Política exterior de Cuba en África: análisis histórico y cooperación internacional (1959-2025)

Cuba’s foreign policy in Africa: historical analysis and international cooperation (1959-2025)

La politique étrangère de Cuba en Afrique : analyse historique et coopération internationale (1959-2025)

A política externa de Cuba na África: análise histórica e cooperação internacional (1959-2025)

 

Lic. Enrique Moreno Gimeranez*

Licenciado en Periodismo por la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas. Director de Comunicación Social de la Asamblea Nacional del Poder Popular. La Habana, Cuba. enriquecuba92@gmail.com 0009-0007-1508-4752

Lic. Dayana Fundora Rodríguez

Licenciada en Derecho por la Universidad Agraria de La Habana «Fructuoso Rodríguez Pérez». Jefa del Departamento de Cuadros de la Empresa de Servicios Ingenieros Especializados ESINES-BioCubaFarma. La Habana, Cuba. dfundorarodriguez@gmail.com 0009-0003-6816-5573

Lic. Yusnelys Pedroso Malagon

Ingeniera en Ciencias Informáticas por la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI). Directora de Comunicación y Desarrollo de la Empresa Editorial Pueblo y Educación. La Habana, Cuba. Email: ymalagon92@gmail.com

0009-0008-3594-6345

*Autor para la correspondencia: enriquecuba92@gmail.com

Cómo citar (APA, séptima edición): Moreno Gimeranez, E., Fundora Rodríguez, D., & Pedroso Malagon, Y. (2026). Política exterior de Cuba en África: análisis histórico y cooperación internacional (1959-2025). Política internacional, VIII (Nro. 3), 151-170. https://doi.org/10.5281/zenodo.20511845

https://doi.org/10.5281/zenodo.20511845

 

Recibido: 13 de marzo de 2026

Aprobado: 5 de mayo de 2026

publicado: 7 de julio de 2026

 

RESUMEN Este artículo analiza la política exterior de la República de Cuba hacia el continente africano desde 1959 hasta la actualidad. A partir de una metodología cualitativa basada en la revisión bibliográfica-documental, el estudio caracteriza los principios rectores de esta política –internacionalismo, antimperialismo y solidaridad– y examina sus hitos fundamentales: los primeros acercamientos diplomáticos en la década de 1960, el envío de la primera brigada médica a Argelia (1963), la colaboración militar en las gestas de liberación nacional en Angola y Etiopía, y la consolidación de la cooperación en salud y educación. Los resultados principales indican que esta política se ha sustentado en la hermandad entre los pueblos cimentada a lo largo de la historia, con un rol protagónico de las figuras de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, y ha servido como instrumento de posicionamiento internacional en la defensa de las justas causas de los pueblos de ese continente. El estudio, de carácter exploratorio y basado en fuentes oficiales, identifica como limitación la falta de acceso a archivos diplomáticos primarios. Se concluye que la política exterior cubana hacia África, protagonizada por el pueblo y sustentada en la genuina solidaridad, ha sido un elemento central de su identidad revolucionaria, y constituye un caso excepcional de cooperación Sur-Sur sostenida; aunque requiere adaptación en pos de su consolidación ante los desafíos económicos contemporáneos de Cuba y las nuevas configuraciones geopolíticas en África.

Palabras clave: política exterior, Cuba, África, Fidel Castro, Cooperación Sur-Sur, internacionalismo.

ABSTRACT This article analyzes the foreign policy of the Republic of Cuba toward the African continent from 1959 to the present. Using a qualitative methodology based on a bibliographic and documentary review, the study characterizes the guiding principles of this policy—internationalism, anti-imperialism, and solidarity—and examines its key milestones: the first diplomatic overtures in the 1960s, the deployment of the first medical brigade to Algeria (1963), military collaboration in the national liberation struggles in Angola and Ethiopia, and the consolidation of cooperation in health and education. The main findings indicate that this policy has been based on the brotherhood between peoples forged throughout history, with Fidel Castro and Ernesto “Che” Guevara playing leading roles, and has served as an instrument for international positioning in defense of the just causes of the peoples of that continent. The study, exploratory in nature and based on official sources, identifies the lack of access to primary diplomatic archives as a limitation. It is concluded that Cuban foreign policy towards Africa, led by the people and based on genuine solidarity, has been a central element of its revolutionary identity, and constitutes an exceptional case of sustained South-South cooperation; although it requires adaptation in order to consolidate itself in the face of Cuba’s contemporary economic challenges and the new geopolitical configurations in Africa.

Keywords: foreign policy, Cuba, Africa, Fidel Castro, South-South Cooperation, internationalism.

RÉSUMÉ Cet article analyse la politique étrangère de la République de Cuba envers le continent africain de 1959 à nos jours. S’appuyant sur une méthodologie qualitative fondée sur une étude bibliographique et documentaire, l’étude caractérise les principes directeurs de cette politique – internationalisme, anti-impérialisme et solidarité – et examine ses étapes clés : les premières ouvertures diplomatiques dans les années 1960, le déploiement de la première brigade médicale en Algérie (1963), la collaboration militaire aux luttes de libération nationale en Angola et en Éthiopie, et le renforcement de la coopération dans les domaines de la santé et de l’éducation. Les principaux résultats indiquent que cette politique s’est fondée sur la fraternité entre les peuples forgée au fil de l’histoire, avec Fidel Castro et Ernesto «Che» Guevara comme figures de proue, et a servi d’instrument de positionnement international en défense des justes causes des peuples de ce continent. L’étude, de nature exploratoire et basée sur des sources officielles, identifie le manque d’accès aux archives diplomatiques primaires comme une limite. Il est conclu que la politique étrangère cubaine envers l’Afrique, menée par le peuple et fondée sur une véritable solidarité, a été un élément central de son identité révolutionnaire et constitue un cas exceptionnel de coopération Sud-Sud durable ; bien qu’elle nécessite une adaptation afin de se consolider face aux défis économiques contemporains de Cuba et aux nouvelles configurations géopolitiques en Afrique.

Mots-clés : politique étrangère, Cuba, Afrique, Fidel Castro, coopération Sud-Sud, internationalisme.

RESUMO Este artigo analisa a política externa da República de Cuba em relação ao continente africano de 1959 até o presente. Utilizando uma metodologia qualitativa baseada em revisão bibliográfica e documental, o estudo caracteriza os princípios orientadores dessa política — internacionalismo, anti-imperialismo e solidariedade — e examina seus principais marcos: as primeiras iniciativas diplomáticas na década de 1960, o envio da primeira brigada médica para a Argélia (1963), a colaboração militar nas lutas de libertação nacional em Angola e Etiópia e a consolidação da cooperação nas áreas da saúde e da educação. Os principais resultados indicam que essa política se baseou na fraternidade entre os povos, forjada ao longo da história, com Fidel Castro e Ernesto “Che” Guevara desempenhando papéis de liderança, e serviu como instrumento de posicionamento internacional em defesa das causas justas dos povos daquele continente. O estudo, de caráter exploratório e baseado em fontes oficiais, aponta a falta de acesso aos arquivos diplomáticos primários como uma limitação. Conclui-se que a política externa cubana em relação à África, liderada pelo povo e baseada em genuína solidariedade, tem sido um elemento central de sua identidade revolucionária e constitui um caso excepcional de cooperação Sul-Sul sustentada; embora necessite de adaptações para se consolidar diante dos desafios econômicos contemporâneos de Cuba e das novas configurações geopolíticas na África.

Palavras-chave: política externa, Cuba, África, Fidel Castro, Cooperação Sul-Sul, internacionalismo.

