gran mayoría violentos, debido al descontento de algunos sectores de la población, particularmente golpeados por la crisis. Al mismo tiempo, en el origen y desarrollo de tales incidentes estaba la articulación, desde el exterior, de diversos mecanismos de manipulación mediática, auspiciados y organizados por Estados Unidos, con el objetivo político de incentivar la escalada de violencia para provocar así el cambio de régimen. A partir de dichas protestas, el gobierno demócrata llegó a la conclusión definitiva de que las medidas de Donald Trump no debían ser modificadas, y apostó por su mantenimiento en la mayoría.
Sin embargo, aunque de manera muy discreta, algunas decisiones de la administración de Biden estuvieron encaminadas retomar modestamente los espacios de intercambio. Se reanudaron los viajes educacionales people to people, anunciada en 2022. Sobre esto la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos declaró:
Nos proponemos autorizar vuelos programados y chárter a lugares distintos de La Habana. También implementaremos cambios regulatorios orientados a reanudar los viajes grupales educativos en el marco de los programas de contacto entre pueblos people-to-people, así como determinados viajes relacionados con encuentros profesionales e investigaciones formales. (Departamento de Estado de Estados Unidos, 2022, párr. 3)
Es importante destacar que este fue tan solo un pequeño paso, que no supondría prácticamente un avance sustancial para un desarrollo normal de la diplomacia cultural cubana.
Durante este período (2021-2024) la crisis sanitaria mundial se erigió como el principal obstáculo para el desarrollo de la diplomacia cultural cubana. Esto obligó a encontrar otras maneras de intercambio. El empleo de las TIC permitió sostener, aunque en menor medida, algunas de las acciones realizadas por Cuba.
En el año 2023, una delegación de alto nivel del MINCULT visitó Estados Unidos y desarrolló un amplio programa de reuniones y encuentros en las ciudades de Mobile, Alabama; San Francisco, California; Nueva York, Washington D. C. y Tampa, Florida. Se evidenció la utilidad de que funcionarios del Ministerio de Cultura y otras instituciones puedan contactar con organizaciones, fundaciones, centros de arte y otras entidades que promuevan un mayor acceso y posibilidades de incidir en el pueblo estadounidense y la emigración cubana a través de las relaciones culturales.
En el mes de enero de 2021 se celebró el 36 Festival Internacional Jazz Plaza que, entre sus espectáculos, contó con el Hot House Meets Havana, resultado de la colaboración entre la plataforma Hot House Chicago de Illinois, el Instituto Cubano de la Música (ICM) y el MINCULT. Este espectáculo, reforzó las conexiones tradicionales entre el jazz estadounidense y el jazz cubano. La edición de ese año sería solamente en formato online. Mientras, las ediciones 37, 38 y 39 de este festival regresaron a sus modalidades presenciales, una vez superada la pandemia de Covid-19. Sin embargo, no se abandonarían del todo la modalidad online, pues dicha vía ofrece beneficios de alcance y masividad en redes sociales.
El impacto de la pandemia se reflejó en las pocas presentaciones musicales que se pudieron realizar durante los años 2021 y 2022. No fue hasta el 2023 cuando volvieron a darse en territorio cubano diversas funciones. El director de orquesta Michael Butterman ofreció un concierto junto a la orquesta de cámara de La Habana y el músico Aldo López Gavilán, en la Basílica Menor de San Francisco de Asís.
También se puede mencionar el programa Getting Funky in Havana auspiciado por la Fábrica de Arte Cubano, en el año 2024. Allí participaron músicos cubanos y estadounidenses. Especial fue el concierto en conjunto entre Trombone Shorty y Los Van Van. Los músicos cubanos residentes en los Estados Unidos, Pedrito Martínez y Yissy García también se presentaron en el evento.
La Casa de las Américas, institución protagónica en el empleo de la diplomacia cultural, acogió a la Banda Sinfónica de Viento, de la Universidad de Cornell y a la Banda Nacional de Conciertos. Fue un momento para el intercambio entre escuelas de arte y jóvenes músicos cubanos y estadounidenses.
