DIPLOMACIA CUBANA

 

China, Rusia y el nuevo orden global en el pensamiento
de Fidel Castro

China, Russia and the new global order in the thinking of Fidel Castro

La Chine, la Russie et le nouvel ordre mondial dans la pensée de
Fidel Castro

China, Rússia e a nova ordem global no pensamento de Fidel Castro

 

Dr. C. Roberto Urgellés González

Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor Titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales "Raúl Roa García", La Habana, Cuba. robeurgelles@gmail.com 0009-0007-3608-0822.

Cómo citar (APA, séptima edición): Urgellés González, R. (2026). China, Rusia y el nuevo orden global en el pensamiento de Fidel Castro. Política internacional, VIII (Nro. 2), 144-160. https://doi.org/10.5281/zenodo.19132283

https://doi.org/10.5281/zenodo.19132283

 

Recibido: 23 de enero de 2026

Aprobado: 12 de marzo de 2026

publicado: 16 de abril de 2026

 

RESUMEN Este artículo analiza la vigencia del pensamiento de Fidel Castro respecto a la construcción de un orden internacional multipolar, con énfasis en el rol de China y Rusia como actores emergentes. Mediante un enfoque cualitativo de análisis documental y revisión de discursos históricos, se examinan las posturas de Fidel Castro sobre la hegemonía estadounidense, la desigualdad global y la necesidad de reformas en la gobernanza internacional. Los hallazgos indican que sus propuestas sobre cooperación Sur-Sur, respeto a la soberanía y multilateralismo encuentran eco en las iniciativas contemporáneas de China (como la Comunidad de Futuro Compartido), y en la política exterior rusa. Se concluye que el pensamiento de Fidel Castro ofrece un marco normativo valioso para realizar un análisis crítico del orden unipolar.

Palabras clave: República Popular China, Rusia, Estados Unidos, nuevo orden mundial; Fidel castro.

 

 

ABSTRACT This article analyzes the relevance of Fidel Castro's thought regarding the construction of a multipolar international order, with an emphasis on the role of China and Russia as emerging actors. Through a qualitative approach of documentary analysis and review of historical speeches, Fidel Castro's stances on U.S. hegemony, global inequality, and the need for reforms in international governance are examined. The findings indicate that his proposals on South-South cooperation, respect for sovereignty, and multilateralism resonate in contemporary initiatives by China (such as the Community of Shared Future) and in Russian foreign policy. It is concluded that Fidel Castro's thought offers a valuable normative framework for conducting a critical analysis of the unipolar order.

Keywords: People's Republic of China, Russia, United States, new world order; Fidel Castro.

 

 

RÉSUMÉ Cet article analyse la pertinence durable de la pensée de Fidel Castro sur la construction d'un ordre international multipolaire, en mettant l'accent sur le rôle de la Chine et de la Russie en tant qu'acteurs émergents. À l'aide d'une approche qualitative combinant analyse documentaire et examen des discours historiques, il examine les positions de Fidel Castro sur l'hégémonie américaine, les inégalités mondiales et la nécessité de réformes de la gouvernance internationale. Les résultats indiquent que ses propositions sur la coopération Sud-Sud, le respect de la souveraineté et le multilatéralisme trouvent un écho dans les initiatives chinoises contemporaines (telles que la Communauté de destin partagé) et la politique étrangère russe. L'article conclut que la pensée de Fidel Castro offre un cadre normatif précieux pour une analyse critique de l'ordre unipolaire.

Mots-clés : République populaire de Chine, Russie, États-Unis, nouvel ordre mondial ; Fidel Castro.

 

 

RESUMO Este artigo analisa a relevância duradoura do pensamento de Fidel Castro na construção de uma ordem internacional multipolar, com ênfase no papel da China e da Rússia como atores emergentes. Utilizando uma abordagem qualitativa de análise documental e revisão de discursos históricos, examina as posições de Fidel Castro sobre a hegemonia dos EUA, a desigualdade global e a necessidade de reformas na governança internacional. Os resultados indicam que suas propostas sobre cooperação Sul-Sul, respeito à soberania e multilateralismo encontram ressonância em iniciativas chinesas contemporâneas (como a Comunidade de Futuro Compartilhado) e na política externa russa. Conclui-se que o pensamento de Fidel Castro oferece um valioso arcabouço normativo para uma análise crítica da ordem unipolar.

Palavras-chave: República Popular da China, Rússia, Estados Unidos, nova ordem mundial; Fidel Castro.

 

 

INTRODUCCIÓN

China y Rusia han resurgido como ave fénix en un mundo convulso, marcado por tensiones geopolíticas y ansias de poder de un limitado grupo de países que, con Estados Unidos a la cabeza, pretenden mantener un orden internacional caduco, basado en reglas impuestas por ellos y que solo a ellos benefician.

Sin embargo, cuando hablamos de un grupo de países, no debemos pensar en un equilibrio de poderes, sino más bien, en una relación de subordinación que ha dejado clara la unipolaridad puesta de manifiesto desde principios de la década de 1990 hasta la actualidad.

Con la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista a principios de la década de 1990, los Estados Unidos de América (EE. UU.) se alzaron como única superpotencia y se declararon vencedores de la Guerra Fría, dictando las pautas a seguir por los demás países del orbe. Las políticas aplicadas en poco más de 30 años han empeorado las condiciones de vida y sumido al planeta en un caos provocado por la desigual distribución de las riquezas, la migración descontrolada e insegura, las guerras y el uso indiscriminado de las tecnologías y especialmente la inteligencia artificial.

Las políticas del consumo irracional y la priorización de intereses corporativos han afectado gravemente a los países pobres, han dañado el medio ambiente y han abierto aún más la brecha entre los países ricos y pobres.

En 2021, el 10% de las personas más ricas del planeta poseían el 76% de la riqueza, mientras el 50% de la población mundial solo contaba con el 2%. Solo en Estados Unidos, el 1% acumulaba el 34.9% de la riqueza (Fanjul y Páez, 2024).

