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Un acercamiento crítico a los estudios sobre la política exterior cubana

Autores
Lic. Dariel Quintana Fraga
Licenciado en Relaciones Internacionales en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García. Funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba. Embajada de Cuba en Washington D.C., e-mail: darielqf@gmail.com. ORCID iD: 0000-0003-2174-479X

Recibido: 14 de agosto de 2020
Aprobado: 1 de septiembre de 2020

 

Un acercamiento crítico a los estudios sobre la política exterior cubana.

A critical approach to the studies about Cuban foreign policy.

 

RESUMEN

El texto propone una sistematización del debate académico sobre la política exterior cubana. Esta investigación enfatiza en las temáticas más abordadas y los aspectos menos tratados, los períodos históricos investigados con mayor profundidad y las publicaciones más relevantes. También se abordan, desde una perspectiva crítica, las tendencias fundamentales del debate académico que se ha producido sobre la política exterior cubana, así como la obra de los autores más prolíficos y de mayor influencia.

Palabras claves: política exterior, Cuba, estudios.

ABSTRACT

The text proposes a systematization of the academic debate on Cuban foreign policy. This research emphasizes the most addressed topics and the least treated aspects, the historical periods investigated in greater depth, and the most relevant publications. It also addresses, from a critical perspective, the fundamental trends of the academic debate that has taken place on Cuban foreign policy, as well as the work of the most prolific and influential authors.

Key words: foreign policy, Cuba, studies.

INTRODUCCIÓN

La historia de Cuba ha estado estrechamente vinculada a los sucesos más allá de sus fronteras. Por tanto, el escenario internacional se ha perfilado como un espacio imprescindible en la defensa de la soberanía y la independencia nacionales.

Tras el triunfo revolucionario de enero de 1959, la Isla caribeña ha desarrollado una activa política exterior. Sin embargo, esta labor no ha sido reflejada en igual magnitud por la producción académica cubana y extranjera.

DESARROLLO

Características generales

Los estudios sobre la política exterior cubana han sido relativamente escasos si se comparan con otras aristas de la historia y la realidad de este país. La reducida producción académica sobre la materia se evidenció durante el levantamiento bibliográfico realizado para esta investigación, que incluyó un importante catálogo online, los catálogos de bibliotecas cubanas como la Biblioteca Nacional José Martí, la de Casa de las Américas y la del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, así como la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Durante la mencionada búsqueda se comprobó la existencia de 375 registros bibliográficos de trabajos que, de una u otra forma, abordan la inserción internacional de Cuba. Esta cifra es notablemente inferior a los registros bibliográficos que ofrece el catálogo digital WorldCat.org sobre otros temas como la economía, la cultura o la educación cubanas (Fig. 1).

Este vacío se hace mayor en el siglo xix y la primera mitad del siglo xx. Pocos trabajos han abordado el accionar de Cuba en la arena internacional antes del triunfo de la Revolución. Entre ellos destacan: Cuba en lo internacional: 1510-1898, del profesor y jurista Miguel D’Estefano Pissani, Los Estados Unidos y Cuba, hegemonía y desarrollo dependiente, 1880-1934, de Jules Robert Benjamín, así como los trabajos de diplomáticos estadounidenses y cubanos Los Estados Unidos y Cuba: un estudio en relaciones internacionales, de Harry Guggenheim, La Diplomacia en nuestra historia, de Manuel Márquez Sterling y Cuba y Estados Unidos: discursos, de Cosme de la Torriente y Peraza.

Fig. 1

Fig. 1. Registros bibliográficos sobre Cuba por temáticas.

Por otra parte, la relación entre Estados Unidos y Cuba ha sido la temática más tratada en los estudios que abordan la inserción internacional de la Isla caribeña. Este conflicto ha sido identificado por la mayoría de los autores como el reto más importante y uno de los aspectos determinantes de la historia misma de Cuba. Los otros tópicos específicos más abordados han sido las relaciones de Cuba con América Latina, con África y con la extinta Unión Soviética.

El componente multilateral de la diplomacia cubana y la colaboración civil con los países subdesarrollados han sido notablemente menos abordados. Resulta más llamativa esta situación si se toma en cuenta el activismo cubano en los diferentes organismos internacionales, tanto dentro como fuera del sistema de Naciones Unidas, y la amplia labor de cooperación internacional desarrollada por la Isla caribeña.

