La cadena axiológica: un enfoque dialéctico para el análisis del comportamiento político internacional

The axiological chain: a dialectical approach to the analysis of international political behavior

La chaîne axiologique : une approche dialectique de l'analyse du comportement politique international

A cadeia axiológica: uma abordagem dialética para a análise do comportamento político internacional

 

M. Sc. Carlos Arturo Bernal Martínez

Máster en Relaciones Internacionales. Universidad de La Habana, Cuba. cacocuba@nauta.cu

0009-0007-4964-4586

 

Cómo citar (APA, séptima edición): Bernal Martínez, C. A. (2026). La cadena axiológica: un enfoque dialéctico para el análisis del comportamiento político internacional. Política internacional, VIII (Nro. 2), 226-241. https://doi.org/10.5281/zenodo.19132997

https://doi.org/10.5281/zenodo.19132997

 

 

Recibido: 19 de diciembre de 2025

Aprobado: 2 de febrero de 2026

publicado: 16 de abril de 2026

 

RESUMEN La insuficiencia de los enfoques tradicionales para aprehender la complejidad de las relaciones internacionales contemporáneas, especialmente aquellas entre actores con proyectos políticos contrahegemónicos, exige la construcción de marcos analíticos nuevos y más rigurosos. Este artículo propone un enfoque para el estudio del comportamiento político internacional fundamentado en el materialismo dialéctico e histórico. Mediante una metodología hermenéutico-dialéctica y la síntesis conceptual de la axiología y la prospectiva, se conceptualiza el “comportamiento político” como una categoría compleja. La contribución central reside en la propuesta de una "cadena axiológica" como herramienta heurística para su descomposición sistemática. Dicha cadena articula de forma secuencial y dialéctica valores, convicciones, cualidades, actitudes y conductas, permitiendo comprender el comportamiento estatal como la síntesis dinámica entre su conciencia política y sus condiciones materiales objetivas. Este marco, que integra conceptos clave de la ciencia política y la prospectiva estratégica (MICMAC, MACTOR), ofrece una perspectiva desde el Sur Global orientada a transformar la realidad y gestionar la incertidumbre. El estudio es un trabajo eminentemente teórico conceptual que requiere validación empírica en futuras aplicaciones de casos específicos. Se concluye que esta integración metodológica y conceptual proporciona un marco robusto para el análisis prospectivo de las dinámicas internacionales del siglo XXI.

Palabras clave: comportamiento político, relaciones internacionales, materialismo dialéctico, cadena axiológica, prospectiva estratégica, perspectiva del Sur global.

 

 

ABSTRACT The inadequacy of traditional approaches to grasp the complexity of contemporary international relations, especially those between actors with counter-hegemonic political projects, demands the construction of new and more rigorous analytical frameworks. This article proposes an approach to the study of international political behavior grounded in dialectical and historical materialism. Through a hermeneutic-dialectical methodology and the conceptual synthesis of axiology and foresight, “political behavior” is conceptualized as a complex category. The central contribution lies in the proposal of an “axiological chain” as a heuristic tool for its systematic decomposition. This chain sequentially and dialectically articulates values, convictions, qualities, attitudes, and behaviors, allowing for an understanding of state behavior as the dynamic synthesis between its political consciousness and its objective material conditions. This framework, which integrates key concepts from political science and strategic foresight (MICMAC, MACTOR), offers a perspective from the Global South aimed at transforming reality and managing uncertainty. The study is primarily a theoretical and conceptual work that requires empirical validation in future applications to specific cases. It concludes that this methodological and conceptual integration provides a robust framework for the prospective analysis of 21st-century international dynamics.

Keywords: political behavior, international relations, dialectical materialism, axiological chain, strategic foresight, perspective of the Global South.

 

 

RÉSUMÉ L'insuffisance des approches traditionnelles pour appréhender la complexité des relations internationales contemporaines, notamment celles entre acteurs poursuivant des projets politiques contre-hégémoniques, exige la construction de cadres analytiques nouveaux et plus rigoureux. Cet article propose une approche de l'étude du comportement politique international fondée sur le matérialisme dialectique et historique. Par une méthodologie herméneutique-dialectique et la synthèse conceptuelle de l'axiologie et de la prospective, le « comportement politique » est conceptualisé comme une catégorie complexe. La contribution majeure réside dans la proposition d'une « chaîne axiologique » comme outil heuristique pour sa décomposition systématique. Cette chaîne articule de manière séquentielle et dialectique valeurs, convictions, qualités, attitudes et comportements, permettant ainsi de comprendre le comportement des États comme la synthèse dynamique entre leur conscience politique et leurs conditions matérielles objectives. Ce cadre, qui intègre des concepts clés de la science politique et de la prospective stratégique (MICMAC, MACTOR), offre une perspective du Sud global visant à transformer la réalité et à gérer l'incertitude. Cette étude est avant tout un travail théorique et conceptuel qui requiert une validation empirique lors d'applications futures à des cas spécifiques. Elle conclut que cette intégration méthodologique et conceptuelle fournit un cadre solide pour l'analyse prospective des dynamiques internationales du XXIe siècle.

Mots-clés : comportement politique, relations internationales, matérialisme dialectique, chaîne axiologique, prospective stratégique, perspective du Sud global.