En América Latina, región considerada como la más desigual, la situación es aún peor. Según un informe elaborado por la Organización No Gubernamental Oxfan Internacional (2020), hasta ese año solo el 20% de la población concentraba el 83% de la riqueza y el número de multimillonarios pasó de 27 a 104 desde el año 2000.

En 2024 diversos medios como El País y La Vanguardia, alertaban que, según el Banco Mundial, la brecha entre los países más pobres y más ricos se agrandaba. Se hacía énfasis en que la mitad de los 75 países más vulnerables del mundo se enfrentaban a una creciente brecha de ingresos con las economías más ricas.

El 12 de junio de 1992, Fidel Castro pronunció un discurso en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil, en la cual expuso:

“Las sociedades de consumo (…) nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad. Con solo el 20 por ciento de la población mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo…”.

Los EE. UU. han mantenido la dominación económico-comercial y financiera a nivel global, lo que le ha permitido emplear mecanismos de presión para lograr sus objetivos. Según el tanque pensante norteamericano Center for a New American Security (CNAS), hasta agosto de 2024, este país había sancionado a personas y entidades de 100 países de los 193 reconocidos por la ONU, es decir, más de la mitad del mundo.

Por otro lado, las intervenciones, directas o indirectas, en numerosos países desde la década de 1940, han dejado serias secuelas. Según el reconocido politólogo Atilio Borón (2022) un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso de EE. UU., del 5 de febrero del 2002, reveló que su país utilizó sus fuerzas armadas en el exterior en situaciones de conflicto militar (o de potencial conflicto) en 315 casos, sin incluir acciones encubiertas. También se conoce que cuenta con más de 800 bases militares en los cinco continentes.

Todo esto ha provocado desplazamientos masivos, migración, altos costos humanos y deterioro de las condiciones de vida de millones de personas. Estas acciones desestabilizaron, en muchos casos, las instituciones democráticas existentes y perpetuaron regímenes autoritarios que afectaron el desarrollo de los pueblos.

A lo anterior se suma la inacción o ineficacia de importantes organismos internacionales que deberían favorecer el desarrollo de los países y hacer cumplir las normas del Derecho Internacional. En estos casos se señala la necesidad de reformular instituciones como la ONU, el Consejo de Seguridad y otras de sus agencias cuya actuación no responde a los objetivos para los que fueron creadas. También se aboga por la transformación del sistema financiero internacional. Organizaciones regionales como la OEA, que han sido instrumentos de dominación de los poderosos, carecen de prestigio y autoridad y no representan los intereses de los pueblos.

Fidel Castro planteó, en varias ocasiones, que la ONU se había convertido en un instrumento de los Estados Unidos, donde las decisiones se tomaban de forma unilateral. Dos momentos relevantes de su pensamiento al respecto fueron: 1) su discurso en la ONU el 12 de octubre de 1979, donde denunció la desigualdad existente en el planeta y cuestionó la efectividad de la organización mundial al preguntar para qué servía la ONU y 2) en la Cumbre del Sur, del año 2000, denunció que este organismo había sido prácticamente disuelto después del 11 de septiembre, subordinado a los intereses de Washington.

Autores como Lazo (2024) refieren la necesidad de reformar otros organismos como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de Comercio (OMC), así como sus principios, valores y funcionamiento.

En la actualidad se aprecia una creciente autonomía y búsqueda de alternativas por parte de algunos países del Sur Global, cuyos gobiernos progresistas se han desligado de las ataduras de Occidente. Ello ha permitido crear alianzas que benefician a sus pueblos, como es el caso de CELAC, ALBA-TCP, MERCOSUR y otras.

China y Rusia, como potencias emergentes, representan una nueva alternativa al caos imperante, y más allá del desafío al poder norteamericano, constituyen una oportunidad para crear un sistema internacional más equilibrado y justo. La relación entre ambas naciones es reflejo de un compromiso con la humanidad, con los pueblos que luchan por la supervivencia y con los proyectos dirigidos a salvar la especie humana.

La búsqueda de nuevas formas de multilateralismo más inclusivas y representativas resultan una necesidad imperiosa. Los organismos internacionales creados para garantizar la igualdad soberana no están cumpliendo con su papel o son manipulados por los países poderosos mientras que el Derecho Internacional es aplicado por algunos según su conveniencia o es ignorado notoriamente.

El legado de la Guerra Fría (Guerra Fría 2.0), tiene efectos devastadores en todas las esferas, especialmente en la economía, la política y la diplomacia. Su influencia en las relaciones internacionales trasciende la cordura y amenaza con desencadenar una tercera guerra mundial, que es lo mismo que decir guerra nuclear.

China y Rusia, que han manifestado insistentemente su no alineación a bloques militares y la necesidad de evitar la confrontación (con la única excepción de la defensa de su soberanía y seguridad nacional), abogan por un mundo de paz y cooperación, donde los diversos actores puedan decidir el camino de su desarrollo sin presiones externas. La visión del “Sueño Chino” de prosperidad y revitalización nacional constituye una de las formas de lograr ese objetivo, pues trasciende las fronteras del Gigante Asiático para integrar a otros actores que compartan los mismos intereses. La iniciativa vincula el “sueño chino” con el “sueño mundial”, destacando el rol de China como facilitador del desarrollo global.

Construir una Comunidad de Futuro Compartido (CFC) sería el objetivo supremo para alcanzar un orden global más justo, sostenible y colaborativo.

Entre los objetivos de la CFC se encuentra el de edificar un mundo abierto, inclusivo y limpio donde prevalezcan la paz, la seguridad universal y la prosperidad compartida. También pretende superar las divisiones geopolíticas y fomentar la cooperación global ante desafíos como conflictos, desigualdades y crisis ambientales.

Sin embargo, la narrativa occidental busca demonizar a ambas naciones y aprovecha el dominio de los medios de comunicación para afectar su imagen. Se construyen constantemente informaciones falsas, se exageran o ignoran hechos o acontecimientos y se cancelan los medios rusos, chinos o aquellos que sean afines a ellos, para limitar el alcance de las informaciones que los puedan beneficiar. El sesgo que envuelve todo el mundo de la información y las comunicaciones es abismal y constituye uno de los principales pilares de Occidente para lograr la contención de sus adversarios.