 

 

INTRODUCCIÓN

Profundos e inquebrantables lazos unen a Cuba y a los pueblos de África. Sin este querido continente, sin su herencia y aportes de diversa índole, no se podría escribir –sin duda alguna– de igual manera la historia de Cuba, ni entender la idiosincrasia e identidad de nuestro pueblo. El componente africano devino parte esencial de la cultura cubana como resultado de la fusión de diversas culturas que se integraron y transformaron en una nueva entidad, un proceso denominado transculturación que definió magistralmente el reconocido investigador Fernando Ortiz (1991) con la metáfora: «Cuba es un ajiaco» (pp. 14-15).

Tempranamente llegaron a las costas de la Mayor de las Antillas más de un millón doscientos mil africanos, arrancados de sus tierras por los esclavistas. Sus descendientes, aún como esclavos, nutrieron las filas del Ejército Libertador durante nuestras luchas por la independencia, incluso varios de ellos se convirtieron en grandes combatientes y jefes militares. Un siglo después, tras el Triunfo de la Revolución Cubana, más de 300 mil combatientes internacionalistas y colaboradores civiles cubanos lucharon en tierras africanas contra el colonialismo, la dominación, el racismo y el apartheid; junto a sus hermanos de ese continente. En esa lucha por la liberación nacional, más de dos mil de nuestros compatriotas ofrendaron sus propias vidas; unido a otros miles que acompañaron, con disímiles sacrificios, las causas más justas de estos pueblos.

Por estas y otras razones, los vínculos cubano-africanos son indestructibles; fueron fraguados por la sangre derramada en la batalla compartida y están basados en los valores más puros y genuinos de ambos pueblos, así como en las entrañables relaciones forjadas por la amistad de los líderes de la Revolución Cubana, como el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y muchos inolvidables próceres africanos.

Esta herencia compartida constituye savia distintiva de la política exterior de la República de Cuba hacia ese continente. El líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (1998) sintetizó que la contribución cubana hacia esa región significaba saldar, con nuestra solidaridad e internacionalismo, la deuda contraída con África: «¿Qué hacíamos nosotros, sino pagar nuestra deuda con la humanidad, nuestra deuda con África, nuestra deuda con aquellos que lucharon por nuestra dignidad, con aquellos que lucharon por nuestra independencia en muchos campos de batalla? (…) simplemente cumplimos un deber» (s/p).

Con este fin, desde el Análisis de las Relaciones Internacionales, el presente artículo se plantea como pregunta de investigación: ¿Cómo ha evolucionado la política exterior de la República de Cuba en África, desde el Triunfo de la Revolución Cubana hasta la actualidad (1959-2025)?

Para dar respuesta a la cuestión anterior, resulta necesario proponerse como objetivo: caracterizar la política exterior de la República de Cuba en África desde el Triunfo de la Revolución Cubana hasta la actualidad (1959-2025); desde la perspectiva cualitativa, basado en el estudio y revisión bibliográfica-documental de los principales referentes teóricos sobre el tema en cuestión, discursos oficiales y entrevistas de los principales líderes cubanos y africanos, investigaciones académicas y otras publicaciones consultadas, a partir de diferentes métodos y técnicas de investigación.

Con este fin, desde el Análisis de las Relaciones Internacionales, el presente artículo se propone caracterizar la política exterior de la República de Cuba en África desde el Triunfo de la Revolución Cubana (1959-actualidad); desde la perspectiva cualitativa, basado en el estudio y revisión bibliográfica-documental de los principales referentes teóricos sobre el tema en cuestión, discursos oficiales y entrevistas de los principales líderes cubanos y africanos, investigaciones académicas y otras publicaciones consultadas, a partir de diferentes métodos y técnicas de investigación.

La Constitución de la República (Gaceta Oficial de la República de Cuba, 2025) establece que nuestra nación basa las relaciones internacionales en el ejercicio de su soberanía y los principios antimperialistas e internacionalistas, en función de los intereses del pueblo; acorde a lo estipulado en nuestra Carta Magna y demás leyes vigentes a tal efecto. En correspondencia, la Cancillería cubana materializa en su ejecutoria los principios de la diplomacia revolucionaria y se acoge a los principios básicos del Derecho Internacional: el respeto a la soberanía, la independencia y la integridad territorial de los Estados; la autodeterminación de los pueblos; la igualdad de los Estados y los pueblos; el rechazo a la injerencia en los asuntos internos de otros Estados; el derecho a la cooperación internacional en beneficio e interés mutuo y equitativo; las relaciones pacíficas entre los Estados, y demás preceptos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas; así como distingue como columnas vertebrales de la política exterior cubana el internacionalismo, el antimperialismo, la solidaridad y la unidad entre los países del Tercer Mundo (Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, 2026).

Por ello, en este trabajo se asume como política exterior de Cuba hacia África al instrumento en que se apoya el Estado cubano para ordenar sus relaciones internacionales y garantizar los equilibrios de su existencia, desarrollo y seguridad dentro de la comunidad de naciones, de acuerdo con los intereses y principios de la Revolución Socialista; especialmente, en este caso, con los actores de ese continente; al tiempo que esta se caracteriza por tener al pueblo cubano como principal protagonista y ser activa, abierta, constructiva, de convocatoria, flexible, independiente, ofensiva, profesional y sustentable (Padilla Torres, 2026).

Si bien nuestro país estuvo aislado de los países africanos, de sus luchas y aspiraciones por la libertad y el desarrollo; con vínculos prácticamente inexistentes hasta la segunda mitad del siglo XX; la victoria del 1ro. de enero de 1959 permitió la identificación y reaproximación de Cuba con África: «conocernos, establecer lazos solidarios, trabajar juntos en organismos internacionales en la defensa de los intereses y las causas justas del llamado Tercer Mundo» (Oramas Oliva, 2024, p. 1). Comenzaba así una rica historia de colaboración y cooperación en nuestra política exterior con este continente.

Si bien varias investigaciones académicas, especialmente desde la ciencia de las Relaciones Internacionales, han profundizado en los vínculos existentes entre Cuba y África a lo largo de la historia (Allende Sopelana, 2025; Álvarez Acosta, 2023; Domínguez, 2018; Expósito Jorge, 2015; Gleijeses, 1998; Oramas Oliva, 2004; Romero Reyes, 2019); estas se han concentrado, en su inmensa mayoría, en aspectos muy específicos o en etapas históricas concretas de la cooperación cubana con ese continente como la colaboración militar, educativa o sanitaria; se han enfocado a naciones o regiones determinadas de esta área geográfica como Angola, Namibia o África Subsahariana fundamentalmente; al tiempo que una actualización de la política exterior cubana en las etapas más recientes resulta escasa desde los estudios teóricos, que sistematice aspectos menos abordados como los nexos interparlamentarios, entre otros.

Razones suficientes para el desarrollo de este estudio que se propone abordar el fenómeno en cuestión a nivel continental, desde una perspectiva integradora y teniendo en cuenta desde los fundamentos históricos hasta los aspectos más actuales de la política exterior cubana en África; elementos que constituyen aportes teóricos de la investigación. Además, la sistematización académica de los aspectos menos conocidos relativos a los lazos entre Cuba y naciones de África del Norte, sustentado por los criterios de líderes históricos de esta región, representa otra contribución del presente artículo que ratifica también su pertinencia científica.

DESARROLLO

Primeros vínculos, génesis para unas relaciones históricas

En coincidencia con el criterio de Oscar Oramas Oliva (2024), apoyar la lucha de los movimientos de liberación nacional resulta un elemento nodal de la política exterior de la Revolución; de ahí que Cuba está vinculada con las trascendentales páginas de la descolonización africana en el siglo XX, a todas las causas justas de los pueblos de esa zona del planeta.