Trascendente fue la visita de la artista estadounidense de origen palestino Clarissa Bitar, laudista y activista LGBTIQ+, en 2024. Participó en las Jornadas contra la Homofobia y la Transfobia auspiciadas por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). Durante la jornada, sostuvo intercambios con estudiantes del Instituto Superior de Arte (ISA), en los que brindó su conocimiento de la música árabe y estadounidense, además de sus experiencias como activista LGBTIQ+. Fue condecorada por parte del CENESEX, debido a su labor activa en defensa a los derechos sexuales, la inclusión social y la transformación cultural de la sociedad.
En el mundo del cine se suscitaron encuentros culturales, en territorio nacional, con presencia estadounidense y de cubanos residentes en Estados Unidos. Uno de ellos fue la presencia de la realizadora estadounidense Joy Elaine Davenport en la muestra de cine de Estados Unidos en La Habana durante el 2022, en una iniciativa originada desde la Embajada de Estados Unidos en La Habana que contó con la autorización del MINCULT. Mientras, en diciembre del mismo año, visitó Cuba Carole Rosenber, presidenta de The Americans Friends of the Ludwig Foundation, en el marco del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en su edición 43.
El realizador estadounidense Josef William Lindner, asistió al Festival de Cine Pobre de Gibara del año 2024. Presentó sus resultados en cuanto al trabajo de restauración del cine cubano, sobre todo de las obras de Tomás Gutiérrez Alea.
En el ámbito de las artes escénicas, resultó trascendental la elección de Cuba para la realización del festival y concurso de danza internacional, por parte de la plataforma Beyond Borders Ballet (BBB). Dicho festival, acontecido en 2024, contó con actividades orientadas al intercambio cultural y educativo a través de la danza. Las competencias, clases magistrales y encuentros con maestros de nivel internacional fueron organizados por la compañía Lizt Alfonso y la compañía Rocky Mountain Ballet Theatre, dirigida por Charlene Carey. Las actuaciones y encuentros se dieron lugar en el Anfiteatro del Centro Histórico de la Ciudad y en el Teatro Martí.
En las artes plásticas la Bienal de La Habana, durante el período 2021-2024, tuvo dos ediciones. En la edición 15 se desarrollaron tres proyectos con la colaboración de artistas estadounidenses. El proyecto The Street Where We All Live fue auspiciado por el artista Michael Reese desde la ciudad de Ohio; Visiones compartidas, por el artista y activista Benjamín Jones; y la exposición “Organizar, reorganizar, construir, ganar”, por la pintora Samia Halaby.
La Feria Internacional del Libro de la Habana, en sus diversas ediciones, organizada por el MINCULT y el ICL entre otras instituciones culturales, volvió a ser la cita protagónica para la literatura. Si bien XXX edición de la feria debió ser cancelada y postergada hasta abril del año 2022, cuando mejoró la situación epidemiológica a nivel nacional. A partir de ese año, se sucedieron con normalidad las otras ediciones y sus recorridos por el territorio nacional. Durante la edición XXXII, uno de los principales intercambios con escritores estadounidenses fue la presentación de tres libros de la autoría de Michael Cottman, escritor, periodista y premio Pulitzer, quien abordó la experiencia afroamericana en Estados Unidos.
Estas fueron, las principales acciones de diplomacia cultural cubana en el territorio nacional con presencia estadounidense durante el período 2021-2024. Es evidente que la mayor cantidad de acciones se reflejan durante los años 2022, 2023 y 2024, pues ya se había alcanzado una notable mejoría tras superar la pandemia de la Covid-19.
Por supuesto, las acciones de intercambio, con presencia de artistas cubanos en territorio estadounidense, se vieron drásticamente dañadas por los elementos mencionados anteriormente.
La música se ha mantenido como la principal manifestación artística, pues, la mayoría de las acciones de diplomacia cultural cubana hacia territorio estadounidense que se han realizado, parten de esta.
