notas
Deterioro creciente del papel de Alemania en Europa. Claves de un decenio de involución política y económica
Growing deterioration of Germany's role in Europe. Keys to a decade of political and economic regression.
Détérioration croissante du rôle de l'Allemagne en Europe. Les clés d'une décennie de régression politique et économique.
Deterioração crescente do papel da Alemanha na Europa. Fatores-chave para uma década de retrocesso político e económico
M. Sc. Francisco Roberto Florentino Graupera
Licenciado en Ciencias Políticas por la Facultad de Humanidades, Universidad de La Habana. Master en Ciencias Sociales por la Academia de Ciencias Sociales del CC-PSUA, Berlín, Alemania. Investigador autónomo. Ha sido Embajador de Cuba en Suecia; Encargado de Negocios en Finlandia y Países Bálticos, Subdirector del Centro de Estudios Europeos. La Habana, Cuba. fflorentino2010@gmail.com https://orcid.org/0009-0006-9006-1510
Cómo citar (APA, séptima edición): Florentino Graupera, F. R. (2026). Deterioro creciente del papel de Alemania en Europa. Claves de un decenio de involución política y económica. Política internacional, VIII (Nro. 2), 326-345. https://doi.org/10.5281/zenodo.19136741
https://doi.org/10.5281/zenodo.19136741
Recibido: 5 de febrero de 2026
Aprobado: 12 de marzo de 2026
publicado: 16 de abril de 2026
RESUMEN Alemania fue desde la posguerra hasta los 90 un paladín de la economía de las principales alianzas europeas (UE y CAME) hasta que la absorción de la República Democrática Alemana (RDA) por la Alemania occidental y la desaparición del bloque socialista europeo introdujeron cambios drásticos en la correlación de fuerzas en Europa. Este texto analiza el deterioro del papel hegemónico de Alemania en Europa durante la última década, identificando causas políticas y económicas interconectadas. Mediante un análisis histórico-estructural, examina cómo la reunificación mal gestionada —que liquidó la base industrial de la ex-RDA y generó desigualdad persistente en el este— sentó las bases para una crisis interna. El estudio destaca cómo decisiones políticas domésticas (cierre nuclear) y externas (apoyo a Ucrania, ruptura energética con Rusia) han encarecido la energía, dañando la competitividad industrial y el bienestar social, lo que, unido al apoyo militar y económico a Ucrania, quebrantó su competitividad a nivel europeo, cediendo el paso a potencias con mayor estabilidad interna como Francia y el Reino Unido. Como resultado, se ha erosionado el consenso político tradicional, impulsando el ascenso de partidos contestatarios (AfD y Die Linke) que capitalizan el descontento de la población germanoriental. Se concluye que la reunificación creó una fractura socioeconómica duradera; la política energética y exterior reciente ha acelerado el declive económico; y este malestar interno ha reconfigurado el panorama político, debilitando la posición internacional de Alemania.
Palabras clave: Declive económico alemán; Reunificación alemana; Desigualdad Este-Oeste; Política energética; Ascenso de AfD; Política exterior alemana
ABSTRACT From the post-war period until the 1990s, Germany was a champion of the economy of the main European alliances (EU and CMEA) until the absorption of the German Democratic Republic (GDR) by West Germany and the collapse of the European socialist bloc brought about drastic changes in the balance of power in Europe. This text analyzes the decline of Germany's hegemonic role in Europe over the last decade, identifying interconnected political and economic causes. Through a historical-structural analysis, it examines how the poorly managed reunification—which decimated the industrial base of the former GDR and generated persistent inequality in the east—laid the groundwork for an internal crisis. The study highlights how domestic (nuclear closure) and external (support for Ukraine, energy split with Russia) policy decisions have driven up energy costs, damaging industrial competitiveness and social welfare. This, coupled with military and economic support for Ukraine, undermined Germany's competitiveness at the European level, paving the way for powers with greater internal stability, such as France and the United Kingdom. As a result, traditional political consensus has eroded, fueling the rise of dissenting parties (AfD and Die Linke) that capitalize on the discontent of the East German population. It is concluded that reunification created a lasting socioeconomic divide; recent energy and foreign policy has accelerated economic decline; and this internal malaise has reshaped the political landscape, weakening Germany's international standing.
Keywords: German economic decline; German reunification; East-West inequality; Energy policy; Rise of AfD; German foreign policy
RÉSUMÉ De l'après-guerre aux années 1990, l'Allemagne a été un moteur économique pour les principales alliances européennes (UE et CMEA), jusqu'à ce que l'absorption de la République démocratique allemande (RDA) par l'Allemagne de l'Ouest et l'effondrement du bloc socialiste européen entraînent des bouleversements majeurs dans l'équilibre des pouvoirs en Europe. Ce texte analyse le déclin de l'hégémonie allemande en Europe au cours de la dernière décennie, en identifiant des causes politiques et économiques interdépendantes. À travers une analyse historico-structurelle, il examine comment une réunification mal gérée – qui a décimé le tissu industriel de l'ancienne RDA et engendré des inégalités persistantes à l'Est – a préparé le terrain à une crise interne. L'étude souligne comment les décisions politiques, tant intérieures (fermeture du nucléaire) qu'extérieures (soutien à l'Ukraine, partage de l'énergie avec la Russie), ont fait grimper les coûts de l'énergie, nuisant à la compétitivité industrielle et au bien-être social. Ce facteur, conjugué au soutien militaire et économique apporté à l'Ukraine, a fragilisé la compétitivité de l'Allemagne au niveau européen, ouvrant la voie à des puissances bénéficiant d'une plus grande stabilité intérieure, telles que la France et le Royaume-Uni. En conséquence, le consensus politique traditionnel s'est érodé, alimentant la montée des partis dissidents (AfD et Die Linke) qui exploitent le mécontentement de la population est-allemande. On en conclut que la réunification a créé une fracture socio-économique durable ; que les récentes politiques énergétiques et étrangères ont accéléré le déclin économique ; et que ce malaise interne a remodelé le paysage politique, affaiblissant la position internationale de l'Allemagne.
Mots-clés : Déclin économique allemand ; Réunification allemande ; Inégalités Est-Ouest ; Politique énergétique ; Montée de l'AfD ; Politique étrangère allemande
RESUMO Do período pós-guerra até a década de 1990, a Alemanha foi uma potência econômica entre as principais alianças europeias (UE e CMEA), até que a absorção da República Democrática Alemã (RDA) pela Alemanha Ocidental e o colapso do bloco socialista europeu provocaram mudanças drásticas no equilíbrio de poder na Europa. Este texto analisa o declínio da hegemonia alemã na Europa na última década, identificando causas políticas e econômicas interligadas. Por meio de uma análise histórico-estrutural, examina como a reunificação mal conduzida — que dizimou a base industrial da antiga RDA e gerou desigualdade persistente no leste — lançou as bases para uma crise interna. O estudo destaca como as decisões políticas internas (fechamento do programa nuclear) e externas (apoio à Ucrânia, divisão energética com a Rússia) elevaram os custos da energia, prejudicando a competitividade industrial e o bem-estar social. Isso, aliado ao apoio militar e econômico à Ucrânia, minou a competitividade da Alemanha em nível europeu, abrindo caminho para potências com maior estabilidade interna, como a França e o Reino Unido. Como resultado, o consenso político tradicional se deteriorou, alimentando a ascensão de partidos dissidentes (AfD e Die Linke) que capitalizam o descontentamento da população da Alemanha Oriental. Conclui-se que a reunificação criou uma divisão socioeconômica duradoura; as recentes políticas energética e externa aceleraram o declínio econômico; e esse mal-estar interno remodelou o cenário político, enfraquecendo a posição internacional da Alemanha.
Palavras-chave: declínio econômico alemão; reunificação alemã; desigualdade Leste-Oeste; política energética; ascensão do AfD; política externa alemã
La otrora “locomotora” económica de Europa Occidental enfrenta en el último decenio un deterioro constante de sus antes paradigmáticos indicadores económicos; aparejado a una crisis política que ha eclipsado la histórica alternancia en el poder entre democracia social cristiana (CDU\CSU) y socialdemócratas (SPD). A esta estable política de bipartidismo alternativo con alianzas puntuales con verdes y/o liberales; le ha surgido una nueva oposición xenófoba de extrema derecha (Alianza para Alemania, AfD) que a solo 12 años de creada ya es la segunda fuerza del país y primera en el este alemán y amenaza con seguir creciendo; al punto que en las dos regionales de este 2026 (según todos los sondeos) triunfarán por mucho.