El respaldo a los movimientos progresistas, anticolonialistas y antimperialistas, y contra el accionar de EE. UU. y sus aliados en la región, se concretó tempranamente en la colaboración y relaciones con el gobierno de Gamal Abdel Nasser, en Egipto, y con el Frente de Liberación Nacional, de Argelia. Las relaciones entre Cuba y Egipto ocuparon un papel protagónico en esos años. (Álvarez Acosta, 2023, p. 105)

En este sentido, destaca el primer viaje al exterior del Comandante Ernesto Che Guevara –designado por Fidel–, como representante del Gobierno Revolucionario cubano, realizado entre junio y septiembre de 1959 por naciones que conformaban el Pacto de Bandung, antecedente del Movimiento de Países No Alineados. En ese periplo, el Che llegó hasta la entonces República Árabe Unida: ocasión en la que se entrevistó en tierra egipcia con su presidente Gamal Abdel Nasser; estuvo en Gaza, Damasco, Alejandría y el canal de Suez (Romero Reyes, 2019); e intercambió con otras personalidades.

El Che resaltó el triunfo del pueblo egipcio, que había vencido la invasión anglo-francesa al canal de Suez. En declaraciones al periódico Al Ahram, manifestó: «El Cairo se ha convertido en fuente de inspiración para todos los pueblos que luchan por alcanzar su independencia y soberanía» (Che Guevara, 1959; citado en De Urra Torriente, 2018, s/p).

Uno de los acompañantes de Ernesto Che Guevara y segundo jefe de la delegación cubana fue el entonces capitán del Ejército Rebelde, Omar Fernández; quien significó que Ernesto Guevara en esa oportunidad:

entregó al dirigente egipcio un mensaje de Fidel, el jefe del gobierno del país de las pirámides impuso a todos los cubanos la Medalla de la República, la máxima condecoración que se otorga a los invitados oficiales y especiales de esa nación mediterránea, y por la noche asistimos a la cena que nos ofrecieron los gobernantes egipcios. En ambas actividades Nasser se comportó muy afable y gentil con nosotros, y nos expresó su disposición a colaborar con Cuba en cualquier esfera. (Fernández, s/f; citado en Mayo, 2018, p.164)

Posteriormente, luego de un extenso programa de trabajo en varios países asiáticos y en Yugoslavia, en agosto de ese año, llegó a Sudán; la nación africana de mayor extensión territorial en aquella época. En este país norafricano, recorrió Jartum y fue recibido por su Jefe de Estado, Ibrahim Abboud; al tiempo que, durante el diálogo sostenido con el ministro de Agricultura, general Magbool Alamior, el Che le propuso enviar una misión sudanesa a Cuba para estudiar la fabricación de azúcar y su agrotecnia, a fin de desarrollar este renglón económico en territorio sudanés (Mayo, 2018). Luego, tras estancias por otros países, aterrizó en Marruecos ese propio mes y permaneció en Casablanca y Rabat. Desde los primeros contactos con los líderes africanos, la naciente Revolución Cubana propuso profundizar en varias esferas sus vínculos políticos, económicos y de cooperación en diferentes áreas de interés mutuo.

El Guerrillero Heroico fue considerado como precursor de las relaciones cubano-africanas; en especial, sobre la experiencia de aquel periplo por diferentes Estados, reflexionó en su artículo América desde el balcón afroasiático, la profunda convicción de identificación cubana con las luchas y anhelos compartidos con estos pueblos del mundo: «soy otro hermano, otro entre la multitud de hermanos de esta parte del mundo que espera con ansiedad infinita el momento de consolidar el bloque que destruya, de una vez y para siempre, la presencia anacrónica de la dominación colonial» (Che Guevara, 1959; citado en Centro de Estudios Che Guevara, 2021; s/p). Al respecto, agregaba que, distintas, y sorprendidas, aún de su osadía de desear ser libres; el África y el Asia empezaban a mirar más allá de los mares:

¿No será que nuestra hermandad desafía el ancho de los mares, el rigor de idiomas diferentes y la ausencia de lazos culturales, para confundirnos en el abrazo del compañero de lucha? (…) ¿No será que Fidel Castro es, más que un hecho aislado, la vanguardia del pueblo americano en su lucha creciente por la libertad? ¿No será un hombre de carne y hueso? ¿Un Sukarno, un Nehru o un Nasser? (Che Guevara, 1959; citado en Centro de Estudios Che Guevara, 2021, s/p)

En esta primera etapa de acercamiento en materia de política exterior cubana hacia naciones del continente africano que tenía como objetivos iniciales: avanzar en el fortalecimiento de los lazos diplomáticos con esos primeros tres países visitados, identificar puntos comunes que contribuirían con el paso del tiempo al consenso en varios temas en los foros internacionales y promover la cooperación en función de nuestros planes de desarrollo económico; sobresale la intervención en la sede de las Naciones Unidas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (1960), primer ministro del Gobierno Revolucionario; en la cual fijó postura de principios de nuestra política exterior hacia los pueblos africanos:

Estamos, pues, al lado del pueblo argelino, como estamos al lado de los pueblos sometidos al coloniaje que quedan todavía en África y al lado de los negros discriminados de la Unión Sudafricana y estamos al lado de los pueblos que desean ser libres, no solo políticamente, porque es muy fácil poner una bandera, un escudo, un himno y un color en el mapa, sino libres económicamente. (s/p)

En su emblemático discurso, Fidel Castro Ruz (1960) ratificó el deber solidario, de Cuba y del mundo, hacia el África que se yerguía con líderes como Nekruma y Sékou Touré, del mundo arábigo de Nasser; con ese continente oprimido, explotado, de donde surgieron millones de esclavos y que tanto dolor lleva en su historia. Preconizaba así el firme compromiso de hermandad e internacionalismo de la Mayor de las Antillas hacia esa parte del mundo.

En efecto, los lazos de amistad continuaron intensificándose desde esos días mediante el encuentro de Fidel en Nueva York con varios dirigentes africanos: el presidente de Guinea, Ahmed Sékou Touré –quien visitó La Habana en octubre de 1960–; el líder de la Revolución egipcia, Gamal Abdel Nasser; y el mandatario de Ghana, Kwame Nkrumah; así como con el viaje del Comandante Raúl Castro a Egipto en 1960, y las posteriores visitas del Che al continente africano, a mediados de la década del sesenta del siglo pasado (Álvarez Acosta, 2023; Oramas Oliva, 2024); entre otros importantes acontecimientos que afianzaron los nexos bilaterales.

En este período histórico correspondiente a la década de 1960, varios países africanos luchaban por su independencia del colonialismo europeo. Argelia, tras una larga guerra de liberación contra Francia que culminó en 1962, se convirtió en un símbolo de resistencia y de lucha por la autodeterminación; que despertó sentimientos internacionalistas de la dirección de la Revolución Cubana.

Argelia, digno referente de internacionalismo

Antes de la declaración de independencia argelina, nuestra Patria desarrolló estrechas relaciones con el pueblo de la nación norafricana; apoyando su gesta de emancipación, desde las intervenciones en 1959 del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García, hasta siendo incluso Cuba el primer país del hemisferio occidental que reconoció al Gobierno Provisional de la República Argelina (GPRA) en 1961 (Álvarez Acosta, 2022; Álvarez Acosta, 2023).