 

 

RESUMO A inadequação das abordagens tradicionais para apreender a complexidade das relações internacionais contemporâneas, especialmente aquelas entre atores com projetos políticos contra-hegemônicos, exige a construção de novas estruturas analíticas mais rigorosas. Este artigo propõe uma abordagem para o estudo do comportamento político internacional fundamentada no materialismo dialético e histórico. Por meio de uma metodologia hermenêutico-dialética e da síntese conceitual da axiologia e da prospectiva, o “comportamento político” é conceituado como uma categoria complexa. A principal contribuição reside na proposta de uma “cadeia axiológica” como ferramenta heurística para sua decomposição sistemática. Essa cadeia articula sequencial e dialeticamente valores, convicções, qualidades, atitudes e comportamentos, permitindo a compreensão do comportamento do Estado como a síntese dinâmica entre sua consciência política e suas condições materiais objetivas. Essa estrutura, que integra conceitos-chave da ciência política e da prospectiva estratégica (MICMAC, MACTOR), oferece uma perspectiva do Sul Global voltada para a transformação da realidade e a gestão da incerteza. O estudo é primordialmente teórico e conceitual, necessitando de validação empírica em futuras aplicações a casos específicos. Conclui-se que essa integração metodológica e conceitual fornece uma estrutura robusta para a análise prospectiva da dinâmica internacional do século XXI.

Palavras-chave: comportamento político, relações internacionais, materialismo dialético, cadeia axiológica, prospectiva estratégica, perspectiva do Sul Global.

 

 

INTRODUCCIÓN

La ciencia política, en su evolución histórica, ha sido testigo de una tensión permanente: la que existe entre su aspiración a ser una herramienta para la transformación social y su tendencia a convertirse en un descriptor neutro de las dinámicas de poder. Esta tensión se agudiza al analizar las relaciones internacionales, un campo donde las categorías analíticas están profundamente condicionadas por las correlaciones de fuerza y las luchas ideológicas del sistema global. Como advertía Marx (1989), no es la conciencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la conciencia; una premisa que nos obliga a cuestionar cualquier supuesto de neutralidad en el análisis político.

El presente trabajo se inscribe en esta tradición crítica. Sostiene que el estudio del comportamiento político en el escenario internacional trasciende la mera descripción de regularidades observables. Su propósito es develar las contradicciones estructurales subyacentes, no como un ejercicio puramente intelectual, sino como un paso necesario para orientar la acción y la toma de decisiones estratégicas. En particular, el análisis de las relaciones entre Estados con proyectos políticos alternativos al hegemónico —como los que se desarrollan desde el Sur Global— exige marcos teóricos que escapen a la lógica del canon anglosajón, cuyas herramientas a menudo resultan insuficientes para capturar la especificidad y la radicalidad de sus dinámicas.

Una revisión sistemática del estado del arte muestra que, si bien los paradigmas tradicionales como el realismo y el liberalismo han sentado las bases para analizar el poder y la cooperación, respectivamente, tienden a reducir el comportamiento estatal a variables unidimensionales como capacidad material o interés racional, lo cual soslaya la profundidad histórica y la dimensión axiológica de la acción.

Por su parte, el constructivismo ha avanzado al destacar el rol de las ideas e identidades, pero a menudo carece de una herramienta metodológica para descomponer sistemáticamente cómo estas se forman y se articulan con las condiciones materiales. La teoría crítica y los estudios postcoloniales han tratado estas limitaciones, sobre todo centrándose en la crítica estructural, aunque sin ofrecer un dispositivo analítico aplicado al comportamiento de actores concretos. Precisamente, es en esta brecha donde se inscribe esta investigación.

Se argumenta aquí que la clave para avanzar en esta dirección reside en una reconceptualización profunda de la categoría "comportamiento político" con un enfoque particular en Estados cuyos proyectos políticos se definen explícitamente como contrahegemónicos. En lugar de entenderlo como un mero agregado de conductas observables o como un reflejo mecánico de estructuras económicas, se propone una definición que lo concibe como la síntesis dialéctica entre la conciencia política de un actor estatal y sus condiciones materiales objetivas. Para operacionalizar esta compleja interacción, se introduce la "cadena axiológica", una herramienta metodológica que descompone el comportamiento en una secuencia lógica de valores, convicciones, cualidades y actitudes.

En este contexto, el presente artículo se propone, por ende, los siguientes objetivos específicos:

Este escrito, por tanto, no es un simple ejercicio teórico. Presenta los fundamentos gnoseológicos, conceptuales y metodológicos para un análisis del comportamiento político internacional desde un lente prospectivo, cuya vocación es eminentemente transformadora: integrar la vigilancia estratégica del comportamiento político con el diseño de estrategias y la construcción de escenarios deseables, contribuyendo así a gestionar la incertidumbre en un mundo marcado por el antagonismo y la complejidad.

DESARROLLO

1. Fundamentos gnoseológicos y conceptuales para un análisis crítico

1.1. Perspectiva epistemológica desde el materialismo dialéctico

La perspectiva aquí adoptada se erige sobre los pilares del materialismo dialéctico y el materialismo histórico. Esta elección no es dogmática, sino una respuesta metodológica a las limitaciones de los enfoques predominantes. Se rechaza la visión del sistema internacional como un conjunto estático de unidades soberanas, propugnando en cambio su abordaje como un proceso relacional y dinámico, atravesado por contradicciones, relaciones de poder y, fundamentalmente, por las condiciones materiales que posibilitan o limitan la acción de los Estados.