Claves de esa involución del último decenio se perciben en las diversas causantes domésticas y externas de su deterioro económico, los recientes cambios que se operan en su política exterior y europea, así como el rechazo de la población del Este alemán a una reunificación frustrada, que ha facilitado el surgimiento de nuevos partidos políticos, que ya han comenzado a desplazar del Bundestag a partidos tradicionales.
Cambios recientes en Politica Exterior
A pesar de los estupendos indicadores económicos de Alemania (84 millones de habitantes y un PIB de 4.470.480 millones de Euros) que la sitúan al frente de las potencias de Europa Occidental, su rol externo en la economía europea ha estado cediendo paso en la última década a naciones con políticas más abarcadoras (Francia, Reino Unido) que cuentan con el aval de su influencia en excolonias en todo el mundo. Esto deja a un lado al tándem histórico de Alemania como “locomotora” económica de Europa y Francia como ejecutor de la política externa europea. La RFA era reconocida mundialmente por los éxitos de su economía e industria y promoción de exportaciones, pero solo durante muy pocas administraciones socialdemócratas con líderes muy activos (como Willy Brandt y Gerhard Schroeder) la política externa germana jugó un rol destacado a escala internacional.
Ahora, a un año de electo como Canciller Federal Friedrich Merz (del partido democristiano) apelado por la prensa como “Canciller de la política exterior” por sus continuos viajes a decenas de países, la Alemania de Merz se ve obligada a acometer cambios en su política externa. Durante sus 7 meses de gobierno en 2025 la RFA había apoyado dotar de equipamiento militar ofensivo a Ucrania (de interés económico para su industria de armamentos) y someterse al “diktat” de Trump en sus disparatadas políticas hacia Europa.
Sin embargo, al producirse la feroz campaña de Trump por apoderarse de Groenlandia se ha desatado un fuerte rechazo de varias potencias europeas destacándose Alemania junto a Suecia, Francia y Noruega como países de la OTAN que han desplegado un pequeño dispositivo militar de tropas en Groenlandia para participar en ejercicios conjuntos con Dinamarca, mientras el presidente Trump intensifica sus amenazas de anexar por la fuerza a la isla. En realidad, la presencia de personal militar alemán en Groenlandia no se derivó solo de la presión europea sino también de grupos políticos de diputados del Bundestag ante la intención de EE. UU. de ocupar un territorio europeo.
Ante este escenario la RFA ha tenido que hacer frente al deterioro en el último decenio de su papel de gigante económico, por lo que desde finales de 2025 está ejecutando nuevas acciones en política externa que contrastan con la pasiva política de la administración socialdemócrata anterior. Esto se constata en la Conferencia de Seguridad Europea celebrada en la ciudad germana de Múnich del 13 al 15 de febrero de 2026, donde Merz aprovechó ese escenario local para pronunciar un discurso sobre la política exterior alemana.
En su discurso se distanció de Trump y su política, señalando que "la lucha cultural del movimiento MAGA no es la nuestra", o diciendo que "no creemos en los aranceles y el proteccionismo, sino en el libre comercio”. Esto le valió extensos aplausos de participantes en la sala de la conferencia. Hasta ahora, el canciller alemán se había mostrado muy cauteloso a la hora de criticar a Trump, con quien, según él mismo afirma, mantiene una "buena relación". Pero la amenaza de Trump de anexar Groenlandia e imponer un 5 % de gastos a los europeos para la OTAN desilusionó no solo a los alemanes, sino a los europeos en general.
En el segundo día de la Conferencia, Marco Rubio lanzó una crítica contra “una política energética que rinde excesivo culto al clima” (sin mencionar a Alemania) y criticó que “Naciones Unidas prácticamente no desempeña ningún papel en la solución de los problemas actuales”. A su vez lamentó una "ola sin precedentes de migración masiva" que amenaza a las sociedades a ambos lados del Atlántico. "Hemos cometido estos errores juntos", amenazó Rubio añadiendo que “el Gobierno de EE. UU., bajo el liderazgo del presidente Trump, iba a corregir esos errores y esperaba que Europa siga ese camino1”.
Inesperadamente en esa Conferencia el ministro de Exteriores alemán, Wadephul, en un gesto hacia Washington, critico a Francia públicamente por no concretar como país sus compromisos con la OTAN en el gasto en defensa de un 5%2. Este pronunciamiento, que se produce en medio de tensiones de la alianza franco-alemana (tradicional motor de cooperación europea) marca una fisura en las relaciones entre los dos gigantes europeos.
Es de interés de la política externa de Alemania que ahora intenten privilegiar la búsqueda de nuevos socios, debido, en cierta medida, a la pérdida de confianza en el tradicional socio norteamericano y el distanciamiento progresivo con Francia. “Lo que antes se daba por sentado en la relación transatlántica, hoy en día ha disminuido con la administración de Trump, por lo que la nueva coalición de gobierno cada vez mira más hacia el sur, tratando de ampliar sus relaciones con otros socios al fortalecer la posición de Alemania”, como se recoge en el programa de política exterior de la coalición de gobierno.
En su acápite de política exterior el documento, suscrito por CDU-SPD a pocas semanas de las elecciones de febrero de 2025, recoge que “la ampliación de la asociación estratégica con los países de América Latina y el Caribe es de especial importancia para nosotros”. Añade que “el acuerdo entre la UE y el Mercosur debe ultimarse por fin” (lo cual ya se produjo) y continúa: “Queremos intensificar y profundizar nuestra asociación estratégica con Brasil y ampliar nuestra cooperación con otros socios, en particular México, Argentina y Colombia”.
Involución económica
La coyuntura del último quinquenio ha descarrilado la locomotora germana hacia unas finanzas que van del estancamiento al deterioro continuo, propiciado por factores ligados tanto a descalabros internos como por factores de política externa. Alemania debe enfrentar un desafío, reconocido por todos sus institutos económicos y el propio gobierno de que no podrá crecer en este 2026 por encima del 0,8 %3, uniéndose a similares índices de bajo crecimiento en los 3 años anteriores. Resulta clave en esa involución económica el tema energético, que, para Alemania, principal consumidor de energía de la UE, resulta estratégico para sus gigantescas industrias de vehículos, armamentos y químicas. El director del mayor instituto germano sobre economía (IFO Institut) señaló que habían rebajado recientemente esa previsión de crecimiento para 2026 ya que la economía alemana se adapta lentamente, y con un gran costo al cambio estructural mediante la innovación y los nuevos modelos de negocio4.
En esta involución económica resaltan 4 conflictos adicionales que ha tenido que enfrentar Alemania en el último lustro:
1. Reactores nucleares. A partir del 2010, la RFA cerró progresivamente su parque de 19 reactores nucleares, poniendo fin a seis décadas de generación relativamente barata de energía. Desde los 80 la oposición a la energía nuclear congregó en la RFA a miles de manifestantes (en su mayoría jóvenes) demostrando la influencia del tema ecológico en el país. Este debate sacudió en varias ocasiones a su Parlamento, en que el Partido Verde (parte de sucesivas coaliciones de gobierno) lo convirtiera en exigencia; mientras partidos gobernantes (CDU/CSU) y SPD (apoyados por los neoliberales –FDP-) defendieron firmemente el uso de la energía nuclear5. Las catástrofes de Chernóbil (1986) y Fukushima (2011) habían acelerado, en sus etapas, el apoyo popular en Alemania al cierre progresivo de las centrales nucleares que culminó en 2023 cuando sus 3 más potentes reactores, que se habían mantenido en Baja Sajonia, al este, y Baviera y Baden-Württemberg, al oeste, fueron desconectados definitivamente6. Por el contrario, en el resto de Europa se cerraron solo pocas centrales nucleares y la tendencia ha sido crear nuevas plantas. Estas centrales se mantienen en activo en la mayoría de los países europeos, donde destaca Francia (con 59 reactores y 1 en construcción) que obtiene el 70% de su electricidad de plantas nucleares y es el mayor país europeo en uso de la energía nuclear, construyendo plantas nucleares de tecnología francesa propia (Areva y EDF) en otros países europeos.