Otro episodio de suma importancia en los entrañables vínculos entre los pueblos cubano-argelino resultó la visita del entonces primer ministro de ese país, Ahmed Ben Bella, a la Mayor de las Antillas, en octubre de 1962; quien fue recibido por el líder histórico de la Revolución Cubana en el propio aeropuerto internacional «José Martí», a pesar de las presiones del Gobierno estadounidense para que no llegara a La Habana y a la hostilidad de Washington contra el archipiélago caribeño. Al respecto, Fidel reconoció aquella visita de Ben Bella como un acto de valentía y firmeza política, definitorio de su carácter, y como un gesto de amistad inolvidable; al tiempo que era un hecho que honraba a la nación argelina ante todos los pueblos del mundo (Gleijeses, 1998). Por su parte, Ben Bella expresó:

Estuvimos en Cuba solo por 36 horas –pero ¡qué fiesta fue aquella!–. Yo no sé quién preparó el programa de la visita, pero Fidel no le hizo ningún caso. Nos olvidamos del protocolo y nos pusimos a conversar, conversar... Las dos más jóvenes revoluciones del mundo se habían encontrado, comparaban sus problemas y juntas pensaban en el futuro... ¡Nunca 36 horas me parecieron tan cortas! (Ben Bella, 1962; citado en Gleijeses, 1998, p. 62)

Por consiguiente, entre ambas revoluciones y pueblos, y sus respectivos dirigentes, hubo una profunda identificación histórica, que distinguió notablemente la política exterior cubana en la etapa. Uno de los hitos más significativos en esta relación fue el envío de la brigada médica cubana a Argelia, en mayo de 1963, la primera misión médica internacionalista cubana en la historia de la Revolución; además de la colaboración militar con el país africano (Álvarez Acosta, 2023).

El Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz (1962), reflexionó sobre la importancia de la colaboración con el pueblo argelino, en un discurso pronunciado en la apertura del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas «Victoria de Girón», en Marianao: «(…) nosotros, conversando hoy con los estudiantes, les planteábamos que hacen falta 50 médicos voluntarios para ir a Argelia, para ir a Argelia a ayudar a los argelinos. Y estamos seguros de que esos voluntarios no faltarán» (s/p).

El entonces ministro de Salud Pública, José Ramón Machado Ventura, fue al frente de la delegación internacionalista de la Mayor de las Antillas. La misión médica estaba integrada por médicos, estomatólogos, enfermeros y técnicos de la Salud. Comenzaba así la historia de uno de los más nobles, humanistas y hermosos programas de colaboración internacionalista de la Revolución.

En la política exterior cubana confluyen sus principios, con un conjunto de instrumentos diplomáticos, económicos e ideológico-culturales; entre ellos emerge la cooperación en el ámbito de la salud. Surgida formalmente en 1963, ha devenido referente de solidaridad y humanismo a nivel internacional. Se concreta en un conjunto de servicios e instituciones gubernamentales y de la sociedad civil, que integrados en el Sistema Nacional de Salud Pública, transcienden las fronteras nacionales. (Altamirano Vichot, 2019, p. 65)

En este sentido, la Profesora Auxiliar en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales «Raúl Roa García», Alina Altamirano Vichot (2019), agrega que los programas de cooperación médica cubana devienen acciones de diplomacia pública en sus modalidades de construcción de relaciones; ya que actúan en un ámbito de alto contenido afectivo: la salud y directamente en las comunidades potenciando las relaciones «pueblo a pueblo»; en las modalidades de formación se favorece la construcción de significados compartidos con los jóvenes y a través de ellos con sus familias; en el plano individual y familiar, los cooperantes se establecen en las sociedades receptoras y a través de su comportamiento cotidiano ayudan a conformar la imagen de Cuba; las relaciones interpersonales entre cooperantes y beneficiarios, colegas, familiares y amigos son canales de mensajes informales, de alto contenido afectivo que favorecen la sinergia de las acciones en función de la construcción de significados compartidos; y favorece otras modalidades de diplomacia pública como son las redes profesionales o académicas; entre otros aspectos.

En esencia, la cooperación entre Cuba y Argelia fue una manifestación clara de cómo el internacionalismo puede ser una herramienta poderosa para enfrentar las injusticias y desafíos globales; una acción humanista que, no solo benefició a Argelia, sino que también permitió a Cuba consolidar su posición de vanguardia en el apoyo a las naciones en vías de desarrollo, especialmente a las que acometían procesos revolucionarios y de liberación nacional.

De manera general, Cuba no solo compartía en aquellos momentos instructores militares o médicos, también una idea del Socialismo, revolución y antimperialismo; teniendo en cuenta, además, que pocos países alcanzaron el nivel de relevancia internacional para nuestro país como Argelia en ese período (Bermello Corominas, 2025).

El impacto de la primera brigada médica cubana en Argelia fue significativo. No solo ayudó a estabilizar el país tras años de guerra, sino que su ejemplo perdura hasta hoy; en beneficio de los más necesitados de ese continente, extendiéndose más allá del sector de la Salud a otros como la educación, la ciencia, la agricultura, el deporte, entre otros. Desde el inicio de la colaboración cubana en Argelia en el sector de la Salud Pública en 1963, más de 10 000 colaboradores han prestado servicios en ese país hasta el año 2024. Actualmente, alrededor de 1 120 profesionales del sector trabajan en 85 instituciones sanitarias distribuidas en 28 provincias argelinas, con énfasis en zonas rurales y desérticas, especialmente en la atención materno-infantil; lo que ha contribuido a reducir la mortalidad en esas regiones.

La amistad se fortalece

Durante el año 1965, la política exterior cubana continuó consolidando los lazos de amistad y cooperación con los países africanos. En este período destaca el recorrido del Comandante Ernesto Che Guevara por Argelia, Malí, Ghana, Congo Brazzaville, Guinea Conakry, Dahomey1, Egipto y Tanzania; periplo en el que entabla relaciones con diferentes líderes progresistas de la región y representantes de los movimientos de liberación nacional.

Desde ese instante todo Movimiento de Liberación Nacional reconocido por la OUA2 recibió ayuda de distinto tipo de Cuba, en el terreno o en instancias internacionales. Ya habíamos entregado las primeras armas a los argelinos en 1961, en plena guerra de liberación. Esa era una expresión de verdadera y activa solidaridad con los Movimientos de Liberación Nacional, la que sin duda fue un elemento dinamizador en la brega nacional liberadora africana. (Oramas Oliva, 2024, p. 3)

En relación con este tema, María Elena Álvarez Acosta (2023) agrega que, tal como se ha expresado, históricamente Cuba apoyó en el plano político, cooperó en el ámbito civil, en el militar, y en el plano multilateral, a los procesos de liberación nacionales y revolucionarios; sobresaliendo Argelia, la causa saharaui, así como los gobiernos nacionalistas. En tanto, Oscar Oramas Oliva (2024) menciona entre las razones de la presencia de la Revolución Cubana en África: su vocación universal, antimperialista y anticolonialista; la necesidad de hacer alianzas ante la creciente y sostenida agresividad de los imperialistas yanquis, como parte de la lucha contra el aislamiento al que intentaban someternos los gobiernos de Estados Unidos; y la convicción profunda de que la liberación de los pueblos colonizados, además de ser un acto de justicia política y social, era también un afianzamiento a nuestra seguridad.

 

Sobre la trascendencia del recorrido del Che por tierras africanas en 1963, consideramos oportuno significar que, en coincidencia con Oscar Oramas Oliva (2019), la relevancia de su visita a Tanzania está dada por las condiciones político-revolucionarias del país, las relaciones cubano-zanzibareñas, la personalidad de Julius Nyerere y por la presencia allí de los representantes de los movimientos de liberación africanos; además de que aquí el Guerrillero Heroico, después de viajar por siete países africanos, señaló que se puede crear un frente común de lucha contra el colonialismo, el imperialismo y el neocolonialismo, uniendo a África, Asia y América Latina. «Esa será una idea central en la política exterior de Cuba a partir de entonces» (Oramas Oliva, 2019, p. 73).