La dialéctica marxista, al privilegiar el cambio como constante ontológica impulsada por la lucha de contrarios, y el materialismo histórico, al subrayar el rol determinante de la estructura económica, nos proveen de un prisma para analizar la realidad en su movimiento y en su totalidad. Este enfoque permite superar la fragmentación del conocimiento y situar el análisis de las relaciones internacionales dentro de la historia y de la lucha de clases a escala global.

Se sostiene una postura crítica frente al positivismo y el neopositivismo, no por negar sus aportes metodológicos, sino por evidenciar sus límites. Su tendencia a la modelización abstracta y a la medición de variables aisladas suele segregar la historicidad y las estructuras materiales concretas del análisis, lo que puede derivar en conclusiones que, paradójicamente, refuerzan la lógica del sistema-mundo capitalista que pretenden estudiar de forma "neutral". En contraposición, la perspectiva aquí defendida integra la crítica de las contradicciones de fondo que estructuran el devenir político internacional.

Desde esta base, la prospectiva estratégica, entendida con Godet (1993) como "la disciplina que busca una anticipación iluminada por la clarificación de las acciones presentes", se revela como el instrumento idóneo. Rompe con la obsesión por la predicción lineal para incorporar la multicausalidad, la contingencia y, crucialmente, el papel activo de los sujetos en la construcción deliberada de futuros alternativos.

1.2. Conceptos operativos clave

Para garantizar la coherencia y la precisión del análisis, es importante definir tanto el escenario donde se manifiesta el fenómeno estudiado como las herramientas conceptuales que permiten su análisis prospectivo.

1.2.1. El escenario de análisis: relaciones internacionales y política exterior

Bajo el prisma del materialismo dialéctico, las relaciones internacionales no constituyen un espacio neutral de interacción entre sujetos equiparables, sino un campo de conflictividad donde se expresan y reproducen contradicciones de clase a escala global. Desde una reflexión crítica, se asumen como referentes las definiciones siguientes, que destacan el carácter histórico-estructural, la necesaria transdisciplinariedad y la condición de totalidad organizada y dialéctica de estos fenómenos:

• Sistema internacional: "El escenario, el ámbito, en el que se desarrolla la política internacional, estructura resultante de la interrelación entre los Estados y otras entidades políticas independientes. Constituye un conjunto de elementos en interacción, que integran una totalidad organizada" (González Gómez, 1990).

• Relaciones internacionales: disciplina académica orientada al estudio del conjunto de nexos e interacciones entre los actores internacionales, cuyo objetivo es conocer, pronosticar y contribuir a la transformación tanto del escenario como de las fuerzas actuantes y los procesos dinámicos del ámbito global contemporáneo (Rodríguez Hernández, 2017).

• Política exterior: "La actividad de un Estado en sus relaciones con otros Estados y actores internacionales que, en el plano internacional, persigue la consecución de los objetivos exteriores que expresan los intereses de la clase dominante en un momento o periodo determinado" (González Gómez, 1990).

1.2.2. Conceptos operativos

Una vez delimitado el campo de acción, es necesario definir las herramientas conceptuales que permitirán el análisis desde una perspectiva orientada a la gestión de incertidumbre y la anticipación de futuros.

Prospectiva estratégica: para Michel Godet (2007), la prospectiva "es el arte y la ciencia de anticipar el futuro para influir en él, identificando tendencias, rupturas y posibles escenarios". Durance (2011) la concibe como un instrumento para la toma de decisiones en entornos de alta incertidumbre, y Medina Vázquez (2014) la describe como un proceso sistemático que, mediante expertos, construye visiones de futuro y diseña estrategias para realizarlas.

Llegado a este punto y desde estos aportes, se propone sintetizar la prospectiva estratégica como una disciplina interdisciplinaria que integra arte y ciencia para anticipar el futuro, identificando tendencias y escenarios mediante procesos participativos y sistemáticos, apoyándose en métodos cualitativos y cuantitativos, con el propósito de contribuir a la toma de decisiones estratégicas en contextos de incertidumbre.

En el marco de la dialéctica materialista, esta disciplina se convierte en la herramienta fundamental para la construcción deliberada de escenarios deseables, siendo las técnicas de análisis estructural y juego de actores el mecanismo metodológico que permitirá modelar las contradicciones y correlaciones de fuerza entre las variables y actores identificados.

Vigilancia estratégica: el concepto ha adquirido creciente centralidad en disciplinas como las ciencias políticas, la gestión estratégica y los estudios de seguridad. Según Alqahtani y Mahdy (2025), "la vigilancia estratégica es un acto colectivo que implica una manifestación ideológica guiada por teorías holísticas de anticipación y monitoreo, permitiendo a las organizaciones adaptarse a desafíos y oportunidades cambiantes". Adicionalmente, se sostiene que la vigilancia estratégica "integra la recopilación y el análisis de señales tanto fuertes como débiles en los ámbitos social, tecnológico, legal y político, con la finalidad de proyectar escenarios futuros y orientar la acción anticipatoria" (Meriem & Hadjer, 2024; Ouali & Ouali, 2024).

De estos enfoques se desprende su carácter proactivo, colectivo y esencial en la sostenibilidad organizacional, configurándose como un proceso creativo y prospectivo orientado a la producción de conocimiento estratégico, superando el simple registro de información pasiva.