2. Explosión del gasoducto con Rusia. En septiembre de 2022, a 6 meses del inicio de la guerra con Ucrania, explotó, tras un sabotaje inesperado, el gasoducto Nord Stream 1, operativo desde 2011,que se extiende entre Rusia y la RFA, por el Mar Báltico. Este suministraba gran parte de las necesidades gasíferas y de calefacción de la RFA a un costo muy por debajo del mercado mundial. El moderno gasoducto había surgido tras un acuerdo en 2005 de Gazprom, monopolio ruso abalado por el presidente Putin y el Gobierno alemán del entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder. El costo de su construcción fue de 7,400 millones de euros. El origen de la explosión, según importantes diarios (Washington Post, Der Spiegel) fue por un sabotaje de 6 buzos profesionales contratados por Ucrania; lo que se corroboró tras el inicio de la investigación por órganos de seguridad de la RFA e Interpol7. Esto llevó a detener varios culpables del sabotaje en Polonia, Italia y Escandinavia, aunque las autoridades de esos países detuvieron la extradición a Alemania de estos acusados y los liberaron posteriormente, bajo la justificación (según tribunales polacos), de que el sabotaje contra Rusia había sido “justificado, racional y justo8”. Su impacto en la ya sacudida economía Alemana fue muy nocivo por coincidir con la conclusión del proceso de desactivación de 16 de las 19 centrales nucleares germanas, lo que hizo que el gobierno del entonces canciller (Olaf Scholz) decidiera mantener funcionando por un año más (cierre acordado para 2022) a las 3 grandes centrales mencionadas, que aún se mantenían operando en Alemania.
3. Impacto de cambios en la industria automotriz. Como resultado de los acuerdos en cumbres climáticas a nivel internacional en el último lustro poniendo límites al uso de combustibles fósiles en la industria automotriz y fijando términos para su remplazo por autos eléctricos; muchos competidores no europeos (como la producción masiva de China) han impactado negativamente la presencia en el mercado mundial de grandes firmas alemanas exportadoras como Volkswagen, Mercedes Benz o BMW, que no han podido remodelar en tan corto tiempo sus tecnologías9. El mayor impacto económico para Alemania se produce en la mediana empresa productora de componentes y partes, que no pueden reconvertirse con tanta celeridad, llevando a la ruina y el cierre por quiebra a empresas que se ven sustituidas por importaciones del exterior de componentes automotrices por las grandes empresas obligadas a reorientar el suministro de componentes para subsistir al desfase tecnológico. La magnitud de la producción en otros países y los volúmenes de venta mundial de sus marcas de lujo hace que aun las firmas automotrices alemanas mencionadas no confronten tan fuertemente la crisis como las medianas y pequeñas empresas. Firmas como Volkswagen (mayor fabricante de automóviles de Europa) cuentan con fábricas en Brasil, México, Argentina y EE. UU., donde consumen piezas y partes de suministradores locales. Su impacto se observa en el anuncio del último balance (25.9.2025) de la Oficina Federal de Estadísticas germana que detalla que tribunales a nivel municipal habían registrado 18,125 insolvencias empresariales (12 % más que en 2024). Ese balance arrojó además que, en los 3 primeros trimestres de 2025, se produjo “el mayor número de negocios en quiebra en Alemania de los últimos once años”. El pasado 8 de enero el Canciller Federal Merz reconoció que “la situación económica en Alemania es preocupante”. Precisó: “Esto afecta a gran parte de la gran industria, pero también a una parte aun mayor de las pequeñas y medianas empresas10”.
4. Impacto económico del apoyo militar a Ucrania. Casi la mitad de la ayuda europea a Ucrania procede de Alemania, que encabeza la lista de países europeos por su “ayuda militar” a Ucrania, con 16.500 millones de euros, seguida del Reino Unido, con 13.800 millones y Dinamarca, con 9.160 millones, según el “rastreador de apoyo a Ucrania del Instituto alemán de Kiel”, que agrega que redoblaron el apoyo financiero a Ucrania el pasado año, incluido un paquete que incluirá financiamiento para producir sistemas de armamento de largo alcance en territorio ucraniano11. Francia, la segunda economía más grande de la UE y sede de algunos de los mayores contratistas de defensa de Europa, ocupa solo el sexto lugar con 5.960 millones de euros. Sin embargo en carta a los diputados al Parlamento alemán del 6 de enero de 2026, el canciller Merz advirtió que la economía atraviesa una situación "crítica" en varios frentes, por lo que pronostica un 2026 "muy difícil"; Merz pidió centrar el 2026 en decisiones políticas y legales que mejoren a fondo las condiciones para invertir y producir en Alemania, como vía para volver a crecer y crear nuevos puestos de trabajo, pero sin mencionar para nada su especial interés en las ganancias que obtienen para su industria de armamentos. Las proyecciones futuras de los numerosos institutos económicos de la RFA indican que enfrentarán 2 años de recesión, tras un avance del PIB de apenas del 0,1 % en el 2025 y un aumento de la riqueza muy limitado y riesgos de pérdida de poder adquisitivo por inflación en salarios12.
El costo político de la reunificación alemana
El pasado 3 de octubre de 2025 se cumplieron 35 años de la reunificación alemana, que es reconocido por los propios partidos neoliberales de gobierno que fracasó en sus propagados objetivos de unificar al país en una economía consolidada y próspera. El propio nuevo Canciller Federal, Friedrich Merz, en su discurso por este 35 Aniversario13 reconoció que “la unidad alemana no fue un éxito automático” y llamo a la “cohesión nacional” agregando que “hay que tender puentes entre las regiones de Alemania”14 .
En realidad, al analizar el modelo de confort aplicado por el occidente alemán al iniciar la reunificación, no se tuvo en cuenta las consecuencias sociales y económicas de un modelo impuesto por la oligarquía financiera alemana del oeste que introdujo desde el mismo inicio un cambio del marco de la RDA al marco federal sin proceso de ajuste, o la inmediata aplicación del ordenamiento bajo la Constitución de la RFA, que obligaba a funcionar bajo parámetros de competitividad ajenos al tejido productivo de la RDA, que se orientaba a satisfacer necesidades sociales.
En su lugar se impuso desde 1990 un recién creado ente privatizador (Treuhandanstalt) para absorber y liquidar la floreciente (en términos CAME) economía de la RDA. Ese mecanismo, en su primer lustro, liquidó 14,000 empresas que empleaban 4 millones de ciudadanos germanorientales obligando a que los salarios y precios se desplomaran, liquidando el patrimonio público de la ex RDA y conduciendo a su población a un brusco deterioro del bienestar social de ciudadanos que ahora se consideran de segunda clase.
Al cumplirse el pasado 3 de octubre los 35 años de reunificación alemana, se hizo evidente, que el muy dilatado objetivo de unificar al país bajo estándares comunes al este y oeste de Alemania no ha cristalizado y, paradójicamente, lo que han conseguido es conducir a una parte importante del electorado en los nuevos estados federados de la ex RDA, a canalizar mediante sus votos una fuerte corriente popular de rechazo al gobierno, manifestada por el respaldo a dos partidos políticos que, aunque de signos opuestos (la ultraderechista Alianza para Alemania —AfD— y “La Izquierda” —Die Linke—), coinciden en reflejar una conciencia ciudadana de aguda desigualdad y descontento por la falta de respuesta hacia los problemas de 17 millones de ciudadanos germanorientales de los 5 estados federados del Este y la zona oriental de Berlín15.
Esto ha conducido a que nuevos Partidos de oposición hayan duplicado sus fuerzas en el Este germano a 4 años de las elecciones generales de 2021, en que fue electa una coalición “semáforo” (por sus colores partidistas) entre socialdemócratas, liberales y verdes que había prometido superar problemas económicos del gobierno de la etapa final de la canciller Ángela Merkel y dar solución a la crisis, pero en su lugar esta se profundizó, particularmente en los nuevos Estados del Este, tras el saqueo y sustitución de la planta industrial de la RDA y la creación de problemas de desempleo, bajos salarios, etc.
A fines del 2024 la coalición semáforo colapsó por la salida de los liberales (FDP), que ante la creciente crisis económica pedían mayor implementación de medidas neoliberales y rechazaron las políticas fiscales aplicadas por la coalición gobernante, de la que FDP también formaba parte. Esto provocó una crisis del gobierno socialdemócrata actuante (16.12.2024) obligando a la renuncia de su canciller federal, Olaf Scholz, produciéndose la inusitada perdida de una moción de censura en el Parlamento hacia un Canciller Federal16. Esto dio paso a la celebración de elecciones anticipadas en febrero y precipitó (dos meses después) a la elección de un nuevo parlamento y un nuevo gobierno federal (en mayo 2025).
En este escenario de crisis se celebraron el 23 de febrero elecciones legislativas adelantadas (programadas para septiembre de 2025). La diferencia señalada entre el Este y el Oeste germano se ve claramente en la siguiente Tabla 1.
Los conservadores socialcristianos de la CDU-CSU obtuvieron el 28,5 % de los votos, encabezando la actual coalición de gobierno que tuvo que pactar con los socialdemócratas (SPD), líder del anterior gobierno, que con 16,42% resultó la tercera fuerza electa17 para mantener un gobierno alejado de la ultraderechista “Alianza para Alemania “, públicamente calificada por la seguridad alemana como partido «extremista» que pone en riesgo el «orden democrático» del país. La noche poselectoral, el Canciller Federal Merz declaró que él y su partido se oponían a una coalición con AfD (segundo más votado) para formar un gobierno, por tener “puntos de vista fundamentalmente diferentes”.