Posteriormente, el Che denuncia enérgicamente en las Naciones Unidas las maniobras del imperialismo contra los líderes y los movimientos de liberación nacional en ese continente, entre ellos el vil asesinato de Patricio Lumumba, anticolonialista y nacionalista congoleño:

¿Cómo es posible que olvidemos la forma en que fue traicionada la esperanza que Patricio Lumumba puso en las Naciones Unidas? ¿Cómo es posible que olvidemos los rejuegos y maniobras que sucedieron a la ocupación de ese país por las tropas de las Naciones Unidas, bajo cuyos auspicios actuaron impunemente los asesinos del gran patriota africano? (Che Guevara, 1964, s/p)

La lucha contra el imperialismo distinguirá de esta manera la actuación del Che en diversos foros internacionales; además de insistir en la necesidad de la unidad de los pueblos latinoamericanos, africanos y asiáticos en este y otros empeños cruciales. Sobresale su discurso pronunciado en febrero de 1965, en el II Seminario Económico Afroasiático de Solidaridad, celebrado en Argel; cuando enfatizó en la lucha sin cuartel contra el imperialismo mundial (Che Guevara, 1965). Este aspecto, unido al internacionalismo revolucionario, es la expresión más acabada de la síntesis del proyecto de cambio que el Che desde muy joven comenzó a perfilar (Romero Reyes, 2019); los cuales distinguieron la labor desarrollada en materia de política exterior cubana en el escenario mundial, en especial con las naciones africanas. Cuba destaca entonces como un actor fundamental de la descolonización y la revolución en el continente africano (Bermello Corominas, 2025).

Símbolo de los sentimientos fraternales y solidarios de Cuba hacia los demás pueblos que luchan por su liberación y soberanía –especialmente los de América Latina y el Caribe, África y Asia– resultaron las intervenciones de los principales líderes de la Revolución Cubana en las Conferencias de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (Tricontinental); donde también se reiteró el carácter estratégico de la unidad de los pueblos, y fuerzas progresistas y revolucionarias, a escala global.

En enero de 1966, después de muchas gestiones diplomáticas y coordinaciones con los gobiernos de Egipto y Argelia, se celebró en La Habana la primera conferencia de los pueblos de África, Asia y América Latina; ocasión que permitió, por primera vez en la historia de nuestra región, la presencia de los líderes de los MLN, en el empeño de examinar experiencias, tácticas, estrategias de lucha y coordinaciones con sus pares de otras regiones del planeta. (Oramas Oliva, 2025, p. 517)

Especialmente, Argelia y Tanzania, así como Guinea Conakry y el Congo Brazzaville, cobraron importancia por la afinidad de sus líderes al proyecto revolucionario cubano, por su alianza en el marco de la liberación y el apoyo mutuo en la lucha contra las formas imperialistas y neocolonialistas de dominación; así como por su aporte al proyecto revolucionario tricontinental (Bermello Corominas, 2025; Oramas Oliva, 2025).

En abril de 1965 llegan el Che y un grupo de combatientes internacionalistas cubanos, procedentes de tierra tanzana, en misión secreta al Congo Kinshasa, por solicitud de las fuerzas rebeldes; donde se iniciaría la lucha de liberación de ese país. Iniciaba así otra muestra del internacionalismo proletario en el ámbito militar a la gesta de liberación de las naciones africanas. Tanzania fue retaguardia indispensable para el abastecimiento y las comunicaciones de los guerrilleros cubanos desplazados al Congo (Bermello Corominas, 2025).

Por disímiles factores, los internacionalistas cubanos debieron retirarse de territorio congoleño; al no poder fortalecer las condiciones para continuar la lucha en el territorio ocupado por las pequeñas fuerzas rebeldes; no obstante, el Che reafirma sus principios de la lucha armada y se convence cada vez más de su decisión impostergable para comenzar la lucha en América Latina, por ser el continente que presentaba mejores condiciones para su ejecución (Romero Reyes, 2019).

La premisa del Che de que era posible y factible el desarrollo de la vía armada para liberar a las naciones africanas del colonialismo y el neocolonialismo quedó ratificada con el paso del tiempo; más allá del ejemplo y experiencias derivadas de la epopeya internacionalista en el Congo. «Los lazos amistosos entre la Revolución Cubana y el MPLA tienen raíces históricas, surgidas desde que el Che, en 1965, en nombre de la dirección del Partido, estableció los primeros contactos con ese movimiento revolucionario y con Agostinho Neto» (Expósito Jorge, 2015, s/p).

Al mismo tiempo, en esa época histórica; Fidel fortaleció su amistad con los principales líderes africanos; además de contribuir invaluablemente a la gesta de varios movimientos de liberación nacional de esta parte del planeta.

Fidel, su entrañable amistad con líderes africanos y algunas de sus visitas a ese continente

La política exterior cubana en África no puede entenderse sin la figura de Fidel Castro. Su relación con líderes africanos trascendió lo diplomático: fue una amistad forjada en la lucha común contra el colonialismo y el racismo. Fidel veía en África una raíz esencial de la identidad cubana, y en sus líderes revolucionarios, compañeros de causa.

Entre esas amistades destaca la que mantuvo con Nelson Mandela, símbolo de la resistencia contra el apartheid. Mandela reconoció públicamente el papel decisivo de Cuba en la liberación de Angola y Namibia, lo que debilitó al régimen sudafricano. En 1991, durante su visita a La Habana, expresó:

El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan. Desde sus días iniciales, la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad. (Mandela, 1991, s/p)

Mandela llamó a Fidel como fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad. El Comandante en Jefe, por su parte, lo consideró como un amigo entrañable, consciente de que la victoria africana era también una victoria moral para Cuba.

Otro importante vínculo de Fidel fue el sostenido con Sam Nujoma, líder de la independencia de Namibia. A esa nación, llegó para realizar una visita de Estado en 1998. En el aeropuerto internacional fue recibido por Nujoma, quien afirmó que había llegado al país que el mismo contribuyó a liberar. También sobre el líder histórico de la Revolución Cubana, el dirigente namibio dijo: «Fidel es un referente para muchos de nosotros, particularmente en África austral (…) Fue mi mentor. La independencia de Namibia se debe a la batalla de Cuito Cuanavale, donde los surafricanos sufrieron una derrota (…) En Namibia, Cuba es amada» (Labacena Romero, 2025, s/p).

La relación con Amílcar Cabral, máximo dirigente revolucionario de la llamada Guinea Portuguesa (actual Guinea-Bissau) y Cabo Verde, fue igualmente significativa. Cabral visitó Cuba en 1966 y, sobre el pueblo cubano, manifestó que los combatientes de nuestra Patria estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por la liberación de naciones africanas y, a cambio de esa ayuda a la libertad y al progreso, lo único que se llevaban eran los combatientes caídos luchando por la libertad (Equipo Editorial Fidel Soldado de las Ideas, 2020).

Fidel mantuvo lazos de solidaridad con diversos próceres africanos como Ahmed Ben Bella, Ahmed Sékou Touré, Robert Mugabe, Samora Machel, Agostinho Neto, entre otros; y sus visitas a este continente fueron momentos de gran simbolismo, que consolidaron la cooperación internacionalista. En 1972, realizó sus primeras visitas a Estados africanos: como Guinea Conakry, Sierra Leona, Argelia y Marruecos; las cuales se extendieron desde entonces a decenas de naciones de la región, fortaleciendo los vínculos de amistad y solidaridad.