En el marco de esta investigación, se define la vigilancia estratégica como un proceso sistemático y continuo de monitoreo del entorno interno y externo, orientado a anticipar cambios, identificar oportunidades y amenazas, y reducir la incertidumbre en la toma de decisiones estratégicas que incidan sobre los objetivos de organizaciones o Estados.

Trasladado al campo de las relaciones internacionales, y específicamente al análisis bilateral, la vigilancia estratégica asume una dimensión singular al concentrarse en el seguimiento del comportamiento político de actores estatales y no estatales en el sistema internacional. Este seguimiento requiere el análisis multidisciplinario de señales explícitas (declaraciones oficiales, acuerdos) e implícitas (gestualidad política, posicionamientos económicos o militares), mediante métodos cualitativos y cuantitativos y una interpretación profunda del contexto (González Noboa & Moreano Urigüen, 2019).

Estos conceptos operativos –el marco metodológico (prospectiva estratégica) y el proceso de recolección de información (vigilancia estratégica)– orientan la comprensión del objeto de estudio –comportamiento político— y la contribución central de este trabajo: la cadena axiológica como herramienta heurística para la descomposición del comportamiento.

2. Comportamiento Político: Conceptualización desde la cadena axiológica

2.1. Evolución histórica del concepto

La categoría de comportamiento político ha sido un campo de disputa epistemológica que refleja la evolución de la Ciencia Política. El recorrido conceptual que se expone a continuación tiene como objetivo desentrañar las bases estructurales, conductuales, ideológicas y axiológicas de la acción política, hasta culminar en una definición propia que sirva al análisis de las relaciones entre Estados con proyectos políticos alternativos.

El marxismo aporta al comportamiento político la comprensión de sus relaciones de clase y de la lucha de clases en el contexto socioeconómico, a partir de asumir la idea marxista de que "la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases" y la política como un reflejo de las estructuras económicas y de poder que dominan la sociedad (K. Marx & Engels, 1848). Desde esta perspectiva, las acciones políticas de los individuos y grupos están determinadas por su posición en el sistema de producción, y el comportamiento político es, esencialmente, una respuesta a las condiciones materiales y económicas. Este enfoque establece la importancia crítica de la condición material objetiva (la base).

En un giro radical hacia la Ciencia Política estadounidense de la posguerra, la Revolución Conductista (behavioralism) seculariza y enfría el comportamiento político. Almond y Verba (1963) enfatizan la importancia de las actitudes políticas y cómo estas son formadas por la socialización política. Sugieren que el comportamiento político no solo se limita a actos como votar, sino que abarca una gama más amplia de interacciones sociales.

Robert Dahl (1961; 2007), por su parte, aportó la idea de que el comportamiento político es fundamental para entender la democracia. Argumentó que la participación ciudadana es crucial para el funcionamiento efectivo de un sistema democrático.

Estos autores realizan un aporte metodológico crucial al distinguir entre la conducta (la acción observable y medible) y el juicio normativo. Para ellos, el comportamiento político ya no es una gesta heroica transformadora, sino una transacción normal en un mercado de influencias. No juzgan cómo debería comportarse la gente, de manera normativa, sino que miden empíricamente cómo se comporta realmente, de forma descriptiva.

Lenin desarrolló la idea del "partido de vanguardia", enfatizando que los trabajadores deben organizarse políticamente para desafiar al capital y buscar el cambio revolucionario. En la Ciencia Política tradicional (conductismo), el comportamiento político suele definirse como las acciones de los ciudadanos para influir en el proceso político (votar, protestar, militar). Lenin, sin embargo, introduce una variable cualitativa crítica: la conciencia (Lenin, 1981).

Para Lenin, el comportamiento político verdadero (aquel capaz de alterar estructuras de poder) no es un reflejo automático de la condición socioeconómica, sino un producto construido mediante la intervención externa (educación política y organización). Si el comportamiento carece de una "teoría revolucionaria" que lo guíe, para Lenin no califica como comportamiento político transformador, sino meramente como una respuesta sociológica a las condiciones materiales.

Gramsci (1999) introdujo el concepto de hegemonía en Cuadernos de la cárcel y sugirió que el comportamiento político implica también la lucha por el control ideológico. La clase dominante no solo ejerce poder a través de la coerción, sino también mediante la creación de consensos ideológicos que moldean el comportamiento político. Para Gramsci, la cultura es un campo de batalla político; el comportamiento cultural es comportamiento político.

Mao Zedong introduce el voluntarismo y desarrolla en varios textos la idea de "la línea de masas" (Mao, 1972). El comportamiento político correcto es no solo obedecer al Partido, sino "aprender de las masas para enseñar a las masas", como un ciclo de retroalimentación. En "Sobre la contradicción" (Mao, 1968) se interpreta que el comportamiento político es una lucha permanente, energía cinética. Si se detiene, el sistema se burocratiza.