Con este trabajo se pretende analizar, mediante análisis de contenido de discursos seleccionados (1992-2008), la coherencia entre el pensamiento de Fidel Castro sobre multipolaridad y las políticas exteriores contemporáneas de China y Rusia.

En función de cumplir el objetivo de este trabajo formulamos como pregunta de investigación la siguiente: ¿Qué relación existe entre el pensamiento de Fidel Castro respecto de China, Rusia y el nuevo orden global?

El método de investigación general empleado fue el materialista dialéctico, en correspondencia con este se utilizaron otros métodos y técnicas como el análisis, síntesis, deducción, inducción, histórico lógico y el análisis de contenido, este último en el caso de seis (6) discursos y entrevistas donde abordó la inevitabilidad de un nuevo orden mundial y el papel que jugarían China y Rusia en su construcción. Estos documentos fueron seleccionados de manera aleatoria.

El límite temporal abarca el período 1992-2008, coincidiendo con uno de los contextos históricos más complejos de la humanidad por la dominación de una súper potencia: los Estados Unidos de América.

DESARROLLO

1. La luz al final del túnel

La gestación de un nuevo orden, que podríamos llamar multipolar, liderado por potencias como China y Rusia, junto a otras naciones emergentes como India e Irán, fue soñado por diversos líderes y personalidades de la historia reciente. El líder histórico de Cuba, Fidel Castro, en varias ocasiones planteó su necesidad y alertó que podría ser esta la única forma de evitar la desaparición de nuestra especie, cuyas condiciones de vida se estaban deteriorando a un ritmo alarmante.

Fidel abordó el tema de la multipolaridad en varios discursos y reflexiones a lo largo de su vida. Destacan, entre ellos, la entrevista concedida a CNN en 1998, donde destacó el surgimiento de varios actores globales que equilibrarían el poder como China, Rusia, Japón y el Sudeste Asiático, entre otros.

En 2008, en un encuentro con el entonces presidente ruso Dmitri Medvédev, enfatizó la necesidad de un mundo multipolar para garantizar un desarrollo pacífico y sostenible, en tal sentido resaltó las alianzas entre países como Rusia y China.

En una entrevista ofrecida a Prensa Latina y realizada por las periodistas Graciela Ramírez y Yaimi Ravelo a Leonid Savin, director de la Fundación Fidel Castro en Moscú y coordinador de la Red en Defensa de la Humanidad en Rusia, este manifestó que la figura de Fidel es muy importante para la política contemporánea y para organizar la paz y la justicia en el mundo. Agregó que Fidel fue visionario, que habló para el futuro y predijo que habría nueva guerra en Europa contra el fascismo, donde al fascismo lo llamarían democracia.

Por su parte, diversos investigadores y analistas, tanto cubanos como chinos, coinciden en que Fidel fue el principal impulsor y promotor de las relaciones con China. Es conocido que desde el propio año 1960 Fidel, durante la lectura de la Declaración de la Habana, ante más de un millón de personas que lo escuchaban, preguntó al pueblo si querían establecer relaciones con el país asiático, a lo que respondieron con el “sí” de forma unánime. Cuba fue el primer país de América Latina y el Caribe en establecer relaciones diplomáticas con China.

El líder histórico de la Revolución Cubana realizó dos importantes visitas a la República Popular China: la primera en 1995 y la segunda en 2003.

Según un artículo del sitio web Fidel Soldado de las Ideas, publicado en Cubadebate el 1 de octubre de 2024, el Comandante en Jefe, en una reflexión, afirmó: “China será, con su acelerado desarrollo, la mayor potencia económica de la tierra, un bastión ineludible del comercio mundial y punto de apoyo para los países del Tercer Mundo, que han sido discriminados y explotados por las potencias capitalistas más ricas”.

Rusia y China son dos países con gran extensión territorial, con cuantiosos recursos naturales de elevada importancia para el desarrollo y, por supuesto, son altamente llamativos ante las apetencias del vecino del norte. No es casualidad que los Estados Unidos y algunos países de Europa hayan empleado todo tipo de estrategias, sobre todo en lo que va de siglo XXI, para anular el desarrollo y la influencia internacional de ambas naciones. Prácticamente no ha habido espacio que cuente con la presencia estadounidense donde no se aborde “el peligro” que representan.

Un ejemplo de lo anterior lo constituye la Cumbre del G-7 celebrada en mayo de 2023, donde se condenó a Rusia y a China por sus "malignas" prácticas comerciales, el aumento de su arsenal nuclear, su expansionismo en el este de Asia y otras cuestiones. También se acusó a China de distorsionar la economía global.

Recordemos que la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (año 2022), establece entre sus prioridades la competencia estratégica con China y la contención de Rusia.

Respecto de China plantea que es el “único competidor con la intención y capacidad de remodelar el orden internacional (…) mediante su poder económico, militar, tecnológico y diplomático. Este es el principal elemento de continuidad con respecto a la ESN de la Administración Trump de 2017.

En 2018, el vicepresidente Mike Pence1 definió a China como el principal adversario de los Estados Unidos y explicó que el objetivo de la administración Trump era enfrentar a ese país en todos los planos: en política comercial, industrial, tecnológica; en el presunto robo de propiedad intelectual, en los ataques cibernéticos y en el plano militar.

Por su parte, la ESN referida, consideraba a Rusia como una “amenaza aguda, pero localizada” (que en ese momento quería decir controlada). También la calificaron como un “desafío inmediato para la estabilidad global”, sobre todo después de desplegar su operación militar especial contra Ucrania.

La estrategia propone “restringir a Moscú” y señala como un elemento a tener en cuenta su alineación con China, así como su potencial para desestabilizar a Europa.

La ESN de los EE. UU. deja claro un nivel de prioridad: China ocupa el primer lugar y Rusia el segundo, aunque en la actualidad esas prioridades pudieran estar equiparadas a pesar de la política de Trump para con Rusia, pues este país ha demostrado que no puede ser vencido por Occidente y la OTAN ni en el campo militar ni en el diplomático, lo que quiere decir que las estrategias para vencerla pueden haber cambiado.