AfD llegó a segundo más votado en toda la RFA con un 20.8% del total de votos, pero más impactante aún fue que en el Este alemán, logró colocarse como primera fuerza política, (34.5%) duplicando los resultados de la gubernamental CDU-CSU, a pesar de ser un partido relativamente nuevo, incluso superando por primera vez, para todo el país, los escaños obtenidos por la socialdemocracia.
La corta historia de solo 12 años de Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD, por sus siglas en alemán) surgió prácticamente sin más programas que la consigna de restablecer el poderío económico alemán, sus críticas al euro y a la excesiva confederalización de la UE en medio de la gravísima crisis de mediados de 2012, que enfrentó la entonces Canciller Angela Merkel18. Aunque, en sus inicios, el Partido AfD, surgido de la nada, tuvo amplia aceptación entre sectores de la oligarquía financiera alemana, críticos de un inédito declive económico alemán, AfD solo estuvo por una fracción de punto a las puertas del 5% de los votos necesarios para lograr representación al Bundestag en las anteriores elecciones federales alemanas de la primavera del 2013.
Tabla 1. Resultados de las elecciones parlamentarias de febrero de 2025.
En la primavera de 2014 AfD triunfó en las elecciones al Parlamento Europeo gracias a su discurso crítico hacia la eurozona (sin abogar por su disolución) y obtuvo 7 diputados al Europarlamento (que le hubieran servido un año antes para acceder al Bundestag) pero en este caso limitados políticamente por el contexto de unos comicios a nivel europeo. A partir de ese año, AfD fue logrando éxitos continuados en las elecciones estaduales de varios estados federados del Este (Sajonia, Turingia, Brandemburgo) beneficiándose del descontento del electorado germanoriental, con impensables cifras de desempleo para Alemania tras un proceso de desindustrialización feroz y con una población muy suspicaz frente a la inmigración, hasta entonces tolerada.
Ya en las elecciones federales de septiembre de 2017 (a menos de un lustro de su fundación) AfD logró alcanzar representación en el Parlamento con un 12.4 % de los votos y 94 diputados, en el tercer mandato de la CDU/CSU de la Canciller Angela Merkel (que ganó con solo un 33% de votos). Con esta fracción inaugural de AfD posicionada en el Congreso, ese Partido logro superar los asientos de diputados al Bundestag de liberales (80) Die Linke (69) y los verdes (67) convirtiéndose en la tercera fuerza política en el Bundestag y la segunda para el Este alemán; incluso superando por vez primera los votos obtenidos por la socialdemocracia en los estados germanorientales.
Además del triunfo de AfD, destaca en la tabla de resultados de las elecciones que el Partido “La Izquierda”, Die Linke, superó incluso a los socialdemócratas y los verdes en los nuevos estados federados del Este, para convertirse en la tercera fuerza política en esa región. Los resultados de Die Linke, no fueron previstos en encuestas preelectorales y los medios comentaban como sorpresivo que un partido de izquierda, derivado en parte del PSUA de la ex RDA, se convirtiera en tercera fuerza política para una población de 17 millones de ciudadanos germanorientales. En particular cabria señalar, en el caso de Die Linke, que si la Alianza BSW19, que se presentó por separado a las elecciones, no se hubiera escindido de “Die Linke” en 2024 y se hubiera mantenido como un solo partido, Die Linke podría haber alcanzado en el Este un 18%, igualando el resultado obtenido por la CDU/CSU en esa región.
Entre otros muchos indicadores que explican estos resultados está que los salarios en el este continúan siendo menores para oficios iguales que en el occidente germano, la tasa de desempleo es sorprendentemente mayor en el este que en el occidente (lo que explica el éxodo de jóvenes y trabajadores altamente calificados hacia occidente). Por eso hay muchos más votantes en los estados del este que apoyan cambios, paradójicamente propuestos por partidos ultraderechistas como AfD y de izquierda como Die Linke, como voto de castigo a las políticas segregacionistas de los gobiernos de la RFA durante 35 años.
A partir de la reunificación la RDA fue prácticamente absorbida por la RFA, lo que significó la disolución de su Constitución y moneda, y la integración total en el sistema capitalista occidental de la enorme propiedad pública —empresas estatales, consorcios, bancos, inmuebles y tierras agrícolas— que los ciudadanos de la RDA habían construido durante décadas. La entrada en vigor de la Constitución de la RFA se ejecutó bajo principios de mercado, con una desregulación económica violenta.
La Ley Treuhand, aprobada en junio de 1990, estableció en su primer artículo la directriz de “privatizar las propiedades de la RDA”, lo que implicó el colapso y la liquidación masiva de empresas públicas y el desmantelamiento del sistema productivo estatal de la RDA, que en el momento de su disolución proporcionaba un decoroso nivel de vida y un envidiable nivel de igualdad social a 17 millones de germanorientales, que no era comparable con los otros estados socialistas del CAME. En esto influyen los privilegios económicos otorgados por la RFA a la RDA en la etapa previa a la reunificación.
Del lado occidental, cuando asumió Ángela Merkel como Canciller Federal de la RFA (que paradójicamente creció y se formó profesionalmente en la RDA) aumentó el nivel de vida de la población germanoccidental durante un largo periodo de estabilidad económica, lo que hizo que fuera reelegida en elecciones federales de 2009, 2013 y 2017, gobernando primero en coalición con el FDP (2009-2013) y con el SPD, de 2013 en adelante. No obstante, por el deterioro en la relación con Rusia (cese del combustible barato y otros factores mencionados) se agudizó la crisis económica de su última década conduciendo al fin de la etapa Merkel y su pérdida del poder en las elecciones de 2021.
Entre los factores que incrementaron el deterioro económico de Alemania en el periodo están: la pandemia de la Covid-19, los cambios en la correlación de fuerzas en Europa tras la guerra en Ucrania y otros señalados al inicio vinculados con el tema energético que alteraron sustancialmente el estatus existente en el Viejo Continente, donde había prevalecido por varias décadas un inalterable eje franco-alemán, prácticamente blindado, en el que la “locomotora económica” germana, con sus entonces 67 millones de habitantes, había marchado al frente de la CEE/UE en estrecha unión en lo político con Francia.
A esto ayudó el tambaleante deterioro en el poder de la coalición tricolor de partidos que sustituyó al gobierno de Merkel en las elecciones de 2021. Las campañas electorales previas auguraban que el nuevo gobierno del Canciller socialdemócrata Olaf Scholz, aliado a verdes y liberales, podría superar la crisis por su paleta de representatividad política e influencia en Europa; pero en realidad ya la crisis se venía acentuando por factores externos e internos que amplificaban el deterioro de la economía, como los antes mencionados.
La coalición tricolor en el poder desde 2021 con el partido socialdemócrata encabezándola y verdes y liberales como integrantes, adolecía de falta de unidad en sus objetivos. Para Alemania, país consumidor excesivo de energía en momentos en que clausuraban todas sus centrales nucleares bajo la influencia de la corriente ecologista, representado por los verdes, a lo que se añade las contradicciones con los liberales por su crítica a medidas económicas del gobierno que obstaculizaban sus objetivos neoliberales, culminó con la salida de la coalición de los liberales, creando una tormenta perfecta para aumentar el deterioro de la economía alemana dentro de la UE.
En encuestas realizadas durante estas más de 3 décadas de reunificación los medios coinciden en apuntar al deterioro del nivel de vida en la población de los nuevos estados federados como factor clave en el surgimiento y desarrollo de los dos nuevos partidos de oposición, demostrado en el descontento por el deterioro causado por la reunificación con resultados que se aprecian en la tabla comparativa Este/Oeste de las elecciones de 2025, donde casi dos tercios de los ciudadanos de la Alemania oriental coincidían en que se sentían como ciudadanos de segunda clase, en comparación con sus conciudadanos del occidente20.
Todas las Universidades de los estados federados del Este han publicado estudios recientes que revelan cómo se mantienen a pesar de los más de tres decenios transcurridos por la reunificación, las diferencias sociales, salariales y de todo tipo entre Este y Oeste y la insatisfacción de los encuestados. En estas encuestas sobre opinión de satisfacción o no con los cambios en la Alemania del Este sobresale la del “Monitor de Alemania” compilado por la red de radioemisoras MDR33, que se mantuvo anualmente durante 5 años y que arroja a un 74% de insatisfechos contra un 24% de satisfechos34 (Ver Gráfico 1 y 2). Otro estudio de la Universidad de Jena sobre “satisfecho” o “insatisfecho” realizado por más de 30 años en el nuevo estado federado de Sajonia (el más poblado del Este alemán) se indicaba la insatisfacción imperante después de la reunificación, donde, aún menos ciudadanos, solo el 21 % de los encuestados se mostraba satisfecho. Resultados de encuestas populares de universidades germanoorientales (Satisfechos o no por la reunificación entre el Oriente y el Occidente). Gráfico 1: Satisfechos, 24%; Insatisfechos, 74 %. Gráfico 2: Insatisfechos (último lustro) aumenta del 63 % (2021) a 74 % (2025).