El desarrollo post-Mao consolida un comportamiento político centrado en la estrategia, la armonía y la ética relacional, distanciándose tanto de la democracia liberal como de las interpretaciones marxistas eurocéntricas. Deng Xiaoping desideologiza el comportamiento político con su famosa frase "no importa que el gato sea blanco o negro, mientras caza ratones", cambiando el paradigma hacia un pragmatismo donde el comportamiento político correcto es el que produce crecimiento económico y estabilidad. Posteriormente, figuras como Wang Huning, actual Presidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, argumentan que para que China progresara necesitaba un núcleo político centralizado que evitara el caos (luan) característico, según su diagnóstico, del individualismo occidental (Wang, 1991). Bajo Xi Jinping, este enfoque se radicaliza a través del "Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era", donde el comportamiento político "correcto" es, ante todo, la lealtad total al núcleo del Partido, reideologizando la acción como una "lucha" (dòuzhēng) constante en múltiples frentes.

Paralelamente, la academia china contemporánea desafía directamente a la occidental a partir de la teorización de modelos propios. Yan Xuetong (2019, 2024) critica al realismo estadounidense por ignorar la moral, sosteniendo que un Estado poderoso debe comportarse con rectitud estratégica para ganar credibilidad. Qin Yaqing (2018a, 2018b) ataca frontalmente la "elección racional" occidental, reivindicando la "racionalidad relacional" del comportamiento político, que se define por el proceso de interacción y el guanxi (redes de relaciones). Quizás la propuesta más radical sea la de Zhao Tingyang (2019), quien recupera el concepto antiguo de tianxia (todo lo que está bajo el cielo) para proponer un sistema mundo donde el comportamiento político supremo es "la inclusión de la diversidad en el uno", una teoría de gobernanza global que no busca conquistar al otro, sino transformarlo hasta que sea parte del sistema. Estos aportes validan la necesidad de que la definición de comportamiento político integre la dimensión estratégica y relacional como eje central de la acción, demostrando la existencia de paradigmas robustos no occidentales para interpretar la política internacional.

La tradición latinoamericana introduce la lucha por la descolonización y la construcción de un sujeto histórico propio frente al imperialismo, volviendo el comportamiento político una cuestión ética y de supervivencia.

José Martí define la política como la capacidad de ver el peligro antes que llegue. La idea de "gobernar es prever" es recurrente en su obra. Para Martí, la ingenuidad no es un error, es un crimen político y advierte que el comportamiento político latinoamericano debe estar siempre alerta y promover la unidad ante el "tigre" y el "gigante de siete leguas" (el ingente imperialismo estadounidense) (Martí, 1891).

Ernesto Guevara ataca directamente al homo economicus que reproduce el capitalismo y se mueve por dinero o comodidad. Argumenta que el verdadero comportamiento revolucionario se basa en la conciencia y el sacrificio voluntario como escuela del comportamiento político comunista del "hombre nuevo". Aquí se introduce una variable "irracional" para el pensamiento occidental. Un sujeto puede actuar en contra de su beneficio económico inmediato si su motivación ideológica es alta (Guevara, 2011).

Fidel Castro evoluciona el concepto leninista, más allá de la organización física. El comportamiento político ocurre primero en la mente. Para construir el socialismo, no basta cambiar la base económica; hay que cambiar la estructura de su pensamiento. En la etapa de Periodo Especial, en plena escasez de recursos materiales, Fidel sostuvo el proceso revolucionario apelando a la ética y la cultura. En su discurso del 1 de mayo de 2000, expresó que "Revolución es (…) no mentir jamás" (Castro Ruz, 2000). Fidel redefine el comportamiento del líder como el de un pedagogo social, transformando la política en una universidad abierta de estudio constante (la Batalla de Ideas, Universidad para Todos, las mesas redondas).

Martínez Heredia es fundamental para romper con algunas versiones estructuralistas y economicistas del marxismo. Para él, el comportamiento político revolucionario no es la obediencia ciega al Estado ni la mera transformación de la base económica, sino un acto de conciencia y voluntad, así como una lucha cultural constante contra el "sentido común" capitalista. El comportamiento político en el socialismo implica "un cambio cultural" (Martínez Heredia, 2022) y si el socialismo no logra crear una nueva cultura política (un nuevo modo de comportarse cotidianamente), fracasa. Por tanto, el comportamiento político debe ser hereje y creativo.

Desde esta perspectiva, Thalía Fung Riverón (2015) postula un “enfoque Sur” de la Ciencia Política, una posición política y epistemológica ante el poder hegemónico que pone en el centro al "sujeto político subalterno y plural". La profesora plantea que el comportamiento político en el "Sur" no puede medirse con las varas de la democracia liberal (abstencionismo, volatilidad del voto), sino a través de la capacidad de resistencia y la construcción de poder popular.

Al ampliar el lente a la región, el comportamiento político se interpreta como una tensión dialéctica entre la opresión estructural y la liberación. Enrique Dussel (2018) propone un comportamiento político que va más allá de la gestión institucional tradicional; es un comportamiento ético, participativo y liberador, enraizado en la voluntad popular y orientado a la transformación de la realidad socio-política desde la periferia latinoamericana.

Aníbal Quijano teorizó que el comportamiento político en América Latina está profundamente condicionado por la "colonialidad del poder", un patrón global de dominación que utiliza la idea de "raza" como eje de clasificación social, controlando las esferas de trabajo, conocimiento y autoridad, y marginando las perspectivas no europeas. Su principal aporte radica en la comprensión de que la acción política emancipatoria en la región implica necesariamente un proceso de descolonización del poder y del saber, superando el modelo eurocéntrico de Estado-nación, revalorizando los conocimientos locales y potenciando a los movimientos sociales (indígenas, afrodescendientes) como actores fundamentales en la lucha por la autonomía y la socialización radical del poder (Quijano, 2014).