Estados Unidos ha trabajado intensamente para contener a China y Rusia, desplegando diversas acciones a escala regional en uno y otro caso: el Indo-pacífico es esencial para contener a China y Europa para mantener a raya a Rusia. Para ello ha empleado diferentes tácticas que incluyen la persuasión, el chantaje o el pago a sus “aliados”, para que presionen en función del cumplimiento de los objetivos de esta guerra fría de nueva generación (guerra fría que para muchos no existe, aunque se reflejan todos los matices).

Estados Unidos también apostó por mantener la primacía en aspectos claves (según su visión) como la modernización de las fuerzas nucleares -que incluye evitar que otros lo hagan-, la supremacía sobre las tecnologías y el espacio, así como recuperar el dominio sobre la región de América Latina, anulando especialmente la presencia allí de China y Rusia, sobre todo en Venezuela, Nicaragua y Cuba. Las acciones del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, así lo muestran.

A pesar de ello y partiendo de los constantes fracasos que han experimentado en estas dos direcciones, de la creciente influencia de China y Rusia a nivel internacional y de la indiscutible superioridad de Rusia en la guerra contra Occidente y Estados Unidos en la guerra en Ucrania, los Estados Unidos han readecuado su estrategia, aplazando el problema Rusia y centrándose en China, cuyo desarrollo ha demostrado que la Teoría del Fin de la Historia, de Fukuyama, es incorrecta, y que estamos experimentando el comienzo de una nueva etapa en la historia de las relaciones internacionales.

Todo se resume en que “en la actualidad, la hegemonía estadounidense peligra, y el escenario difiere del de inicios de siglo. Washington ha puesto en práctica sanciones económicas y presiones de diversos tipos, como la amenaza del uso de la fuerza militar o la intervención armada. En este último caso, los métodos no podían ser los mismos que los utilizados en la lucha contra el terrorismo, no solo por su ineficiencia y poca efectividad en lograr sus objetivos estratégicos, sino porque los enemigos a derrotar no son tampoco los mismos. Ucrania es el ejemplo paradigmático”2.

2. El éxito de dos modelos de desarrollo y la integración más allá de las diferencias.

Se coincide con Lazo (2024) en relación a que, si bien ciertos países y organismos internacionales “hasta ahora han sostenido el equilibrio mundial, aunque sea de modo parcial, asimétrico o precario, hoy son completamente incapaces de reducir la incertidumbre política y económica hacia el futuro, y producir por sí mismas una nueva estabilidad”. Agrega que “en tal escenario surgen nuevas tendencias políticas o retornan otras capaces de afectar aún más la estabilidad mundial, entre ellas:

A estas se añaden otras como el aumento del racismo, la polarización, la exclusión social y otros elementos capaces de minar la legitimidad de los Estados”.

Por su parte, China y Rusia, en función de la defensa de la soberanía y la Seguridad Nacional y ante las agresiones y presiones sistemáticas, han optado por estrechar sus lazos en todas las esferas. Además de la cooperación bilateral, han incrementado los vínculos con países de todas las áreas geográficas que buscan desarrollarse de forma pacífica y mantener su independencia no solo política, sino también económica.

La Reforma y la Apertura en China, que ha alcanzado su máximo nivel con el presidente Xi Jin Pin, y la conducción certera del Partido Comunista, demuestran que hay alternativas al patrón de consumo descontrolado e insostenible que se nos ha impuesto por décadas. También demuestra que las relaciones internacionales pueden basarse en la igualdad, el respeto mutuo, la cooperación y la hermandad.

China ha estrechado sus vínculos con países como Perú, Brasil, Chile, Nicaragua, Laos, Arabia Saudita y Egipto, entre otros, y ha invitado, en reiteradas ocasiones, a los actores internacionales que quieran sumarse a las diferentes iniciativas que desarrolla, en aras de lograr una Comunidad de Futuro Compartido. También ha fortalecido su alianza con mecanismos de integración como BRICS, el G 77+ China y la ASEAN.

Su política exterior se basa en varios principios fundamentales que se encuentran alineados con los lineamientos del Partido y que han sido proclamados en diversos espacios por los principales dirigentes del Partido y el Estado, especialmente por el presidente Xi Jin Pin.

En su intervención en el 35° Estudio Colectivo del Buró Político del XVIII Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), el 27 de septiembre de 2016, Xi expresó que “(…) Desde el XVIII Congreso Nacional, se ha planteado la práctica de la concepción correcta de la justicia y los intereses, el impulso del establecimiento de un nuevo tipo de relaciones internacionales centradas en la cooperación y el ganar-ganar, la creación de una comunidad de destino de la humanidad, el diseño de una red de asociaciones que abarque a todo el mundo y la preconización del concepto de seguridad común, integral, cooperativa y sostenible (Jinping, Xi, 2018).

De igual forma Xi, en el discurso de apertura en la Conferencia Anual del Foro de Boao para Asia 2018, planteó que “esta es una elección estratégica hecha por China basada en sus necesidades de desarrollo, y también está promoviendo la globalización económica con acciones concretas en beneficio de los pueblos de todo el mundo”.

Sin embargo, ha sido en los últimos congresos del Partido, donde más énfasis se ha realizado en función de la aplicación de estos principios.

Si realizamos un breve análisis del contenido del XVIII Congreso del Partido, se podrá coincidir con Mario Esteban (2017) en que “las implicaciones del pensamiento de Xi sobre la política exterior china se entienden mejor si analizamos el Informe del 18 Congreso Nacional del Partido Comunista Chino y su libro La gobernación y administración de China. En estos textos se combinan referencias continuistas con otras innovadoras. Entre las primeras destacan: la necesidad de un contexto internacional pacífico y de un orden económico internacional abierto para que China siga profundizando en sus reformas económicas y en su desarrollo; (…) el apoyo a un orden internacional más justo e inclusivo (…); la preferencia por solucionar las disputas internacionales por la vía diplomática en vez de por la militar; la promoción de relaciones interestatales basadas en el respeto y el beneficio mutuo; la oposición al hegemonismo, al expansionismo y a las relaciones internacionales basadas en una mentalidad beligerante; y la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados”.