Resultados de encuestas populares de universidades germanoorientales (Satisfechos o no por la reunificación entre el Oriente y el Occidente).
Gráfico 1: Satisfechos, 24%; Insatisfechos, 74 %
Gráfico 2: Insatisfechos (último lustro) aumenta del 63 % (2021) a 74 % (2025)
Nuevo gobierno y Canciller Federal El pasado 6 de mayo surgió un nuevo gobierno de coalición resultante de las elecciones de febrero 2025 entre el ganador partido democristiano CDU-CSU y la socialdemocracia, que a pesar de sus pésimos resultados electorales (tercera fuerza política tras CDU y AfD) era la única opción para formar gobierno al no tener mayoría la CDU/CSU para formar una coalición que pudiera oponerse a los resultados de AfD como segunda fuerza política del país. Para ello argumentaron la incompatibilidad de AfD de integrar el gobierno por ser clasificados por la seguridad alemana como “caso seguro de extremismo de derechas”23.
En la formación del nuevo gobierno, la coalición de democristianos y socialdemócratas trató de dar respuesta a una reclamación popular de muchos años en la RFA de elegir una mayoría de mujeres en el cargo de ministras, lo que se logró, además, añadiendo el reclamo de rebajar la media de edad (que es ahora de 54 años) en el gabinete. Los democristianos, con siete ministros (3 mujeres, 4 hombres y la Presidenta del Parlamento —segundo cargo del país—) mantuvieron el balance, aunque fueron superados por los socialdemócratas, que con 6 mujeres y solo 3 hombres, aseguraron la representatividad femenina del nuevo gobierno germano.
También se trató de solucionar la histórica reclamación de calificación del ejecutivo con 11 juristas entre los 17 ministros, de los cuales 3 ministros proceden de los estados federados del este. La medida responde al reclamo germanoriental de que el nuevo gobierno se situara más al este que el de su antecesor, donde primaban los ministros occidentales. No obstante, estos nuevos ministros mayoritariamente son representantes de empresas del poderoso sur en Baviera y el occidente germano, demostrando que el equipo de gobierno de la CDU/CSU del Canciller Merz, es germanoccidental y abiertamente neoliberal.
Resulta significativo que, aunque el nuevo gobierno de coalición CDU-CSU y socialdemócratas comprende dos partidos que fueron seleccionados durante varias décadas por la mayoría del electorado alemán; estos dos grandes partidos tradicionales (SPD y CDU) donde se originaba la alternancia en el poder de los Cancilleres Federales aglutinan ahora, como muestra la tabla, solo un 45% de los votantes y en particular en el Este alemán, solo un 30%.
Sorprende además que, por primera vez en la historia de la RFA en la elección de un nuevo Canciller Federal, (el líder democristiano Friedrich Merz) solo logró su aprobación en una segunda votación. En la primera, 18 diputados de su propia coalición (e incluso varios de su partido CDU) le negaron su apoyo, en un Parlamento de 630 diputados. Esto demuestra su gran impopularidad. Hasta ahora todos los Cancilleres habían sido elegidos en primera votación. Una copresidenta de AfD declaró a Deutsche Welle: “Dado que Merz ni siquiera puede conseguir el apoyo de su propia gente, ¿qué tipo de Gobierno será este?”
Por tanto, el Canciller Merz inicia su mandato debilitado y además confrontado con buena parte de su propio electorado conservador. Se añade que causó un escándalo al manipular, previo a su elección, las estrictas normas de endeudamiento germanas, para poder financiar un mayor gasto militar24. No obstante, tras la crisis política abierta por la caída del gobierno de su predecesor; Merz había prometido en campaña reimpulsar la economía de Alemania con nuevas fuentes no vinculadas con los armamentos. Para el Este alemán la reactivación del complejo militar-industrial de la RFA (situado en la antigua RFA) es una señal de renacimiento del armamentismo con fines económicos.
Alemania pre-reunificación Paradójicamente, el nivel de vida del ciudadano medio en la RDA había resultado favorecido por resultados económicos que superaban los índices de otros estados socialistas del CAME, no solo por el cumplimiento exitoso de sus planes económicos, sino también, y en un muy destacado lugar, por las múltiples medidas de orden económico instrumentadas por la RFA hacia sus vecinos de la RDA en el transcurso de los 80, lo que no eran para nada común en esa etapa en ningún otro estado del campo socialista. Por lo que la RDA “era reconocida como el país económica e industrialmente más avanzado del CAME, con un nivel de vida cercano al de Inglaterra”25.
En 1982, al asumir Helmut Kohl como nuevo Canciller del gobierno CDU/CSU en sustitución del gobierno socialdemócrata, estableció un brusco cambio en la hasta entonces frecuentes confrontaciones políticas RDA-RFA bajo los socialdemócratas. Kohl implementó un plan de concesiones económicas a la RDA sin precedente en las relaciones económicas internacionales con 73 acuerdos que bautizó como “política de convenios” y una moneda (VE) que creaba paridad entre los marcos de la RFA y la RDA para el activo comercio interalemán, revalorizando el valor del marco RDA, que se cotizaba a 3.65 marcos RDA x 1 DM germanoccidental en el cambio informal.
Su gobierno implementó en la segunda mitad de los 80 (previo a la Reunificación) un novedoso Crédito de sobregiro llamado “swing” por 850 millones de marcos “VE” (VE valor de cuentas) anuales para compras en la RFA sin negociación previa; 2 créditos bancarios sucesivos equivalentes a unos 500 millones de USD (Baviera y Deutsche Bank) en medio de una fuerte contracción económica internacional del campo socialista26. Se añadió a esas medidas económicas el acceso de la RDA al comercio con la CEE a través de la RFA sin pagar derechos de aduana y la exportación de productos agropecuarios de la RDA a precios del mercado interno de la CEE (mitad del valor aplicado a países fuera de la CEE). Paradójicamente, tampoco se aplicó a la RDA el bloqueo de la CEE a productos agrícolas de países del CAME, tras la explosión de Chernóbil.
El bienestar económico que propiciaban todas estas ventajas para el ciudadano medio de la RDA (un tanto alejadas de un ciudadano promedio en países socialistas del CAME) entró en contradicción con la situación creada tras la reunificación por lo abrupto de la supresión de golpe de casi todas las prestaciones sociales y subvenciones que tenían los ciudadanos del Este alemán. Sirva como ejemplo de las marcadas desigualdades salariales que en una ciudad como Berlín (dividida en Este y Oeste tras los acuerdos de Postdam) sucedía que para los mismos empleos (carteros, policías, bomberos, etc.) cuando eran por parejas se había acordado que debía haber uno del Oeste y otro del Este, pero resultó que el primero prácticamente duplicaba el salario de su vecino de la ex RDA, cobrando ambos en la misma moneda.
Se añadió en lo mezquino de la aplicación de la reunificación el cambo de 1 marco de la RDA a 1 marco de la RFA sin ajustes, lo que supuso un colapso para los salarios y precios que se dispararon de la noche a la mañana, creando un caos al ciudadano medio germanoriental. Fuerte reacción en la población germanoriental el paso del fondo habitacional de apartamentos en viviendas construidas con fondos estatales y ayuda de sus moradores en edificios multifamiliares, los que al pasar al nuevo ente federal de privatización (Treuhandanstalt) se comenzó a cobrar por reconstrucciones para eliminar el asbesto, cambiar ventanas, etc. Se agrega el descenso a niveles de pobreza de segmentos antes protegidos como jubilados, kindergarten, discapacitados y otros tras la absorción de la RDA.
Es significativo que ninguno de los gobiernos alemanes en estos 35 años se haya podido enfrentar al disfrute del confort político y económico con que la oleada de líderes occidentales exportados (apelados “wessies” —por lo de West—) que con excelentes salarios y condiciones de vida favorecidas (residencias en zonas privilegiadas, autos oficiales, cargos directivos sin someterse a concurso) cubrieron todo tipo de función directiva, tanto políticas en alcaldías y municipios como económicas en combinados industriales y obras sociales del este alemán, muchos contando con menos calificación que sus colegas del este que desempeñaban anteriormente esas funciones.