2.2. Definición propuesta y cadena axiológica

En este punto y para el análisis de las relaciones internacionales contemporáneas, particularmente entre actores que comparten marcos ideológicos revolucionarios, el recorrido histórico conceptual evidencia que ninguna de las tradiciones por sí sola es suficiente. La categoría comportamiento político exige entonces una definición que trasciende la simple descripción de acciones discretas. Es necesario excavar su raíz axiológica y precisar su evolución como proceso dialéctico.

En cambio, se propone un enfoque que, partiendo de una cadena axiológica para descomponer la génesis de la acción, se integra dialécticamente con el materialismo histórico. Esto permite comprender el comportamiento político no como un evento aislado ni como un reflejo puramente material de fuerzas, sino como la síntesis compleja y dinámica entre la conciencia y la condición material de los actores.

Para esta definición se emplea una metodología cuali-cuantitativa y hermenéutico-dialéctica, aplicada al estudio de casos. El interés no es solo medir la frecuencia de conductas sino, además, comprender su significado y los procesos profundos que las generan. Es hermenéutica porque se centra en la interpretación de textos, discursos y documentos para desentrañar la concepción del mundo de los actores. Es dialéctico porque analiza las ideas y las condiciones materiales no como compartimentos estancos, sino en su interacción mutua, sus contradicciones y su transformación histórica (K. Marx & Engels, 1848).

La cadena axiológica, como herramienta analítica, permite descomponer de forma sistemática la complejidad del comportamiento estatal. El marco analítico que se articula como una cadena axiológica, no parte de la invención de conceptos nuevos, sino de la síntesis y adaptación metódica de nociones provenientes de la axiología, la psicología social, la teoría de la estrategia y las Relaciones Internacionales. El objetivo es construir una herramienta heurística que permita descomponer la complejidad del comportamiento estatal en una secuencia lógica y analizable.

1. Valor político: Principios fundamentales y duraderos que constituyen el núcleo de la identidad de una nación-estado y su propósito en el sistema mundial. Siguiendo la tradición de Rokeach (1973) sobre la psicología individual, un valor político es una creencia duradera compartida por una comunidad sobre un modo de conducta o un estado final de existencia que es social y nacionalmente preferible a otro. Desde el materialismo histórico, estos valores se constituyen y transforman dialécticamente, reflejando las condiciones objetivas de la sociedad (K. Marx, 1844).

2. Convicción política: Cuando un valor político es interiorizado por las clases gobernantes y la cultura política de un Estado, da un salto cualitativo y se convierte en convicción. Aquí ya no se trata de un juicio abstracto, sino de una creencia arraigada en el cuerpo político, dotada de una fuerte carga afectiva y un sentido de obligación estratégica. La psicología social distingue la convicción como una creencia central y resistente al cambio, integrada en el sistema de valores del sujeto colectivo (Kruglanski, 2014).

3. Cualidad política: Un rasgo intrínseco, persistente o un patrón de estilo en la forma en que un Estado tiende a actuar en el escenario internacional. Este eslabón se fundamenta en el concepto de cultura estratégica, entendido como el conjunto de creencias y preferencias que moldea el pensamiento y el comportamiento de una comunidad política en materia de estrategia (Gray, 1981). Las convicciones repetidas configuran cualidades o atributos —individuales o colectivos— relativamente estables, formados y reforzados en la práctica social cotidiana.

4. Actitud política: De estas cualidades se deriva la actitud, que constituye la predisposición —relacional— de un Estado a responder de modo favorable o desfavorable a otro actor internacional, estructurada por creencias, emociones y tendencias conductuales a nivel colectivo (Eagly & Chaiken, 1993; W. Allport, 1935).

5. Conducta vs. Comportamiento Político: Finalmente, la conducta es la manifestación observable de la actitud en acciones concretas. Investigaciones han validado el vínculo entre actitud y conducta, especialmente desde la Teoría de la Acción Razonada, que identifica la intención como mediadora clave (Sheppard et al., 1988). Aquí radica una distinción metodológica crucial: la conducta es la unidad de análisis empírica (la acción observable y discreta), mientras que el comportamiento es el constructo teórico (el patrón estratégico inferido de un conjunto de conductas en el tiempo). Esta distinción nos permite pasar de la descripción a la explicación.

Este enfoque, articulado a través de la cadena axiológica, se inscribe en una tradición que, desde la revolución conductista, buscó descomponer la complejidad de la acción política en sus elementos constitutivos, trayendo al análisis de las relaciones internacionales variables psicosociales o del "sistema de la personalidad" (Personality System) (Easton, 1999). Trasciende de este modo, la mera observación de la conducta, característica del conductismo, para indagar en las motivaciones y estructuras internas que la generan. Asimismo, si bien comparte con el constructivismo de las Relaciones Internacionales la atención a las ideas e identidades como factores constitutivos de la acción estatal (Wendt, 1992, 2003), se distingue al no concebirlas como entes autónomos, sino como elementos profundamente arraigados en una realidad material e histórica.