Los Congresos 19 y 20 siguen las mismas pautas, apreciándose la transversalidad de los principios fundamentales de la política exterior china, donde destacan:

• La cooperación pacífica y el desarrollo mutuo.

A diferencia de Occidente, China promueve relaciones internacionales basadas en el diálogo, la cooperación ganar-ganar y el desarrollo conjunto.

Un ejemplo elocuente de ello lo constituye la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Bett and Road Initiative).

• El multilateralismo y reforma del orden internacional.

En este aspecto China no solo apoya, sino que promueve e impulsa la creación de un sistema internacional más justo y equitativo.

• La paz y estabilidad globales.

China se opone al hegemonismo y a la política de poder, promoviendo soluciones pacíficas a conflictos internacionales mediante la diplomacia.

Un claro ejemplo lo constituye su posición en relación al conflicto ruso-ucraniano, donde ha realizado disímiles propuestas para alcanzar la paz, a pesar de no haber sido aceptadas por Occidente.

• Desarrollo económico compartido.

 

La política exterior china está estrechamente ligada a su desarrollo económico, sin embargo, combina su desarrollo interno con una proyección hacia los demás países del mundo. Esto responde al multilateralismo que, a su vez, cuenta con un conjunto de principios que tienen estrecha relación con la política exterior. Entre los principios del multilateralismo destacan:

• Igualdad soberana. Esta se encuentra en sintonía con un principio del Derecho Internacional que plantea que todos los Estados son iguales y tienen los mismos derechos, independientemente de su tamaño o nivel de desarrollo.

En este aspecto, China señala que todos pueden participar, en igualdad de condiciones, en la gobernanza global, tomar decisiones conjuntas y beneficiarse de manera equitativa. También agrega que cada país tiene derecho a elegir su propio camino hacia el desarrollo sin interferencias de otros en sus asuntos internos.

• Equidad y justicia: Plantea que la gobernanza global debe garantizar que prevalezca la justicia. China aboga por reformar instituciones como el Consejo de Seguridad de la ONU para aumentar la representación de los países en desarrollo.

• Solidaridad y coordinación: Se debe promover la cooperación entre Estados, sustituyendo la confrontación por la coordinación. Se enfatiza en la necesidad de fomentar la unidad global frente a desafíos comunes. Este principio también está en consonancia con uno similar del Derecho Internacional a través del cual se llama a los Estados a cooperar entre sí.

• Enfoque orientado a la acción: Llama a la realización de acciones concretas más allá de las palabras. Hace un llamado a las instituciones internacionales a buscar soluciones prácticas a los problemas actuales.

• Defensa del sistema multilateral centrado en la ONU: Sostiene que la ONU debe continuar siendo el núcleo del sistema internacional, respetando su autoridad y la Carta. También rechaza el unilateralismo y la política de fuerza.

• Estado de Derecho Internacional: Reclama que todos los países, en especial las grandes potencias, deben liderar el respeto al Derecho Internacional.

• Cooperación Sur-Sur y voz del Sur Global: Destaca la necesidad de que los países subdesarrollados puedan participar en la toma de decisiones internacionales.

Por otro lado, las diferentes iniciativas globales impulsadas por China también parten de estos principios, por lo que podemos plantear que existe una perfecta armonía entre la visión de una gobernanza global y las acciones prácticas que se realizan para lograrlo. Así lo ha dejado claro el canciller Wang Yi en diferentes intervenciones y discursos en los que ha reafirmado que su país constituye una fuerza estabilizadora comprometida con el multilateralismo y la cooperación internacional a través de estas iniciativas. Precisamente esta es la línea que han trazado el PCCh y el presidente Xi.

Uno de los pilares clave en el enfoque de la gobernanza global lo constituye la Iniciativa de Seguridad Global, que tiene como objetivo abordar los desafíos de seguridad contemporáneos bajo principios multilaterales y cooperativos. Entre sus elementos más importantes se encuentran:

• Enfoque en Seguridad cooperativa y no confrontacional: promueve el diálogo y la cooperación y lo presenta como una alternativa para reducir tensiones geopolíticas.

China ha hecho ingentes esfuerzos para mediar, de manera constructiva, en conflictos internacionales, como el de Rusia-Ucrania, haciendo varias propuestas para la terminación del conflicto. En febrero de 2023 propuso un Plan de Paz de 12 puntos para su solución; en mayo de 2023, de conjunto con Brasil, se presentó otra propuesta de paz de seis puntos. También ha hecho propuestas para detener el genocidio de Israel contra el pueblo palestino y la situación en la península coreana.

China propuso, además, otras estrategias para la defensa de la paz mundial. El 2 de marzo de 2023, Ma Hui, embajador de China en Cuba, publicó en el medio cubano Cubadebate el artículo "Solución China para Salvaguardar la Paz Mundial", explicando en este de manera integral los conceptos y principios básicos de la Iniciativa para la Seguridad Global3. La Iniciativa aboga por abrir un nuevo camino de seguridad caracterizado por el diálogo, la asociación y la ganancia compartida, en lugar de la confrontación, la alianza y la competencia (…). La propuesta, apoyada por más de 80 países y organizaciones regionales, refleja las aspiraciones de la mayoría de los países.

China es considerada por algunos autores como un país clave para la paz mundial4, cuestión con la que se coincide plenamente.

• Alineación con los principios de la ONU: Hace énfasis en el respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados y el cumplimiento de la Carta de la ONU.

• Aplicación en conflictos globales: China se ha posicionado como mediador en diversos conflictos internacionales y ha realizado propuestas de paz que han contribuido a la solución de determinadas controversias. Entre los ejemplos de mediación se pueden señalar el ya abordado conflicto Rusia-Ucrania, las diferencias Irán-Arabia Saudita y la cooperación antiterrorista con países del sudeste asiático.