Los pronósticos de crecimiento real para las zonas del Este se han tenido que ir posponiendo y readaptando por los diferentes gobiernos durante estos 35 años de Reunificación inconclusa. Se ha calculado por medios oficiales optimistas, que en 2040 se alcanzará la unidad económica entre el Este y el Oeste y proponen lograr para 2044 la unidad interna. Sin embargo, los resultados adversos se pueden comprobar en todas las encuestas sociales realizadas a nivel de los 5 estados federados antes presentadas y en las urnas de las elecciones regionales en los nuevos estados federados donde no deja de crecer el Partido ultraderechista y xenófobo (AfD) y el izquierdista “Die Linke” que han llegado ambos a duplicar sus fuerzas.
Partido Alternativa para Alemania (AfD) Es el segundo partido del Bundestag con 152 diputados y, como su nombre indica, tiene como objetivos propagandísticos declarados recuperar el poderío de la Alemania de antes del último decenio de receso económico, haciendo renacer una alternativa de recuperación de la grandeza de Alemania calcado de la variante trumpista “Make America Great Again”. Su núcleo inicial surge de un grupo de intelectuales, políticos y profesionales independientes, desencantados con las posiciones de Merkel frente a la crisis. Al observar los orígenes de ese Partido resalta la carencia de programas de gobierno, objetivos para salir de la crisis y la ausencia de líderes populares o carismáticos.
De hecho, AfD está poco relacionado con temas que habitualmente son propios de la extrema derecha, como la inmigración o el nacionalismo de corte populista. Al contrario, Alternativa para Alemania nace como un partido centrado en su crítica al euro y a la respuesta dada por la eurozona ante la crisis europea de mediados de 2012 en que Grecia tuvo que apelar a las medidas de rescate económicas de la UE.
AfD ha sido exitoso en campañas denunciando que la crisis en Alemania del Este se debe a la corriente de inmigración permitida por el gobierno y el llamado a expulsar a extranjeros, calcando fórmulas de Trump en EE. UU. Tras hacerse público que la seguridad alemana calificaba a la Alianza para Alemania como partido «extremista» que pone en riesgo el «orden democrático» varias personas del círculo de Trump expresaron de inmediato su apoyo a AfD y el Presidente estadounidense sacó a dos de sus alfiles (Rubio y Vance) a defender públicamente a AfD como variante alemana (ultraderechista y xenófoba) del trumpismo.
Marco Rubio calificó al nuevo gobierno alemán de “tiranía disfrazada” por señalar la AfD como «extremismo de derechas». El vicepresidente Vance, por su parte, publicó un mensaje en X, sustentando que AfD, líder de la oposición al nuevo gobierno, era «el partido más popular de Alemania y, de lejos, el más representativo en la Alemania oriental» y acusó al nuevo gobierno de reconstruir un «muro de Berlín»27.
Ante esta andanada, el nuevo Canciller alemán, Merz, exhortó al gobierno de EE. UU. a «mantenerse al margen» de la política interna alemana y dilató el tema para la visita suya a EE. UU. en junio, la que transitó, según los medios, en paz y con la usual actitud camaleónica del Presidente Trump, sin mencionarse para nada el diferendo lanzado por Rubio y Vance en defensa de “Alianza por Alemania”. En los meses siguientes el Canciller Merz ha repetido su apoyo a Trump.
Ya este año 2026 el discurso de Marco Rubio en la conferencia de Seguridad de Múnich fue mucho más respetuoso en su tono que lo dicho por el Vicepresidente Vance en 2025. Rubio elogió los lazos históricos entre Europa y EE. UU. Pero su mensaje fue claro: si Europa sigue el camino de Donald Trump, la alianza se mantendrá. Si no, Europa tendrá que valerse por sí misma.
Un tema en que AfD ha resultado muy eficaz para conmocionar la sociedad germana es la condena al despilfarro de fondos y armamentos ejecutados por Alemania en Ucrania. Al respecto, la líder de AfD, Weidel, propagaba que “con AfD en el gobierno federal la paz con Ucrania se habría alcanzado hace tiempo”. Entre los principales reclamos externos a Alemania AfD añadía la salida de su país del Euro (como hizo Reino Unido), establecer un dialogo con Rusia y abrir nuevos espacios económicos con China.
Papel del Partido “Die Linke”. Antes de la proclamación oficial de la reunificación alemana el 3 de octubre de 1990 el Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) de la RDA, cambio su nombre (Diciembre 1989) por el de PDS Partido del Socialismo Democrático y bajo ese nombre fue ganando popularidad durante el proceso de desmontaje social y privatización de los 90 como un partido de protesta a la imposición de brutales cambios del desmontaje en el Oriente alemán, obteniendo en fecha tan temprana como las elecciones federales de 1998 el ingreso al Parlamento alemán con un 5,1% de los votos, sobrepasando el 5% necesario para el ingreso como fracción al Bundestag.
En el marco de cambio de los preceptos políticos y económicos que confrontó la militancia del PDS ante el choque con una Alemania federal que perseguía el desmontaje de los basamentos del socialismo, se impuso la necesidad para el PDS de aliarse con las agrupaciones socialistas de izquierda en el occidente alemán, lo que dio como resultante la aparición de Die Linke (La izquierda) que aglutinó en su seno a buena parte de la militancia del PSUA-PDS, que tras las medidas de la dirección del PSUA previas al derrumbe del muro de Berlín, se mostraba decepcionada con las concesiones políticas mencionadas de inauditas bondades económicas del occidente alemán a la RDA28 en medio de la confrontación este-oeste en Europa.
Estas concesiones políticas y económicas demuestran claramente como desde dentro de la RDA se fue creando por dirigentes del PSUA distanciados de la base trabajadora, una política de aceptación a las decisiones de un occidente germano que perseguía la absorción de la RDA para presuntamente fortalecer el poder de la Alemania occidental, lo que confronta la teoría de la caída del muro por la influencia de la perestroika de Gorbachov en una etapa en que la media de la población de la RDA añoraba mantener sus condiciones de vida y rechazaba el supuesto atraso de Rusia.
En el plano partidista Die Linke se unió con la fracción de izquierda de la socialdemocracia del occidente alemán (WASG) bajo el nuevo nombre Die Linke-PDS (La Izquierda-PDS) lo que aumentó su apoyo a nivel de toda Alemania, alcanzando 53 escaños en el Parlamento, convirtiéndose (como Izquierda-PDS) en receptor de un mayor número de votos en el Bundestag (incluyendo al electorado de izquierda del occidente alemán). Una vez unificado, bajo un nombre único, Die Linke (La Izquierda) fue formalmente fundado en Berlín en el 2007 por reconocidos líderes de izquierda de ambas Alemanias, como Oscar Lafontaine (Ministro-Presidente del Estado occidental del Sarre y líder de izquierda socialdemócrata) y Gregor Gysi, destacado abogado penalista en la ex RDA, Presidente del Partido PDS y diputado al Bundestag desde 1998.
Es de destacar que en las elecciones generales anticipadas del 23 de febrero del 2025 Die Linke logró con un 8,7 % duplicar su ajustada votación del 2021, alcanzando 64 escaños, por lo que pudo formar una sólida fracción parlamentaria propia, permitiendo al partido superar ampliamente la barrera del 5% necesaria para obtener una representación como fracción parlamentaria propia.
La Política Exterior: Como se señalaba al inicio, el desarrollo de la política externa de la RFA se ha visto confrontada por el acelerado deterioro económico en el último decenio de una Alemania con conflictos financieros como los señalados, que marcan su involución, aparejados a los desbalances en el Este alemán tras la reunificación, lo que favorece al poder político de la oposición marcada por AfD y Die Linke, que han eclipsado las plataformas políticas externas de partidos tradicionales como los verdes y los liberales. Incluso los liberales (FDP), integrantes de numerosas coaliciones de gobierno durante decenios, desaparecieron del mapa político germano alemán al no alcanzar en las elecciones parlamentarias de febrero de 2025 el 5% de los votos necesarios para una fracción parlamentaria propia.
En el escenario actual resalta la pérdida del histórico papel de Alemania como gigante económico europeo que encabezó por decenios, junto a Francia en lo político, los derroteros de la política exterior de la UE. En el último quinquenio este escenario donde Alemania jugaba un papel líder había venido cediendo paso a políticas externas más ofensivas de otras naciones con economías más exitosas como Francia y el Reino Unido. No obstante, desde el inicio de su mandato, el nuevo Canciller Federal Merz, ha puesto un fuerte acento en la política exterior.