Durante el 2022, Los Van Van recorrieron Estados Unidos y fueron especialmente recibidos en el Charles Dodge City Center de Pembroke Pines, de la Florida, a pesar de la agresiva campaña mediática generada por algunos sectores cubanos de esa ciudad. También estuvo de recorrido Omara Portuondo, quien se presentó en el Carnegie Hall de Nueva York, durante un concierto de Natalia Lafourcade, reconocida cantante mexicana. Estos músicos volvieron a Estados Unidos en 2023. Especial fue el caso de Omara, quien sería ganadora del Latin Grammy 2023 a mejor Álbum Tropical, además de iniciar, ese mismo año, la gira Vida USA Tour 2023 por varias ciudades de Estados Unidos. Las agrupaciones musicales Havana D´ Primera y la Orquesta Aragón también realizaron presentaciones. Para el 2024, se destacó la orquesta de música popular bailable, Bamboleo, que realizó presentaciones en Washington D. C., Nueva York y la Florida.
Dentro de las artes escénicas, ha sido la danza la manifestación que mayor presencia ha tenido en los intercambios hacia Estados Unidos. Por ejemplo, se puede citar el concurso internacional online Dance Open America, realizado durante el mes de marzo del 2021, desde la ciudad de Miami, Florida, con la presencia de la Escuela Nacional de Ballet (ENB), a través de su estudiante Mónica Cristina Tapia Tamayo, quien alcanzó el tercer lugar en la categoría Senior, entre los 39 concursantes seleccionados de un total de 169 participantes.
El Havana Film Festival de New York en sus ediciones de 2021, 2022, 2023 y 2024, volvió a destacar, dentro del séptimo arte, como uno de los eventos de mayor repercusión de los realizados en territorio estadounidense. Estos festivales se caracterizan por la presencia de prestigiosos expertos y realizadores de Cuba y de otros países de la región. Además, se proyectaron filmes cubanos clásicos como Giselle, Se permuta y algunos más recientes como El mundo de Nelsito, La mujer salvaje o Una noche con los Rolling Stones.
Durante el 2024, la plataforma The People´s Forum y la misión cubana ante Naciones Unidas organizaron una semana dedicada a crear conexiones y vínculos a través de la cultura, en celebración de los 65 años del ICAIC y la Casa de las Américas. Se proyectaron películas cubanas y además se inauguró una exposición de carteles de cine cubanos, que, por su calidad artística, constituyen un referente cultural reconocido mundialmente.
En el ámbito del intercambio académico con matiz cultural, se verificó una recuperación durante este período. Las acciones en este campo de la diplomacia cultural cubana destacaron las capacidades desarrolladas por el gobierno revolucionario al crear centros de enseñanza artística de gran calidad y promover el estudio y difusión de la historia y la cultura cubana.
Ediciones del congreso de la Latin American Studies Association (LASA), tuvieron lugar a lo largo de los años 2021, 2022, 2023 y 2024. Dicho evento solamente se celebró en modalidad online durante 2021, el resto combinó las modalidades online y presencial. A estos encuentros asisten una gran cantidad de instituciones culturales cubanas como: el Instituto Cubano de la Música, el Instituto Cubano del Libro, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, la Escuela Nacional de Arte, el Centro de Estudios Martianos y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Otros representantes proceden de la Universidad de las Artes, el ICAIC, la AHS y Ediciones UNIÓN, junto a sus respectivos investigadores, académicos y directivos.
También, durante el año 2022, un grupo de estudiantes de la universidad The New School de Nueva York desarrolló un intercambio como parte del programa académico que sostiene la Casa de las Américas con centros de altos estudios estadounidenses. Además, una delegación de estudiantes de Seattle visitó, junto a Carlos Lazo, coordinador del proyecto Puentes de Amor, el conservatorio Amadeo Roldán.
La Casa de las Américas desarrolló, en el 2023, el taller internacional Los cubanos en el escenario de los latinos en los Estados Unidos, evento que contó con la participación presencial y virtual de académicos estadounidenses y cubanos interesados en reflexionar, sobre las implicaciones políticas, sociales y culturales de la migración. Además, la Casa llevó adelante otros programas académicos con estudiantes y profesores de The New School, del Instituto Pratt y del grupo de universidades del Consorcio de Estudios Avanzados en el Extranjero. Este proyecto ha permitido incrementar la relación de Casa con las universidades estadounidenses, al lograr que varios estudiantes regresen para continuar estudios en Cuba y que sus opiniones incidan de manera positiva en otros jóvenes que han engrosado los grupos posteriores. Ellos se han convertido en promotores de la actividad socio cultural de Cuba en Estados Unidos.