• Contraste con la visión occidental: critica la “seguridad exclusiva” como las alianzas militares y propone una seguridad indivisible, es decir, que responda a la estabilidad de todos los Estados.

• Vinculación con otras iniciativas chinas: Se articula con las demás iniciativas, pues sin seguridad no puede haber desarrollo sostenible.

La contribución de China al desarrollo de otros países no ha quedado en la utopía. Los diferentes proyectos han contribuido a la construcción de importantes obras en diferentes regiones, impulsando su crecimiento económico y la conectividad regional.

En el caso de África se han beneficiado: 1) Etiopía: con la construcción del ferrocarril Adís Abeba-Djibouti, que ha reducido el tiempo de transporte de mercancías desde la capital hasta el puerto de Djibouti de varios días a solo 12 horas: 2) Kenia: construcción del ferrocarril Mombasa-Nairobi, que ha mejorado la conectividad y reducido los costos logísticos, así como la ampliación del puerto de Mombasa con apoyo para aumentar su capacidad de carga; 3) Nigeria, donde se ha financiado y construido el ferrocarril Lagos- Ibadán, esencial para el transporte de mercancías y pasajeros, además de inversiones en plantas de energía para ayudar a combatir los cortes de electricidad.

En Asia se benefician: 1) Pakistán: se construyó el corredor Económico China-Pakistán, que incluye inversiones en infraestructura vial, energética y el Puerto de Gwadar; 2) Laos: construcción del ferrocarril Laos-China, que integra al país con la red regional y facilita el comercio; 3) Indonesia: construcción del ferrocarril Jakarta-Bandung, que reduce el tiempo de viaje entre ambas ciudades, de tres horas a 40 minutos.

En América Latina: 1) Ecuador: construcción de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair que genera el 30% de la electricidad del país. También ha realizado inversiones en carreteras y refinerías; 2) Perú: Construcción del Puerto de Chancay, que será uno de los más grandes de Sudamérica y mejorará la conexión con Asia; 3) Argentina: Construcción de represas hidroeléctricas como las de Santa Cruz e inversiones en energía solar y eólica; 4) Cuba: Instalación de ocho parques solares con tecnología china, contribuyendo a su transición energética y reduciendo la dependencia de combustibles fósiles; rehabilitación del transporte público e inversiones industriales y logísticas en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

Por otro lado, su política de integración favorece a los países más pobres. Así se plasma en los documentos de la Tercera Sesión Plenaria del XX Comité Central del PCCh y específicamente en la Decisión del CC del Partido sobre una mayor profundización integral de la reforma, donde se plantea que “es necesario ampliar la apertura unilateral a los países menos desarrollados”5. También, a diferencia de países occidentales, plantea la necesidad de mejorar el sistema de comodidad para que los extranjeros entren en el país a vivir.

Otro elemento a considerar es que el modelo de desarrollo chino ha demostrado su eficiencia y viabilidad, a diferencia del actual modelo económico occidental.

Según el Banco Mundial, en el período 1980-2020, China sacó de la pobreza a casi 800 millones de personas (100 millones entre 2013 y 2020), contribuyendo al 75% de la reducción global de la pobreza extrema en ese período. En el propio año 2020 la nación declaró la erradicación de la pobreza absoluta. A pesar de que aún persisten desigualdades, el Partido y el Gobierno han diseñado estrategias para su solución.

Desde 1978, año en que inició la Reforma, el país ha mantenido un crecimiento estable, de alrededor del 10%, solo afectado por la pandemia de Covid-19 (aunque también creció en este período), a diferencia de la gran mayoría de las economías del mundo.

Según el FMI, en el 2023 el PIB de China era de 17.7 trillones de dólares y se ubicaba como segunda economía a nivel mundial, aportando alrededor de un 30% del crecimiento global.

Según datos recogidos en el informe Central al 20 Congreso Nacional del Partido Comunista de China, la nación asiática se ha transformado en socio comercial principal de más de 140 países o regiones, la primera potencia mundial en volumen total de comercio de bienes, y una de las primeras del mundo en captación de fondos foráneos y en inversión de cara al exterior, creando una configuración de apertura al exterior de mayor alcance, extensión y profundidad.

Por su parte, la economía norteamericana se ha caracterizado por constantes vaivenes. En la década de 1970 experimentó un bajo crecimiento, alta inflación y caída del PIB. Entre 1980 y 1990 su economía se recuperó bajo políticas neoliberales, con un crecimiento del 3.5% anual. Entre 2000 y 2008 el crecimiento fue moderado (2-3% anual), interrumpido por la crisis financiera de 2008. Entre 2010 y 2019, según artículo de BBC News Mundo, de septiembre 2024, la recuperación fue lenta, creciendo 2.3% anual hasta la pandemia de Covid-19 donde cayó el PIB, seguido de una fuerte recuperación a partir de 2020 con crecimiento del 6.1% en 2021. Sin embargo, a partir de esa fecha el crecimiento se ha mantenido entre 2.2 y 2.8 anual, con una alta inflación que osciló entre el 9.1% en 2022 y el 3% en 2024 (Ramírez, 2023).

Por otro lado, se conoce que los Estados Unidos han financiado grupos, personas e instituciones a través de agencias como la USAID para desestabilizar países y regiones, interviniendo en los asuntos internos de los Estados.

Rusia, con una historia cargada de heroísmo, valentía y, sobre todo, de sacrificios, ha aprendido de sus errores y, con una conducción certera y fuerte en el nombre de Vladímir Putin, se levanta en respuesta a años de oprobio y humillación para erigirse como una de las grandes potencias del siglo XXI. Después de la disolución de la URSS, en 1992, enfrentó un proceso de liberalización de precios y privatización de empresas estatales que resultó en la concentración de riquezas en manos de unos pocos. La economía sufrió una severa contracción económica y la mayoría de la población padeció desempleo y pobreza. Con la llegada al poder de Putin en el año 2000, se comenzó a experimentar un crecimiento económico que en ese propio año fue del 8.3%. Entre 2000 y 2012, se logró reducir a la mitad la pobreza gracias al aprovechamiento de los recursos naturales que regresaron al control estatal a través de las nacionalizaciones.