Destaca en esa etapa, la estancia de Fidel en Argel, en septiembre de 1973, «para asistir a la IV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, siendo la primera vez que acude a esos cónclaves» (Oramas Oliva, 2025, p. 519). En la década de 1970, el Comandante en Jefe llega también hasta Guinea, Libia, Somalia, Etiopía, Tanzania, Zambia, Mozambique y Angola. En la década de 1980, el líder histórcio de la Revolución Cubana recorrió Zimbabue y Angola; en la década de 1990 arribó a Ghana, Sudáfrica y Namibia; y en los años 2000 visitó Argelia y Libia; por solo mencionar algunos ejemplos. «Desde 1959 hasta 2007, el Comandante en Jefe Fidel Castro viajó en 28 oportunidades a países africanos, tanto en visitas oficiales como en tránsito hacia Europa, testimonio de la importancia que le atribuía a las relaciones con esos países» (Oramas Oliva, 2025, p. 524).

En cada encuentro, Fidel transmitía cercanía humana. No hablaba solo como un Jefe de Estado, sino como alguien que entendía el dolor de la colonización y la dignidad de la resistencia. Su amistad con líderes africanos fue, en esencia, expresión humanista, solidaria y fraternal de la política exterior cubana: una política que se construyó sobre la historia compartida, la cooperación y la convicción de que los pueblos unidos podían cambiar el destino del mundo. A su vez, acostumbraba a sostener encuentros con dirigentes africanos en las conferencias internacionales en las que participaba alrededor del mundo.

Fidel Castro Ruz (2005) refirió que la colaboración con la lucha independentista en Guinea Bissau y Angola comenzó a partir del año 1965; que consistió esencialmente en la preparación de cuadros, envío de instructores y ayuda material. Precisamente, en esa última nación; la Mayor de las Antillas iniciaría luego, tras un período de verdadero apoyo altruista, la calificada por el propio Comandante en Jefe como la más justa, prolongada, masiva y exitosa campaña militar internacionalista de nuestro país: la Operación Carlota. Por ello, resulta imposible profundizar en la historia internacionalista de Cuba, sin hacer referencia a su colaboración en luchas de liberación africanas.

La historia del internacionalismo y de la solidaridad entre los pueblos

La decisión de ayudar a Angola, después de los insistentes requerimientos de la dirección del MPLA, fue adoptada por la dirección del Partido y por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en cumplimiento de nuestros principios internacionalistas. Hasta la culminación de la victoriosa Operación Carlota, en 1991; 377 033 cubanos, a lo largo de casi dieciséis años, prestaron la más decidida colaboración en defensa de la soberanía e integridad territorial de Angola; cerca de cincuenta mil durante ese mismo tiempo brindaron su aporte solidario en labores civiles; y 2 077 dieron heroicamente su vida en esta justa causa; según informó Raúl Castro Ruz, en el discurso efectuado en el Mausoleo del Cacahual, el 27 de mayo de 1991.

Angola es un hito, un jalón en la historia, que continuará inspirando la voluntad de independencia nacional y de emancipación social de los pueblos africanos; una llama eterna que no podrá ser sofocada por duros y amargos que puedan llegar a ser los reveses. Angola es una página brillante, limpia, honrosa, transparente, en la historia de la solidaridad entre los pueblos, en la historia del internacionalismo, en la historia de la contribución de los cubanos a la causa de la libertad y del mejoramiento humano. Angola es también, por todo ello, un jalón en la propia historia de Cuba. (Castro Ruz, 1991; citado en Castro Ruz, 2024, p. 629)

La gloriosa colaboración internacionalista del pueblo cubano permitió salvar y consolidar la independencia angolana, y dar fin al régimen del apartheid. Raúl Castro Ruz, en aquella memorable intervención realizada en 1991, manifestaba: «La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esta epopeya, que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia» (Castro Ruz, 2024, p. 639).

Por su parte, el líder sudafricano Nelson Mandela (1991) definió la trascendencia histórica de lo alcanzado en Cuito Cuanavale, definiéndola como una victoria para toda África:

¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía! ¡La derrota del ejército racista le permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia! ¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco! ¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica! ¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas! ¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes! ¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral! ¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid! (s/p)

En 1977, el pueblo y el Gobierno cubanos apoyan también la lucha por la integridad territorial de Etiopía, frente a la agresión de Somalia; en cumplimiento del principio de la Carta de la Organización de la Unidad Africana sobre la necesidad de respetar las fronteras heredadas de la dominación colonial. Sobre este valeroso episodio de nuestra historia internacionalista manifestó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en 1979, que la sangre de soldados cubanos y etíopes fecundaron la hermandad de ambos pueblos (Castro Ruz, 2024, p. 41).

En esencia, el apoyo militar internacionalista cubano brindado a las gestas independentistas de varios países de África representó una genuina expresión del internacionalismo proletario y de la solidaridad combatiente de la Revolución; muestra fehaciente del deber revolucionario de contribuir al fin del colonialismo, del neocolonialismo y del apartheid en África austral. Otras justas causas de esta región merecieron también el respaldo de la política exterior cubana.

La RASD y el Frente Polisario y la solidaridad cubana

El líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (1983), en su intervención en la VII Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), en el Palacio de la Cultura de Nueva Delhi, India; había ratificado la invariable postura de Cuba hacia la causa del pueblo saharaui: «la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y el Frente Polisario cuentan con nuestras simpatías y nuestra solidaridad, y esperamos su más pronta incorporación al Movimiento, por considerar que su causa es absolutamente justa» (s/p).

Aunque Cuba y la RASD establecieron relaciones diplomáticas el 21 de enero de 1980; el Frente Polisario instauró contactos con nuestro país prácticamente desde su fundación, el 10 de mayo de 1973, y desde entonces los vínculos entre ambos pueblos se han fortalecido, especialmente en las ramas de la salud y la educación. En correspondencia, «la colaboración médica cubana en la RASD, iniciada en diciembre de 1977, cuando arribaron los primeros 11 médicos a ese país, ha sido un componente esencial del desarrollo de nuestros nexos» (Rodríguez Camejo, 2020, s/p); al tiempo que una brigada médica cubana ha brindado sus servicios en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, y miles de becarios de la RASD se han graduado en Cuba.

Nuestro país ha reafirmado su invariable postura de solidaridad con el pueblo saharaui y el apoyo a la búsqueda de una respuesta a la cuestión del Sahara Occidental, que le permita el ejercicio del derecho a la libre determinación y a vivir en paz en su territorio.

El apoyo a Argelia (incluyendo el militar) llevó a que Marruecos rompiera relaciones con Cuba en 1963, aunque estas se restablecieron nuevamente en el año 1964 (…) Por su parte, el reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) llevó a una segunda ruptura en 1980. Cuba ha mantenido invariable su posición de principios, y Marruecos solicitó finalmente el restablecimiento en 2017. (Álvarez Acosta, 2023, s/p)

En todas las tribunas internacionales, la voz de Cuba se alzó por la liberación nacional, contra el neocolonialismo, contra el imperialismo, y contra el apartheid; así como también por la defensa de los recursos naturales de los países en vías de desarrollo o el establecimiento de un nuevo orden internacional justo que contemplara los intereses de estas naciones (Oramas Oliva, 2025). La hermosa tradición de respaldo a las causas justas del continente africano y a nivel internacional, y a los más desposeídos, ha sido dignamente continuada por decenas de miles de trabajadores de la salud, la educación, la cultura, el deporte y otros especialistas de las más diversas ramas, que cumplen con el deber solidario muchas veces en condiciones complejas, como ha demostrado el glorioso Contingente «Henry Reeve».