En uno de los temas más debatidos dentro de la UE, el apoyo a Ucrania, Merz intenta conjuntamente con el presidente Macron y el primer ministro británico Starmer, no perder el respaldo de Washington. "Nadie debería dudar de nuestro apoyo”, aseguró Merz en una de las reuniones trilaterales celebradas en Londres en diciembre de 2025. Sin embargo, los tres líderes enfrentan presupuestos ajustados, presión interna desde los partidos de oposición y un apoyo ciudadano cada vez menor a dilapidar fondos hacia la militarización en Ucrania, en especial de la Alemania de Merz, aunque es bien conocida su posición de incrementar su complejo militar-industrial ante la situación de deterioro económico del país, como estrategia para favorecer su industria militar.
En la relación con China, Alemania busca ahora recomponer vínculos deteriorados. Las críticas a una actitud "cada vez más agresiva” de China en el estrecho de Taiwán provocó una reacción airada en Beijing, por lo que el nuevo gobierno de Merz intentó calmar las tensiones. China es demasiado importante como socio comercial para Alemania como para quedar atrapada en una confrontación prolongada. La fuerte dependencia de la industria alemana de componentes electrónicos y materias primas estratégicas (como las tierras raras) procedentes de China, refuerza esa vulnerabilidad.
Alemania ha aplicado en los últimos meses una política de solidaridad crítica con Israel demostrada en agosto pasado, cuando Merz suspendió el envío de armas que podrían ser utilizadas en la franja de Gaza, pero fiel a sus inconsecuencias políticas, en noviembre de 2025 Merz levantó el embargo para allanar una visita oficial como Canciller Federal a Israel. Tras la ofensiva militar israelí en Gaza las posiciones de ambos gobiernos siguen siendo irreconciliables, incluyendo puntos clave, como el objetivo alemán de una solución de dos Estados. Netanyahu respondió: "El propósito de un Estado palestino es destruir el único Estado judío”.
Aunque Alemania había sido históricamente uno de los países de la Europa occidental con más vocación de coordinar con EE. UU. sus políticas externas (sometiendo en no pocas ocasiones sus propios intereses) confrontó tras la elección de su nuevo Canciller Federal la mencionada andanada de ataques de la administración Trump (con Rubio y Vance) con sus declaraciones defendiendo a la ultraderechista y antinmigrante AfD ante el simple hecho de ser representantes de las mismas corrientes de la casa matriz norteamericana.
No obstante, el nuevo Canciller Federal, de indiscutible vocación proyanqui, se debió sentir traicionado por las declaraciones de los cuadros de Trump sobre AfD, y de inmediato emprendió una campaña dirigida hacia la percepción de sus aliados norteamericanos para aislar la Alianza por Alemania de la afinidad MAGA norteamericana, y organizó en junio pasado un primer viaje de subsanación de daños colaterales a EE. UU. La estrategia de Merz quedó clara rápidamente: quería enfatizar las similitudes, tanto entre Estados Unidos y Alemania, como a nivel personal entre él y Trump, incluso aportando como regalo personal una copia enmarcada del certificado alemán de nacimiento del abuelo de Trump. Sin embargo, la prensa no pudo recoger nada más allá de muestras de cordialidad formal.
Resalta que al comparar las plataformas de política exterior de los dos nuevos actores de oposición (AfD y Die Linke) —con objetivos políticos diametralmente opuestos entre ellos— encontramos que coinciden en no pocos puntos de temas claves de la política exterior europea, como cortar ayudas a Ucrania o promover el dialogo con Rusia y China. Como estos partidos sobrepasaron los resultados al Este de varios partidos históricos en la RFA en las elecciones de 2025, las posiciones de AfD y Die Linke, resultan claves en una política exterior que difiere en mucho de la del actual gobierno CDU/SPD.
Comenzando por la plataforma exterior de Alianza para Alemania (AfD), sus posiciones xenófobas rechazan, desde su creación, todo marco de financiamientos a inmigrantes a nivel de la UE y la ONU, y como su nombre indica, lo vinculan con campañas para hacer fuerte a Alemania de nuevo (imitando el MAGA de Trump). Entre los reclamos incluidos en su programa de política exterior tras su victoria en las elecciones de febrero 2025, AfD aboga por restablecer el oleoducto Nord Stream con Rusia29, fortalecer la defensa de las fronteras externas ante el arribo de inmigrantes ilegales y cesar los acuerdos de ayuda para su tránsito por el país, rechazar la expansión hacia el Este de la UE y la OTAN, levantar las sanciones europeas contra Rusia, mantener buenas relaciones con EE. UU., pero rechaza el estacionamiento de armas estratégicas norteamericanas en territorio alemán. Como se observa, todas ellas dirigidas a su objetivo de hacer fuerte a Alemania, lo que cuenta con consenso en gran parte del electorado alemán.
En el caso de Die Linke (La Izquierda), sus posiciones de política exterior vinculan las desigualdades en el Este alemán y el desmontaje de las conquistas sociales de su población con la defensa de las conquistas sociales en el tercer mundo, lo que le ha permitido ganar apoyos del electorado de izquierda, mujeres y jóvenes desempleados y multiplicar su fracción parlamentaria en el Bundestag hasta 64 diputados tras las elecciones de febrero de 2025.
En su nueva plataforma de política exterior de 2025, Die Linke incluye el no envío de armas ni ayuda material a Ucrania, reducir los nuevos aportes al presupuesto en gastos militares que reclama la OTAN, no exportar armas a Israel, rechazo al establecimiento de nuevas bases militares y emplazamiento de nuevos misiles estratégicos de EE. UU. en territorio alemán, reforzar el papel de China como nueva contraparte global y promover su apoyo tecnológico en la construcción de nuevas plantas solares y eólicas, incentivar relaciones con Colombia, Brasil y otros países del Sur Global en planes conjuntos con Alemania. Resalta que el apoyo a países progresistas de América Latina presentes en sus objetivos de política exterior se ejecuta a través de su Fundación de promoción política Rosa Luxemburgo.
En este contexto por los cambios de la correlación de fuerzas entre los partidos políticos alemanes es importante considerar el papel como actores indirectos de la política exterior germana a las Fundaciones (Stiftung) de los Partidos Políticos como la Friedrich Ebert, para los socialdemócratas del SPD, Hanns Seidel para la CSU y la Rosa Luxemburgo para Die Linke, que juegan un importante papel en la proyección de Alemania hacia el exterior30. Las dos primeras desarrollaron en los años 90 numerosos eventos científicos y proyectos en Cuba con contrapartes en centros de estudio regionales y facultades económicas y de ciencias sociales de la UH, mientras la Rosa Luxemburgo mantiene proyectos y eventos hasta nuestros días.
Con un presupuesto acorde con la cantidad de votos parlamentarios en cada una de las últimas elecciones, las Fundaciones históricas germanoccidentales contarían con medios inferiores a los que recibiría la Fundación Rosa Luxemburgo de Die Linke (aunque ya estos cuentan con un fuerte patrimonio institucional y representaciones en numerosos países). Esto permitiría a la fundación Luxemburgo incrementar el espectro de sus acciones de solidaridad con Cuba como en apoyo a proyectos agropecuarios, publicaciones, acciones de género, eventos con Universidades o la Casa de las Américas, grupos de cicloturismo y otros que tenderían a expandirse en unión con la Asociación berlinesa “Cuba Si”, promovida por el partido Die Linke31.
Sirva de ejemplo que en ocasión de la primera reunión de la Presidencia de Die Linke tras su reciente victoria electoral (14 de febrero 2025), adoptó una resolución donde reafirma su tradicional posición de apoyo a Cuba. El texto aprobado señala que “la solidaridad con la Cuba socialista y su Revolución fue, es y será mantenida por Die Linke”, así como ratifica en el mismo texto su “condena al bloqueo de EE. UU. contra Cuba”.
Más recientemente, en enero 10 del 2026, la Fundación Luxemburgo celebró su 31 Conferencia Internacional que contó con la presencia de 3500 personas. La acción, organizada por el diario Junge Welt de Die Linke, tuvo entre los puntos centrales la convocatoria a la solidaridad con Cuba. El diario concedió, en medio de una ovación, el Premio anual Rosa Luxemburgo a la Dra. Aleida Guevara, hija del Che, “por su compromiso y accionar como doctora y embajadora del proyecto de la Cuba Socialista”. Nuestra Embajadora, Juanita Martínez, intervino en el acto central de clausura del Seminario32.
CONCLUSIONES
Como se señalaba al inicio factores de orden económico vinculados con el costo de la energía (cierre de centrales nucleares, sabotaje al gasoducto Gulf Stream) unido a la caída por desgaste de competitividad de su industria automotriz (17,5 % en 2025) y los conflictos ocurridos en los últimos 3 años, han llevado a la República Federal de Alemania a pasar de poderosa “locomotora” económica europea a encabezar las cifras de previsión de retroceso económico en los próximos dos años.