En 2015, como resultado de las sanciones occidentales, el PIB se contrajo y el rublo experimentó cierta devaluación. En los años previos a la pandemia de Covid-19, el crecimiento era del 1 al 2%. A raíz de la Operación Militar contra Ucrania en 2022, la cual, según las autoridades rusas, respondió a garantizar su seguridad nacional, las sanciones alcanzaron niveles extraordinarios que afectaron prácticamente todos los sectores de la economía y las finanzas. Sin embargo, gracias al comercio con China, India y otros aliados logró sortear las dificultades y el PIB pasó del 1.2% en 2022 al 3.6% en 2023 (Nieves, 2024).

A pesar de ciertas dificultades provocadas por la guerra, como el aumento del gasto en defensa, la inflación y el déficit fiscal, entre otros, no se aprecian síntomas de debilitamiento económico, sino que, contrario a eso, se observa estabilidad y se pronostica un crecimiento, aunque discreto6.

Pese a todos estos elementos, Rusia se ha mostrado como una nación fuerte y solidaria. Su sólida estabilidad política y fortaleza diplomática han sido puntales en su supervivencia. Rusia ha colaborado en la lucha contra el terrorismo, especialmente en Asia y Medio Oriente. En Siria, desde 2015, respaldó al gobierno de Bashar al Asad contra grupos como el Estado Islámico y otros; en tal sentido, proporcionó ayuda militar, asesoramiento y despliegue de fuerzas. En países como Malí, Níger y Burkina Faso ofrece entrenamiento militar, asesoramiento y suministro de armas para su defensa, con lo que ha contribuido a la estabilidad regional.

Señalamos el caso específico de Irán, un país esencial en la estabilidad del área. Con la nación persa, amenazada por Occidente e Israel, Rusia firmó, en enero de 2025, un Tratado de Asociación Estratégica Integral de 20 años de duración. Además, ha realizado actividades conjuntas relativas a la defensa, evitación de sanciones y otras áreas. De igual manera ha actuado como mediador en negociaciones entre Irán y los Estados Unidos, siendo garante junto a China.

Es esencial señalar que ambos países han garantizado la estabilidad en zonas como Asia Central y Oriente Medio.

Con la República Popular Democrática de Corea, Rusia también ha firmado diversos acuerdos, aunque en este caso se incluye una cláusula de “defensa mutua” por los peligros a los que ha estado expuesto este país.

En respuesta a las sanciones y la presión de Occidente y los Estados Unidos, Rusia ha priorizado el vínculo con países como Belarús, Irán, Myanmar, Venezuela, República Popular Democrática de Corea, India, Kazajistán y otros aliados.

También ha fortalecido la alianza con organizaciones internacionales que cada vez tienen más influencia en la arena internacional, como es el caso de los BRICS, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la Unión Económica Euroasiática y la Organización de Cooperación de Shanghái, entre otras. Su política exterior se regula por un marco legal e ideológico que combina intereses estratégicos, seguridad nacional y una visión multipolar del mundo. Entre sus postulados principales establece la soberanía y la no injerencia externa.

En su doctrina de seguridad nacional se consideran a la OTAN y las sanciones occidentales como amenazas “existenciales”; recordemos que la expansión militar de este bloque y la existencia de bases militares en la mayor parte de los países que rodean a Rusia, es considerada como peligrosa para su seguridad nacional.

La colaboración chino-rusa en las diferentes esferas ha sido de beneficio no solo para ambos, sino también, como ya se expuso, para otros países del mundo. Es de señalar que incluso existe colaboración conjunta para el desarrollo del Ártico.

Según Knipp (2025), el experto en seguridad marítima de la Fundación Ciencia y Política de Berlín, Michael Paul, planteó que, desde principios de la década del 2000, China había estado muy involucrada en la región, pero luego encontró una actitud defensiva por parte de Dinamarca y Estados Unidos. Agrega que “desde entonces, Beijing se ha acercado a otros países de la región, especialmente a Rusia”.

Knipp considera que el Gigante Asiático y otros países de la región miran al Ártico en el contexto del cambio climático, particularmente notable allí. Según investigaciones, esta área geográfica se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del planeta. Un informe presentado en septiembre de 2024 (Lu Yan, 2025), destaca impactos significativos en el Ártico y la Antártida durante el 2023, que afectaron los ecosistemas locales y los patrones climáticos globales producto del cambio climático. También se detallan otros elementos significativos que afectan no solo al área sino al planeta. De tal manera, si la temperatura disminuye como se prevé, es posible que se establezcan allí tres nuevos pasos marítimos entre el Pacífico y el Atlántico, lo que permitirá acortar considerablemente las rutas anteriores.

China ha realizado varias expediciones al Ártico en los últimos años, para realizar estudios sobre el deshielo, la composición atmosférica y otras cuestiones de interés. Rusia colabora con China en estudios sobre el calentamiento del Ártico y otras áreas. Además, ambas naciones llevan adelante proyectos como La Ruta de la Seda Polar en función de la Gobernanza Global y en correspondencia con lo establecido por el Derecho Internacional.

Se conoce que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desde su mandato anterior, mostró interés en esta área. En meses recientes ha realizado manifestaciones públicas de controlar Groenlandia, lo que ha creado fricciones con Dinamarca. Sin embargo, es evidente que la idea es lograr un dominio de estas rutas marítimas y los recursos minerales de la región.

En el año 2019, según informaron varios medios que se hicieron eco de las palabras del entonces secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, durante una reunión ministerial del Consejo Ártico, esta área albergaba el 13% de las reservas mundiales no descubiertas de petróleo, el 30% de las reservas de gas y abundante uranio, minerales, oro, diamantes y millones de kilómetros cuadrados de recursos sin explotar. Sin embargo, en ningún momento abordó los problemas relacionados con el cambio climático, aunque sí “cargó duramente contra China, país que ha invertido cerca de 90.000 millones de dólares en la región ártica entre 2012 y 2017”7.