Los trabajos El multilateralismo en la política exterior de Cuba, de la investigadora Isabel Jaramillo y Cuba and the Third World: The Sixth Nonaligned Nations Conference, del académico estadounidense Michael H. Erisman, son algunos de los que abordan la arista multilateral, mientras el texto Cuban Medical Internationalism: Origins, Evolution, and Goals, de Michael H. Erisman en colaboración con John Kirk, es de los que mejor tratan el tópico de la cooperación internacional. También vale destacar la labor de Julie M. Feinsilver, quien fue pionera en abordar la cooperación médica cubana con sus textos Cuba as a World Medical Power: The Politics of Symbolism, de 1989, y Healing the masses: Cuban Health Politics at Home and abroad, de 1993. Otras temáticas que tampoco han sido consideradas en profundidad son las relaciones entre Cuba y las naciones de Asia y Medio Oriente.

Los estudios sobre la política exterior cubana cobraron auge, sobre todo en la academia estadounidense, a partir de la década de los años ochenta, cuando se publicaron 87 textos, más que en cualquier otro momento. Al mismo tiempo, este es el período específico sobre el que más trabajos se han escrito, con un total de 59 publicaciones (Fig. 2). La reinserción de la Isla en el contexto diplomático latinoamericano, la presencia de miles de soldados cubanos en tierras africanas, la presidencia del Movimiento de Países No Alineados y la agudización del conflicto Cuba-Estados Unidos durante el gobierno de Ronald Reagan, son algunos de los elementos que permiten catalogar a este decenio como uno de los de mayor activismo de la política exterior cubana. Tal consideración puede explicar la cantidad de textos escritos. Otros asuntos que recibieron amplia atención en los estudios realizados sobre la década fueron el análisis general de la política exterior cubana, así como las relaciones con la Unión Soviética en el contexto de las reformas impulsadas por Mijaíl Gorbachov.

Fig. 2

Fig. 2. Textos sobre política exterior cubana.

Resulta llamativo que el debate sobre la política exterior cubana se ha producido, en lo fundamental, fuera de Cuba. De los 375 textos consultados menos de la cuarta parte (90) han sido publicados por editoriales o revistas cubanas, mientras 150 vieron la luz en Estados Unidos (Fig. 3). Ya en el 2004, el académico Carlos Alzugaray llamaba la atención sobre lo poco que se hacía en Cuba al respecto, mientras fuera del país se escribían decenas de artículos y libros sobre el tema, la mayoría mal orientados o mal intencionados (Alzugaray, 2004).

Por la parte cubana, ha sido importante la labor de la Editorial Ciencias Sociales, que ha publicado alrededor de 20 libros, con énfasis en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Durante los últimos 25 años, en el país se ha experimentado un incremento en la publicación de artículos en revistas especializadas. Se han destacado la revista Casa de las Américas durante la década de los años noventa, y la revista Política Internacional que, desde su reaparición en el 2003, ha liderado los estudios sobre el tema con la publicación de al menos 15 trabajos. A pesar de ello, esta labor es limitada y no responde aún a las necesidades actuales de discusión y promoción de los estudios sobre la política exterior de Cuba.

Fig. 3

Fig. 3. Nacionalidad de la editorial o publicación.

Otro aspecto que ha caracterizado el debate es el limitado acceso a fuentes bibliográficas primarias. La Constitución de la República de Cuba, las declaraciones oficiales del gobierno, las secciones sobre política exterior en los informes de los congresos del Partido Comunista de Cuba y los discursos de los principales líderes cubanos han sido los documentos históricos a los que se ha recurrido con mayor frecuencia. Excepto los casos de Pietro Gleijeses, Elier Ramírez y Esteban Morales, y más recientemente los estadounidenses Peter Kornbluh y William M. Leogrande, el resto de los autores no han accedido a los archivos, tanto cubanos como extranjeros, que contienen información sobre el desempeño de la política exterior cubana. Esta limitación ha impedido una comprensión más profunda del tema.

Evolución y autores más representativos

La política exterior de la joven Revolución Cubana no cautivó el interés de la academia hasta entrados los años de la década de los setenta. A pesar de las sorprendentes transformaciones ocurridas y la intensa confrontación con Estados Unidos en la década anterior, se generaron pocos trabajos sobre Cuba. Destacan entre ellos: Cuba, Castro and the United States, de Phillip Bonsal (1967), último Embajador de Estados Unidos en Cuba y Castro’s Revolution, Cuban Communist Appeals, and the Soviet Response, de Edward González (1968). 1

En este último, González deja entrever las tendencias de su posterior trabajo: énfasis en la interacción entre política interna y política exterior, las relaciones con Estados Unidos y la Unión Soviética como un binomio inseparable en el accionar internacional cubano y el sobredimensionamiento de la influencia de Fidel Castro. Su obsesión con la figura del líder cubano llegó a su punto máximo en 1986 cuando presentó el informe Castro, Cuba and the World. Este consiste en un estudio psicológico de su personalidad para explicar el devenir cubano tanto en la arena nacional como en el extranjero.