Con los pobres de la tierra…

La cooperación internacional de Cuba con África ha sido un pilar fundamental de la política exterior cubana desde el Triunfo de la Revolución en 1959. Este enfoque ha estado particularmente centrado en la salud y la educación, reflejando el compromiso del país con la solidaridad internacional y el desarrollo sostenible de naciones en vías de desarrollo. Hablar de la relación Cuba-África es adentrarse en una de las trayectorias de cooperación Sur-Sur más prolongadas y polifacéticas del mundo contemporáneo: desde la primera brigada sanitaria enviada a Argelia en 1963 hasta las actuales misiones médicas, educativas y técnicas que aún operan en más de veinte Estados africanos; Cuba ha combinado asistencia civil, respaldo militar a movimientos de liberación y diplomacia cultural (Allende Sopelana, 2025).

En el ámbito de la salud, Cuba ha enviado miles de médicos y personal sanitario a África. Según el Ministerio de Salud Pública de Cuba, más de 400 000 profesionales cubanos han trabajado en 164 países desde 1963, siendo África uno de los principales destinos (Ministerio de Salud Pública de Cuba, 2020). Este esfuerzo se intensificó durante la epidemia de ébola en 2014, cuando la Mayor de las Antillas envió un contingente de más de 165 profesionales de la salud para apoyar en la atención al ébola en África Occidental, lo que fue ampliamente elogiado por la comunidad internacional (OMS, 2014). La estrategia cubana no solo se centra en la atención médica, sino también en la formación de recursos humanos, lo que ha permitido a países africanos desarrollar sus propias capacidades en el sector sanitario. Ante la pandemia de la COVID-19, nuestra nación envió brigadas médicas a varias naciones de este continente.

En el caso de África Subsahariana, la cooperación médica se ha centrado en la lucha contra enfermedades transmisibles como la malaria y el ébola; y, de manera más reciente, contra la COVID-19; además de programas como la Operación Milagro, para devolver la visión a personas afectadas (Fabelo Concepción, Silverio González y Hernández, 2020). Especial reconocimiento a Cuba, tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mereció su contribución internacionalista en aras de frenar la propagación del ébola y erradicado de la epidemia en Sierra Leona, Liberia y la República de Guinea: «No solo fue una prueba de conocimientos, sino también de valentía y dedicación, pues comportaba arriesgar la vida» (Oramas Oliva, 2025, p. 525).

En la rama educativa, Cuba ha ofrecido becas a estudiantes africanos para estudiar en sus universidades. Desde la década de 1960, miles de jóvenes africanos han recibido educación gratuita en áreas como medicina, ingeniería y ciencias sociales. Como señala el historiador cubano, Jorge I. Domínguez (2018), «la educación ha sido un componente esencial en la estrategia de cooperación cubana, permitiendo la formación de líderes que pueden contribuir al desarrollo de sus naciones» (s/p).

En el ámbito agrícola, Cuba ha compartido su experiencia en técnicas sostenibles y agroecológicas con varios países africanos, contribuyendo a mejorar la seguridad alimentaria. En el campo cultural, se han realizado intercambios artísticos y programas de colaboración que fortalecen los lazos entre las naciones (González, 2020). Lo mismo han realizado los constructores cubanos, edificando obras para contribuir a elevar la calidad de vida de los africanos (Oramas Oliva, 2025).

Sin embargo, la cooperación cubana también enfrenta desafíos contemporáneos. La situación económica de Cuba, agudizada por el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos y por otras medidas coercitivas unilaterales de la Casa Blanca contra nuestro país, ha limitado su capacidad para expandir estos programas. A pesar de esto, nuestro Estado sigue comprometido con su labor solidaria a escala mundial.

De esta manera, la cooperación internacional de Cuba con África ha sido una manifestación tangible del principio de solidaridad que guía la política exterior de nuestro país. A través de sus esfuerzos en salud, educación y otros sectores; la Revolución ha dejado una huella significativa en el desarrollo de muchas naciones africanas.

Más allá de los desafíos contemporáneos, el compromiso de nuestro país con la cooperación internacional permanece inalterable. Estas relaciones constituyen un ejemplo de la colaboración Sur-Sur que debemos seguir ampliando y actualizando.

Relaciones imperecederas

Frecuentes y fluidos son los intercambios y visitas de alto nivel entre Cuba y las naciones africanas, continuidad histórica de los lazos forjados por Fidel; patentizados desde el período en que el General de Ejército Raúl Castro Ruz ocupó la Presidencia de los Consejos de Estado y de Ministros hasta el actual mandato de Miguel Díaz-Canel Bermúdez como Presidente de la República de Cuba. Los diálogos de alto nivel presidencial, parlamentario, gubernamental y ministerial durante todos estos años han sido una constante de nuestras relaciones diplomáticas. Son muy sólidos los vínculos con la Unión Africana (UA) y, de particular importancia para nuestro país, es el apoyo que recibe cada año en la Asamblea General de la ONU por parte de estos países en la votación contra el bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos; así como las resoluciones de condena a la criminal política estadounidense aprobadas anualmente en el seno de la UA y de parlamentos de Estados africanos.

Actualmente, Cuba mantiene relaciones con todos los países africanos, incluyendo la RASD, y en 36 tiene embajadas; al tiempo que, en La Habana, se asientan 27 sedes diplomáticas de aquella región, lo que convierte a nuestro país en uno de los de América con mayor presencia de esas representaciones (Amorós Núñez, 2023, s/p). Asimismo, desde la Asamblea Nacional del Poder Popular, se cuenta hoy con más de 100 Grupos Parlamentarios de Amistad, de los cuales más de 30 son con naciones de la región de África y Medio Oriente.

En el plano parlamentario, se aboga permanentemente por continuar fortaleciendo las relaciones entre los respectivos órganos legislativos para hacerlas más amplias y dinámicas. «Deseamos estrechar los vínculos entre nuestra Asamblea Nacional y el Parlamento Panafricano, lo que redundará de manera positiva en el fortalecimiento de las relaciones de amistad y cooperación entre nuestros pueblos, parlamentos y gobiernos» (Lazo Hernández, 2023, s/p).

En el marco en los foros multilaterales, como las Naciones Unidas, Movimiento de Países No Alineados, Grupo de los 77 y China, entre otros; tenemos una elevada coincidencia de posiciones con Estados africanos, alcanzadas a través de la coordinación y concertación. Especial significación reviste también la celebración, el 25 de mayo, del Día de África; un acontecimiento de extraordinaria relevancia para los africanos y cubanos; así como de efemérides vinculadas con la Mayor de las Antillas en las naciones de esa región. El actual escenario, de acuerdo con lo expresado con el Vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa (2023):

(…) nos permite renovar esa hermandad entre África y Cuba, con la determinación compartida de enfrentar los desafíos comunes en la defensa de nuestro derecho al desarrollo y a la mayor justicia social, en el combate a los adversos efectos del cambio climático y en los esfuerzos por salvaguardar la paz y la seguridad internacionales. (s/p)

En resumen, como continuidad histórica de los entrañables vínculos con África; la unidad, la complementariedad, la integración y cooperación solidaria, la lucha común frente al imperialismo y el neocolonialismo, seguirán siendo para Cuba el camino para enfrentar los desafíos comunes del mundo actual, en beneficio de nuestros pueblos.