En el propio discurso Pompeo arremetió también contra Rusia, a quien acusó de expandir su poder militar gracias a su flota de buques rompehielos. A continuación, listó un grupo de argumentos sobre las acciones de Rusia en esta región.

Otro elemento a considerar en las relaciones chino-rusas lo constituye el empleo de sus monedas nacionales para el comercio, tanto bilateral como por otras naciones que tienen fuertes relaciones económicas con ellos. Esto se ha debido a varias razones, donde destacan las sanciones impuestas por Estados Unidos y Occidente y el empleo del dólar como arma para afectar sus economías. Si a ello se suma la creciente insatisfacción de esa moneda en el mundo de hoy, entonces se entenderá la necesidad de la desdolarización impulsada por ambas naciones.

Se coincide con Blanco (2024) en que la desdolarización podría conducir a un sistema monetario internacional más diversificado, descentralizado y estable, reduciendo los riesgos asociados con el dominio del dólar norteamericano, sujeto a una economía aún dominante pero declinante. Por otro lado, podría provocar una pérdida de influencia y hegemonía (de Estados Unidos).

China, con su internacionalización del yuan, y Rusia, con el fortalecimiento del rublo, han reforzado la soberanía monetaria y reducido la dependencia del dólar norteamericano.

También han impulsado, junto con los países del BRICS, la creación de plataformas de pagos internacionales propias, que conecten bancos centrales y comerciales para facilitar transacciones seguras y soberanas.

La creación y fortalecimiento de la moneda digital por China también ha tenido un gran impacto en la economía internacional. Según Blanco (2024), citando a Peoples Bank of China, el reporte de internacionalización del Banco Central de China del 2023 aseguraba que, en 2022, el total de liquidaciones transfronterizas en RMB había alcanzado 42.1 billones de yuanes, lo que representaba un aumento interanual del 15.1%, sin embargo, ya en los primeros nueve meses de 2023, este volumen había aumentado a 38.9 billones de yuanes, con un crecimiento interanual del 24.4%.

Se conoce, además, que China ha creado una plataforma transfronteriza que conecta bancos centrales para facilitar pagos internacionales en monedas digitales; en esta estrategia participan varios países y ha logrado dar un paso histórico al facilitar las transacciones sin depender del dólar. China ha alcanzado que las operaciones que se hacían en días se puedan ejecutar en segundos.

Todo ello representa un duro golpe al sistema SWIFT, controlado por los Estados Unidos y Occidente.

CONCLUSIONES

Un nuevo orden internacional se está gestando. China y Rusia, dos naciones con distintas culturas y tradiciones, pero unidas en la búsqueda de un futuro de paz y armonía, son las potencias nacientes que están llamadas a salvar a la especie humana y a crear un mundo multipolar. Los desafíos y obstáculos que enfrentan son reales y complejos y dificultan el camino hacia un futuro de paz y prosperidad. La resistencia de Occidente a perder su hegemonía, es la principal barrera a vencer.

El fortalecimiento de organismos internacionales como BRICS, G-77 y la Organización de Cooperación de Shanghái; el uso de monedas alternativas al dólar; el fortalecimiento del desarrollo tecnológico conjunto, sobre todo en áreas como la inteligencia artificial y la promoción de una nueva arquitectura financiera alternativa al FMI y al Banco Mundial, entre otras, pudieran ser el punto de inflexión que marque el cambio de época que espera la humanidad.

No se pretende reemplazar la hegemonía de Estados Unidos con una china o rusa, como defienden algunos políticos, ideólogos y defensores del sistema en decadencia, sino crear un sistema genuinamente multipolar, de beneficio mutuo, donde todos los países, grandes o pequeños tengan voz y voto en la toma de decisiones globales. El futuro del multilateralismo dependerá, además, de la creación de instituciones más inclusivas, representativas y democráticas. Nuevas organizaciones como BRICS, el G77 + China y otros se perfilan como el modelo a seguir.

Pese a las difíciles condiciones en que está gestando el advenimiento de un mundo nuevo, las estrategias diseñadas por China y Rusia cuentan con solidez y están cimentadas en principios como el desarrollo compartido, la igualdad soberana y la cooperación, lo que, sin dudas, contribuye a construir un sistema internacional más justo y equitativo.

La idea de Fidel Castro de “Un mundo mejor” será posible solamente si tenemos en cuenta las necesidades de cada actor en pos del desarrollo individual y su contribución al desarrollo colectivo, y hacemos de las relaciones internacionales no un instrumento, sino una herramienta eficaz para mejorar la vida en sociedad.

Estudios posteriores relacionados con la temática abordada, podrían tratar sobre el papel de la ASEAN, Irán, India, México, Brasil y el nuevo orden mundial, así como el pensamiento de Fidel Castro al respecto; también sobre la coincidencia del pensamiento del líder cubano con líderes del Sur Global como Pepe Mujica y Hugo Chávez o las potencialidades de economías como Venezuela, Brasil o países africanos en la creación de un mundo multipolar.

notas

1 Discurso del vicepresidente de EE. UU. en el Hudson Institute en Washington en octubre de 2018.

2 Ver artículo La política exterior de China hacia Medio Oriente (2017-2024) de Álvarez Acosta y Jiménez Sánchez (2024)

3 Este documento se publicó en China el 22 de febrero de 2023 con el nombre "Documento Conceptual de la Iniciativa para la Seguridad Global", para proponer una solución a las preocupaciones de seguridad internacional más prominentes y apremiantes en la actualidad.

4 Es un excelente artículo publicado en el sitio https://cemees.org/2023/03/12/china-pais-clave-para-la-paz-mundial/ donde se expone claramente el porqué de esta afirmación

5 Así se explicó en la rueda de prensa ofrecida por el Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) el 19 de julio de 2024 para presentar y explicar el espíritu de la Tercera Sesión Plenaria del XX Comité Central del PCCh.

6 Según el FMI, para 2025 la economía rusa crecería alrededor de 1.3 %, pero con riesgos como la inflación y la dependencia de China.

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