En resumen, durante el mandato del demócrata Joseph Biden (2021-2024) se realizaron un total de 359 acciones de diplomacia cultural, de las cuales 299 se desarrollaron en Cuba lo que representa un 83,29 % del total. Mientras que el resto de las acciones, tuvieron lugar en Estados Unidos, lo que representa un 16,71 % del total. Al igual que en los casos anteriores, estos datos fueron conformados a partir de la sumatoria y el cálculo porcentual de los datos correspondientes a los informes anuales del MINCULT (2021-2024).
La drástica disminución de los intercambios de Cuba hacia Estados Unidos evidencia el impacto del estado de las relaciones entre ambas naciones. Los datos registran 230 acciones menos que en el mandato de Trump y 493 menos que en el período de Obama. Esto se debe a una confluencia de factores: la política de máxima presión aplicada por la administración republicana, la cual fue mantenida por Biden, y con ello la potenciación de campañas de difamación contra de Cuba, unido las dificultades que enfrentaron los artistas e instituciones culturales cubanas para la tramitación de visados, más los efectos multidimensionales durante la pandemia de la Covid-19.
CONCLUSIONES
La diplomacia cultural cubana es una herramienta de política exterior contrahegemónica y de coexistencia, diametralmente opuesta al uso instrumental de la cultura por parte de Estados Unidos como vehículo de dominación y soft power alineado a los cánones occidentales. A diferencia de Washington que promueve la cultura para perpetuar el statu quo en la arena internacional y el cambio de régimen. La Habana la despliega para construir puentes de entendimiento, afirmar su identidad nacional y resistir las imposiciones culturales del centro imperial.
El período 2015-2024 evidencia una correlación directa entre el estado de las relaciones bilaterales y el volumen de los intercambios culturales bilaterales. Durante la administración Obama (2015-2016), el proceso de normalización propició el punto más alto de acciones, con predominio de actividades en Estados Unidos. En contraste, la administración Trump (2017-2020) impuso un retroceso, lo que direccionó la realización de la mayoría de los encuentros en territorio cubano, como respuesta al recrudecimiento del bloqueo y las trabas migratorias.
A pesar de las asimetrías de poder y las dificultades impuestas, la música —en particular el jazz— se erige como el principal vehículo de la diplomacia cultural cubana, seguida por la danza, el cine y las artes escénicas. Las plataformas digitales y los conciertos online demostraron ser recursos alternativos eficaces para sortear el cierre de fronteras y las restricciones durante la pandemia, así como para mantener el vínculo con el público estadounidense y la emigración cubana.
Una limitación identificada en el presente trabajo es el predominio de documentación cubana (informes del MINCULT, prensa nacional) debido a la su accesibilidad y la ausencia de registros internos estadounidenses o de entrevistas a actores clave. No obstante, propone para investigaciones futuras profundizar en el impacto cualitativo de estos intercambios, y con ello examinar cómo las acciones de diplomacia cultural modifican percepciones, construyen redes de solidaridad y pueden contribuir a la despolarización del discurso sobre Cuba.
notas
1 Conocido popularmente como Premio Óscar.
2 Es una empresa que ofrece un servicio de marketing para la exhibición de libros en las principales ferias del libro del mundo.
3 Es una revista semanal estadounidense dirigida a editores, bibliotecarios, libreros y agentes literarios.
4 Fue felicitada por el presidente Barack Obama al terminar dicha gira.
5 Agencia de turismo cultural cubana.
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CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran que no existen conflictos de intereses relacionado con el artículo.
AGRADECIMIENTOS
No aplica.
CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA:
Ernesto Pérez Blanco: Conceptualización, Curación de datos, Análisis formal, Adquisición de fondos, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Recursos, Software, Supervisión, Validación, Visualización, Redacción – borrador original.
Humberto Sainz Cano: Conceptualización, Curación de datos, Análisis formal, Adquisición de fondos, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Recursos, Software, Supervisión, Validación, Visualización, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición.
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