CONCLUSIONES

La política exterior de la República de Cuba en África, desde el Triunfo de la Revolución Cubana (1959-actualidad) se caracteriza por principios distintivos como el internacionalismo, el antimperialismo, la solidaridad y la unidad; además de la defensa del multilateralismo, del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas en las relaciones internacionales. Tales principios fueron fraguados por la historia común, la sangre derramada en la batalla compartida, la cooperación en múltiples esferas civiles y militares, y por los valores más puros y genuinos; teniendo al pueblo como principal protagonista. Su implementación permitió, además, forjar alianzas en esta área geográfica frente a la creciente y sostenida agresividad de los diferentes gobiernos de Estados Unidos.

El apoyo y colaboración a la lucha de los movimientos de liberación nacional, anticolonialistas y antimperialistas en diversos países africanos resultó un elemento nodal de la política exterior de la Revolución Cubana, en el contexto del proceso de descolonización en este continente en la segunda mitad del siglo XX; así como el pleno respaldo a todas las causas justas de los pueblos africanos en cada uno de los foros internacionales. Por ello, Cuba destacó como un actor relevante en la etapa de descolonización y liberación africana.

En la política exterior cubana en África desde 1959 fue esencial la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en sus diferentes etapas históricas: con un rol protagónico y como artífice en las entrañables relaciones de amistad forjadas con inolvidables próceres africanos, con un trascendental activismo en tribunas y foros internacionales en defensa de las causas justas de este continente, como genuino fundador e impulsor de los programas de cooperación en diferentes ámbitos y sectores, con visitas desarrolladas a varias naciones de la región o el recibimiento en nuestro país a líderes africanos, entre otras importantes acciones que unieron indestructiblemente a nuestros pueblos; como esencia humanista, solidaria y fraternal que caracteriza a la política exterior cubana con países africanos. Este legado ha sido continuado por los demás dirigentes de la Revolución hasta la actualidad, con permanentes intercambios de alto nivel.

El Comandante Ernesto Che Guevara es considerado como precursor de las relaciones cubano-africanas; con importantes visitas a naciones de este continente, las cuales contribuyeron a materializar los primeros acercamientos bilaterales y a la paulatina consolidación de los lazos de amistad y cooperación con los países africanos. En el proceso de lucha contra el colonialismo, el imperialismo y el neocolonialismo, del internacionalismo proletario en la gesta por la liberación de los pueblos, fue esencial la experiencia y lecciones derivadas de la proeza internacionalista desarrollada por él y sus compañeros en el Congo.

La gloriosa colaboración militar cubana en Angola y Etiopía fundamentalmente constituye una página distintiva de la política exterior cubana en este continente, la cual tuvo al pueblo cubano como protagonista de esta epopeya del internacionalismo, la solidaridad y la contribución a la causa de la libertad y del mejoramiento humano. La primera de ellas fue esencial para el logro y preservación de la independencia e integridad territorial de Angola, la obtención de la independencia de Namibia y la eliminación del oprobioso régimen del apartheid; mientras que ambas gestas fecundaron la hermandad entre nuestros pueblos y otros de ese continente.

La cooperación en el ámbito de la Salud Pública sobresale en la política exterior cubana hacia las naciones africanas, iniciada con el envío de la primera brigada internacionalista a Argelia, en 1963; y fortalecida hasta la actualidad en múltiples países de este continente y de otras partes del mundo, la cual ha devenido referente de solidaridad, humanismo y de cooperación Sur-Sur a nivel internacional, con proezas reconocidas a nivel mundial como el enfrentamiento al ébola y la COVID-19. En esencia, la cooperación internacional de la Mayor de las Antillas con África, en múltiples sectores, con énfasis en la salud y la educación, ha sido una manifestación tangible del principio de solidaridad que guía la política exterior cubana.

Si bien varias investigaciones académicas, especialmente desde la ciencia de las Relaciones Internacionales, han profundizado en los vínculos existentes entre Cuba y África a lo largo de la historia; estas se han concentrado, en su inmensa mayoría, en aspectos muy específicos o en etapas históricas concretas de la cooperación cubana con ese continente como la colaboración militar, educativa o sanitaria; y se han enfocado a naciones o regiones determinadas de esta área geográfica como Angola, Namibia o África Subsahariana fundamentalmente.

Este artículo ofrece una actualización del tema en cuestión desde una perspectiva integradora y teniendo en cuenta desde los fundamentos históricos hasta los aspectos más actuales de la política exterior cubana en África. No obstante, su principal limitación teórica radica en el abordaje integral del fenómeno desde 1959 hasta la actualidad; condicionada, además, por la falta de acceso a archivos diplomáticos primarios sobre esta materia. Por consiguiente, se recomienda profundizar en futuras investigaciones en aspectos de la política exterior de Cuba en África en otras etapas históricas menos conocidas, en áreas de la diplomacia menos desarrolladas académicamente como la diplomacia parlamentaria con ese continente, y en las relaciones bilaterales concretas con países de la región que han sido menos estudiados teóricamente, especialmente del área de África del Norte; entre otros aspectos.

notas

1 Hasta 1975 se conoció como Dahomey a la actual República de Benín.

2 Organización para la Unidad Africana (OUA), la cual agrupaba a los países del continente africano, desde su fundación el 25 de mayo de 1963. Fue reemplazada, el 9 de julio de 2002, por la Unión Africana (UA).

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CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran que no existen conflictos de intereses relacionado con el artículo.

AGRADECIMIENTOS

En la elaboración de este trabajo, reconocemos especialmente la sólida contribución del Dr. Mario Antonio Padilla Torres, Profesor e Investigador Titular en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales «Raúl Roa García» (ISRI); así como de nuestros compañeros de estudio en la edición del curso escolar 2025-2026 del Diplomado en Servicio Exterior de esta institución académica, quienes también aportaron a la conformación de este artículo: Amarilys Casalis Viamontes, Adonys Martínez Peña, Carlos Ismel Sobrado Olalde, Carlos Jorge Prieto de la Lastra, Damay Martínez Sánchez, Evelyn Quevedo Fandiño, Marlene Figueroa Fernández, Maylin Montero Vargas, Suyen Rodríguez Pérez, Yaima Montero Núñez, Yunior Bolaños Rodríguez, Marisol Iglesias De la Torre y Yasmianis Ramírez López.

CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA:

Enrique Moreno Gimeranez: Conceptualización, Curación de datos, Análisis Formal, Adquisición de fondos, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Supervisión, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y Edición.

Dayana Fundora Rodríguez: Curación de datos, Análisis Formal, Investigación, Metodología, Redacción – borrador original.

Yusnelys Pedroso Malagon: Curación de datos, Análisis Formal, Investigación, Metodología, Redacción – borrador original.

FINANCIACIÓN

No existe financiamiento externo a los autores ni otros compromisos.

PREPRINT

No publicado.

DECLARACIÓN DE ÉTICA EN LA INVESTIGACIÓN

No aplica.

DECLARACIÓN DE DISPONIBILIDAD DE DATOS

No aplica.

DERECHOS DE AUTOR

Los derechos de autor son mantenidos por los autores, quienes otorgan a la Revista Política Internacional los derechos exclusivos de primera publicación. Los autores podrán establecer acuerdos adicionales para la distribución no exclusiva de la versión del trabajo publicado en esta revista (por ejemplo, publicación en un repositorio institucional, en un sitio web personal, publicación de una traducción o como capítulo de un libro), con el reconocimiento de haber sido publicada primero en esta revista. En cuanto a los derechos de autor, la revista no cobra ningún tipo de cargo por el envío, el procesamiento o la publicación de los artículos.