Su enorme peso en Europa (83 millones de habitantes y un PIB de 4.470.480 millones de Euros) se confronta con una involución constante de su tasa de crecimiento en el periodo 2023-2025 (0.9%, 0.5% y 0.2%, respectivamente) mientras España crece 14 veces más que Alemania. La exportación de Alemania hacia EE. UU. cayó un 8,6 % en 2025. En 2016, China se convirtió en el principal socio comercial de Alemania y mantuvo ese puesto hasta 2023. En 2024 (después de 9 años) EE. UU. volvió a ser el principal socio comercial de Alemania, seguido por China y Países Bajos.
En estos últimos meses la economía alemana, orientada a la exportación, se ha visto muy afectada por el incremento de los aranceles de la administración Trump. Los ciudadanos germanorientales han incrementado manifestaciones contra el aumento del deterioro social con miles de participantes en sus principales ciudades, coincidiendo con el aumento del apoyo a la oposición, como se constata en los resultados electorales de nuevos partidos de oposición (AfD y Die Linke). Por contraste el nuevo Canciller Federal señaló que desde enero de este 2026 habrá que reducir recortes en prestaciones sociales vinculadas con las jubilaciones, seguros de desempleo, kindergarten y otros.
Es precisamente el deterioro del tejido social en la Alemania del Este, unido al proceso de involución económica en el último decenio de los principales rubros de la economía alemana, lo que ha posibilitado el aumento de una oposición germinada por los errores de políticas hacia el Este germano de una reunificación cruel dirigida por la oligarquía de Alemania occidental, sin valorar los efectos de una población que se considera alemanes de segunda clase, lo que ha protagonizado los triunfos de AfD y Die Linke en las elecciones de 2025, en las que partidos tradicionales de coaliciones de gobierno perdieron apoyo (como los socialdemócratas) o desaparecieron (como el liberal FDP).
Al cumplirse el pasado octubre del 2025 los 35 años de la reunificación alemana nos encontramos con un escenario de involución política y económica impensable para 83 millones de alemanes que por primera vez confrontan los embates de una relación trasatlántica que ha ido deteriorándose por acciones de sometimiento y confrontación al Viejo Continente promovidas desde Washington, una economía que tras encabezar por decenios el desarrollo en Europa reconoce que se mantendrá en deterioro y no crecerá en los próximos 2 años, y una fractura de la unidad nacional producto de innumerables errores de un proceso de reunificación de 35 años que no ha cristalizado, promoviendo un descenso del nivel de vida de una cuarta parte de su población y el surgimiento de nuevos partidos que comienzan a desplazar las fórmulas de alternancia del poder de la postguerra en Alemania, llevando a un deterioro creciente del papel de Alemania en Europa.
notas
1 Ver Tras Múnich, sigue abierta la brecha Europa-EE. UU., Deutsche Welle (DW) 16.02.2026
2 El ministro de Asuntos Exteriores alemán critica a Francia por el gasto en defensa | Euractiv.es 14.2.2026
3 Ver en DW: Instituto IFO Berlin "La economía alemana está estancada", 17 marzo 2025. El director del Instituto explicó a Deutsche Welle que rebajaron recientemente la previsión de crecimiento para 2026 al 0,8%, ya que la economía alemana se adapta lentamente y con un gran costo al cambio estructural.
4 Ibid IFO Berlin.
5 Foronuclear.org/actualidad/a-fondo/el-error-del-cierre-nuclear-en-alemania-12-3-2025.
6 DW, Alemania se despide de sus últimas centrales nucleares, 5.4.2023
7 Sabotaje del Nord Stream - Wikipedia,
8 DW Sabotaje del Nord Stream: gas, política y guerra, 16.0.2024.
9 Cubadebate.cu/noticias/2025/12/15/volkswagen-cierra-por-primera-vez-en-su-historia-una-planta
10 RT, 8.1.2026
11 El Canciller Merz se lanza a reconvertir Alemania en la gran potencia militar europea, Diario Publico, 11 de mayo 2025
12 RT: Canciller alemán califica su economía de "crítica" y anticipa un 2026 "muy difícil", 6.1.2026
13 DW, Alemania conmemora 35 años de unidad con llamado a cohesión, 3.10.2025
14 Merz pide "nuevo comienzo" para Alemania con motivo del 35 aniversario de la reunificación, Infobae, 3 de oct 2025
15 Ver La Jornada; Tareas pendientes tras 35 años de reunificación alemana, 3 oct 2025.
16 Que perdió por el voto de 2 de los 3 partidos de su propia coalición de gobierno: los liberales por voto en contra y la abstención de los verdes.
17 En este 2025 el SPD solo alcanzo un 16,4 % perdiendo un 10% de los votos de los anteriores comicios de 2021 y marcando un fuerte retroceso, con el peor resultado de toda la historia de la socialdemocracia en Alemania; reacción marcada en parte por su negativo impacto en Alemania del Este.
18 Ya entonces Grecia, Portugal y España habían tenido que ser rescatadas por la UE ante la crisis. Un grupo de intelectuales, políticos desencantados de la CDU-CSU y profesionales frustrados con las posiciones de la Canciller Merkel ante la crisis, formo AfD en 2012 con un llamado a la disolución del euro y a la eurozona para lograr “el rescate de la fortaleza de Alemania”.
19 Alianza Sarah Wagenknecht (BSW) que se escindió de Die Linke en 2024 por excesivo protagonismo de su fundadora, autora de un best seller sobre izquierda y feminismo en Alemania. Su partido obtuvo 4.9% de los votos, a solo 9 mil votos del 5% necesario para ingresar al Bundestag.
20 Ver Neue Grenze trotz Mauerfall: Was trennt West- und Ostdeutschland? Deutschlandfunk, 2 oct. 2024.
21 Compilado entre el Centro de investigación social de Halle, el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Jena y el Instituto de Ciencias Sociales de Manheim
22 Encuestadora MDRfragt. Umfrage-meinung-ergebnis Zusammenwachsen von Ost & West 2025
23 Verfassungsschutz sieht »Vernetzungs- und Vermischungstendenzen« bei Rechtsextremen und AfD, DER SPIEGEL, 10.06.2025
24 Merz se apresuró a modificar dichas normas mediante una hábil maniobra, apoyándose en marzo de un Parlamento ya saliente, para evitar verse bloqueado en el nuevo Bundestag por la extrema derecha de AfD y la izquierda de Die Linke.
25 Werner Kamppeter, Desafíos de la Unión Monetaria, Económica y Social, Cuadernos, Friedrich Ebert Stiftung
26 Que provocó una fuerte reacción de los soviéticos, publicada como editorial en el periódico Pravda
27 DW, Rubio-dice-que-Alemania-es-una-tirania disfrazada-al-designar-al-partido-AfD-como-extremista. Deutsche Welle, 2.5.2025
28 A mediados de los 80 inició, tras la derrota electoral de la socialdemocracia, una agresiva política del SPD —ya fuera del poder— a convertir al Partido que criticaban desde el gobierno en contraparte fraterno de relaciones interalemanas, celebrando eventos históricos, ideológicos y políticos entre el SPD socialdemócrata y el PSUA. En este ámbito de concesiones políticas del PSUA surgió la revalorización de la historia y cultura alemanas, se editaron publicaciones que resaltaban los valores “realistas” del prusianismo, se crearon comisiones conjuntas de estudios PSUA-SPD sobre experiencias del socialismo en suelo alemán, con el centenario de Lutero se inició una serie mediática de celebración conjunta de fechas religiosas comunes, proliferaron las ciudades hermanadas en áreas fronterizas, etc. El PSUA bautizó esta política de concesiones como “nueva conciencia histórica”, la que fue recibida críticamente por su militancia de base.
29 La líder de AFD añadía "Que Kiev pague una indemnización por sabotear Nord Stream”.
30 Cfr Francisco Florentino, Las Internacionales y los nuevos partidos políticos, Crítica de Nuestro Tiempo, # 3, agosto-octubre 1992, Buenos Aires 1992, p. 183-198.
31 Ver F. Florentino Cuba y Alemania en los 90, REE # 41, Habana marzo 1997, pags. 49-50.
32 Ver Embacuba Berlin, 31. Conferencia Internacional Rosa Luxemburgo llama desde Berlín a la Solidaridad con Cuba. 10.1.2026
33 Compilado entre el Centro de investigación social de Halle, el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Jena y el Instituto de Ciencias Sociales de Manheim
34 Encuestadora MDRfragt. Umfrage-meinung-ergebnis Zusammenwachsen von Ost & West 2025
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El autor declara que no existen conflictos de intereses relacionado con el artículo.
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