Aunque este trabajo adopta un enfoque estadocéntrico, es pertinente reflexionar sobre la aplicabilidad potencial de la cadena axiológica al análisis de actores no estatales. Para una empresa transnacional, el “valor político” podría interpretarse desde su “misión corporativa” declarada, mientras que la “convicción política” adoptaría la ideología de su directiva. Para un movimiento social o una ONG, la “conciencia política” se transforma en su “identidad colectiva” y su “convicción”, en su marco ético-ideológico. La adaptabilidad dialéctica de estos eslabones permitiría extender el análisis a un espectro más amplio de actores globales y enriquecería la comprensión de la dinámica internacional contemporánea más allá del estado-nación.

La cadena axiológica, por tanto, no es un fin en sí misma, sino un dispositivo analítico diseñado para revelar la articulación profunda entre la superestructura ideológica y las condiciones materiales que la hacen posible.

2.3. Síntesis dialéctica: conciencia revolucionaria y condición material

Un análisis que se detenga únicamente en la superestructura ideológica corre el riesgo de ser idealista. Por ello, esta investigación integra el materialismo histórico como prisma crítico. El comportamiento político internacional es, por tanto, la unidad y lucha de contrarios entre la conciencia revolucionaria (la cadena axiológica) y la condición material objetiva.

Es preciso señalar que, si bien la política exterior contemporánea se nutre de múltiples actores —desde think tanks y organizaciones no gubernamentales hasta entidades privadas— el presente análisis adopta un enfoque estadocéntrico. Esta elección, a juicio del autor, se justifica porque, en el caso de naciones con proyectos políticos revolucionarios, el Estado y el Partido constituyen los ejes articuladores de la política exterior, y es su comportamiento oficial el que define la posición soberana del país en el sistema internacional. No se niega la complejidad del sistema, sino que se delimita el foco de la investigación para garantizar su coherencia y profundidad.

En conclusión, la categoría de comportamiento político para este estudio se define como: la expresión estratégica, identitaria e históricamente situada de un actor estatal, resultado de una síntesis dialéctica entre su conciencia política —la superestructura ideológica, articulada a través de una cadena axiológica de valores, convicciones y actitudes— y sus condiciones materiales objetivas —la base socioeconómica, el entorno geopolítico y las capacidades concretas—, que determinan tanto sus posibilidades como sus contradicciones fundamentales.

Esta perspectiva permite trascender la simple conducta observable (la acción discreta) para acceder al patrón estratégico (el comportamiento) que busca transformar o preservar el orden global desde una perspectiva revolucionaria y no hegemónica.

Con esta integración se proporciona un marco robusto para analizar las complejidades de las relaciones internacionales del siglo XXI, permitiendo anticipar escenarios prospectivos fundamentados y superando la limitada extrapolación de tendencias para acceder a una compresión integral del motor de la acción política mundial.

3. De la teoría a la práctica: herramientas prospectivas para el análisis estratégico

La cadena axiológica, como constructo teórico, encuentra su expresión operativa en la práctica de la vigilancia estratégica. La pregunta clave es cómo traducir cada eslabón de la cadena en datos analizables. Los valores políticos y convicciones se indagan mediante el análisis hermenéutico de discursos oficiales, constituciones, programas de partido y documentos estratégicos, buscando principios recurrentes y obligaciones declaradas.

Las cualidades políticas se infieren del estudio de patrones históricos de comportamiento y de la doctrina militar o de política exterior. Las actitudes se observan a través del análisis de votaciones en foros multilaterales, comunicados diplomáticos y la asignación presupuestaria a diferentes áreas.

Asimismo, las conductas son el conjunto de acciones discretas y observables que se registran y catalogan. Es este despliegue metodológico el que permite a la vigilancia estratégica pasar de la simple recopilación de información a la construcción de conocimiento estratégico profundo.

La prospectiva estratégica ofrece un conjunto metodológico especialmente pertinente para el análisis del comportamiento político en las relaciones internacionales. A diferencia del paradigma positivista, que persigue predicciones exactas fundamentadas en leyes universales, la prospectiva desde una perspectiva dialéctico-materialista reconoce la complejidad, multicausalidad y contingencia intrínsecas a los fenómenos sociales, así como el papel activo de la acción humana en la construcción de futuros alternativos.

Estos instrumentos metodológicos conforman lo que Godet denominó “La caja de herramientas de la prospectiva estratégica” (2000), aplicables en los procesos de simulación y construcción de modelos analíticos destinados a evaluar y seleccionar opciones estratégicas.

• Construcción de escenarios

Un escenario se define como "un conjunto integrado por la descripción de una situación futura y la progresión de eventos que conectan el estado inicial con dicha situación" (Godet, 1993). No constituye una predicción, sino una narración coherente y plausible sobre futuros posibles. El método Godet, o La méthode des scénarios, se basa en la identificación de variables clave y análisis estratégico de los actores involucrados para construir un abanico de escenarios desde los más tendenciales hasta aquellos de ruptura, facilitando así la toma de decisiones.

Adicionalmente, la influencia seminal de Bertrand de Jouvenel, quien introdujo el concepto de "futuribles" (De Jouvenel, 1964, 1967), provee el sustrato filosófico de la prospectiva moderna, que Godet y otros desarrollaron posteriormente en herramientas aplicadas como la construcción de escenarios.

Este proceso es colectivo y metódico, e implica:

• Identificación de variables clave y actores relevantes

• Análisis de tendencias, incertidumbres y posibles discontinuidades

• Elaboración de narrativas lógicas y consistentes que proyectan hipótesis de futuros alternativos plausibles

• Construcción y selección de escenarios estratégicos deseables, con especial atención a crisis y transformaciones

• Validación y ajuste mediante el método Delphi y consultas a tomadores de decisión

• Análisis estructural (MICMAC)

La matriz MICMAC (Matriz de Impactos Cruzados-Multiplicación Aplicada a una Clasificación), esencial para el análisis estructural, es el mecanismo seleccionado para esta investigación con el fin de capturar la interconexión dialéctica de las variables, diferenciando entre la causa (fuerza motriz) y el efecto (variable resultado) en el sistema internacional. Permite identificar variables críticas y mapear sus interrelaciones mediante una matriz de impactos directos e indirectos. Esta herramienta clasifica las variables según su influencia y dependencia, diferenciando variables motor, resultado, enlace y autónomas.

• Juego de actores (MACTOR)

El método MACTOR (Análisis de las Estrategias de Actores y sus Relaciones) identifica actores clave, examina sus objetivos y estrategias, evalúa posiciones y relaciones de fuerza. Resulta fundamental para desentrañar la dinámica entre múltiples actores estatales, partidarios, empresariales y multilaterales en las relaciones internacionales.

Este enfoque considera tanto gobiernos como partidos comunistas, empresas, centros académicos y actores externos (potencias hegemónicas, Unión Europea, organismos multilaterales). El análisis permite mapear convergencias, tensiones, alianzas y conflictos potenciales.

• Técnicas auxiliares: Método Delphi y Matriz DAFO prospectiva

El método Delphi es una técnica consultiva iterativa y anónima que permite consensuar posturas de expertos en temas complejos mediante rondas sucesivas de cuestionarios y retroalimentación. Para los fines de esta propuesta, su función sería validar y perfeccionar escenarios prospectivos e hipótesis sobre la evolución futura de las relaciones internacionales.

Adaptada a la prospectiva, la matriz DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) evalúa no solo el presente sino la evolución posible de una organización o relación en distintos escenarios. Para el análisis de relaciones internacionales, identificaría fortalezas como convergencia ideológica y apoyo mutuo internacional; debilidades derivadas de asimetrías económico-tecnológicas; oportunidades en áreas emergentes (ciberdefensa, industria espacial); y amenazas como la presión de potencias hegemónicas y cambios en la política exterior.

Este análisis informaría y enriquecería la identificación de variables para MICMAC y MACTOR, añadiendo la perspectiva evolutiva en diversos futuros.

CONCLUSIONES

Este artículo estableció los fundamentos gnoseológicos, conceptuales y teóricos para el análisis del comportamiento político internacional desde un lente prospectivo. A lo largo del trabajo se demostró que la superación de los enfoques tradicionales pasa inevitablemente por la reconstrucción categorial del objeto de estudio. El resultado es un marco integrador que conjuga crítica y pertinencia en relación con los desafíos estratégicos que enfrentan las relaciones internacionales contemporáneas.

El principal aporte de este trabajo es la cadena axiológica, una herramienta metodológica que permite descomponer el comportamiento político en sus elementos constitutivos y comprenderlo como una síntesis dialéctica entre conciencia y condiciones materiales. Este enfoque permite trascender la mera conducta observable (la acción discreta) para acceder al patrón estratégico (el comportamiento) que busca transformar o preservar el orden global desde una perspectiva revolucionaria y no hegemónica. Superando las limitaciones de los enfoques tradicionales, que suelen ser insuficientes para analizar relaciones entre países con proyectos políticos alternativos, esta propuesta constituye una contribución desde el Sur Global para el análisis de las dinámicas internacionales contemporáneas.

La conjugación de la Ciencia Política y la prospectiva estratégica, tal como se planteó en este artículo, demanda superar las barreras disciplinares y metodológicas que han fragmentado históricamente estos ámbitos del conocimiento. Desde una perspectiva dialéctico-materialista, esta síntesis constituye un avance que permite aprehender la complejidad y dinámica de los fenómenos políticos en su totalidad y abre una puerta a su futura aplicación en campos específicos como el de la seguridad nacional.

Este enfoque integrado proporciona un marco robusto para analizar las complejidades de las relaciones internacionales del siglo XXI, permitiendo anticipar escenarios prospectivos fundamentados y superando la limitada extrapolación de tendencias para acceder a una compresión integral del motor de la acción política mundial.

No obstante su contribución teórica, el presente estudio presenta limitaciones que deben reconocerse. En primer lugar, su carácter eminentemente teórico-conceptual requiere una posterior validación empírica a través de estudios de caso que pongan a prueba la operatividad de la cadena axiológica. En segundo lugar, su enfoque estadocéntrico —aunque justificado— deja abierta la cuestión de su aplicabilidad a otros actores internacionales no estatales, una tarea pendiente para estudios futuros.

Posteriores investigaciones podrían aplicar este marco conceptual y metodológico al análisis de casos concretos de relaciones internacionales, como la dinámica entre potencias emergentes y países del Sur Global, o el comportamiento de alianzas regionales contrahegemónicas. Adicionalmente, se podría indagar en la adaptación de la cadena axiológica para el análisis del comportamiento político de actores no estatales como grandes corporaciones tecnológicas o movimientos sociales transnacionales, profundizando en las dinámicas específicas entre actores estatales y no estatales, y evaluando su utilidad para la toma de decisiones estratégicas en contextos de incertidumbre.

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