Poco se escribió desde las ciencias sociales sobre la política exterior cubana en la década de los años sesenta. La narrativa predominante en torno al tema, en los medios de prensa y los
círculos de poder, se correspondió con los intereses del gobierno estadounidense de la época. En ella se catalogaba a Cuba como un satélite de la Unión Soviética, completamente subordinado a sus intereses y que pretendía expandir la ideología comunista en las Américas.

Esta percepción comenzó a variar paulatinamente. A ello contribuyó la labor de autores como Jorge I. Domínguez. En 1973 la prestigiosa revista Foreign Affairs publicó su artículo “Taming the Cuban Shrew”. En él se describe una política exterior cubana marcada por objetivos apropiadamente estructurados, se reconoce que existía convergencia entre las políticas exteriores de Cuba y la Unión Soviética y se plantea que estas relaciones alternaban entre dependencia e independencia por parte de Cuba. El trabajo concluye que la política exterior cubana había sido exitosa y, osadamente, considera fallida la política de Estados Unidos hacia la Isla. En este sentido, señala que:

“La política de Estados Unidos hacia Cuba, sin embargo, ha sido irrelevante para el comportamiento de la política exterior cubana por varios años. Las políticas cubanas hacia la Unión Soviética y América Latina (las dos áreas de interés para Estados Unidos) han variado independientemente de cualquier cosa que Estados Unidos ha hecho o dejado de hacer hacia Cuba” (Domínguez, 1973: 105).

En 1978, Domínguez continúa esta línea con la publicación del artículo “Cuban Foreign Policy”, en el que revisita sus principales planteamientos de 1973 a la luz del creciente activismo cubano en la arena internacional. El aporte más novedoso de este trabajo fue considerar que el aislamiento impuesto por Estados Unidos en la región obligó a Cuba a desarrollar una política exterior de alcance global, con el objetivo de recabar el apoyo internacional que garantizara su subsistencia. Al mismo tiempo plantea que, a partir de 1968, Cuba tenía autonomía en la formulación de su política exterior siempre que sus acciones no afectaran los intereses fundamentales de la Unión Soviética.

Las relaciones entre Cuba y la Unión Soviética adquieren, en el análisis de este autor, una nueva dimensión teórica en su libro To make a world safe for revolution: Cuba´s foreign policy (1989). Este trabajo, claramente marcado por la escuela neoliberal de moda por esos años, plantea que la Unión Soviética ejercía una hegemonía hermética sobre Cuba. Para validar este argumento emplea un flexible concepto de hegemonía que sirve, perfectamente, para describir cualquier relación de alianza y cooperación entre dos naciones con niveles de desarrollo asimétricos. La elasticidad de su propuesta es tal que llega al punto de considerar hegemónicas las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea, Canadá y Japón, aunque estas las cataloga de hegemonías relajadas. En este contexto, Domínguez mantiene su valoración previa de que Cuba ejercía cierta autonomía. El otro elemento distintivo del libro es el planteamiento de que existe una relación tripartita entre Cuba, Estados Unidos y la Unión Soviética que está enmarcada en un régimen de seguridad limitado. Este régimen, informal y espontaneo, emergió tras la Crisis de Octubre y en él cada actor evitaría hacer lo que los otros encuentran más censurable.

Por último, el autor resume sus más de 35 años de estudio con la publicación de La política exterior de Cuba (1962-2009) (2009). Este último libro, que ofrece una compilación de los artículos que había publicado hasta la fecha, muestra la evolución del pensamiento del autor, así como algunas de sus contradicciones. En este sentido, varía ligeramente algunos de sus planteamientos anteriores al reconocer que:

“Cuba desarrolló siempre una política exterior propia. Un error analítico a lo largo de la llamada Guerra Fría fue la incapacidad o indisposición de altos funcionarios del gobierno y miembros del Congreso de Estados Unidos de reconocer que Cuba no era simplemente un títere de la Unión Soviética. […] Es cierto, sin embargo, que la URSS impuso limitantes importantes en el manejo de su política exterior, y que Cuba los aceptó” (Domínguez, 2009: 15).

Jorge I. Domínguez ha estudiado persistentemente el desempeño internacional de Cuba, de lo que dan buena cuenta sus más de 20 obras sobre el tema, incluyendo cinco libros. El activismo de la política exterior cubana explicado desde los cánones de la teoría de las relaciones internacionales ha sido el centro de su trabajo. El protagonismo cubano, incomprensible si se compara con las capacidades económicas y militares de la Isla, ha sido analizado en su obra desde una perspectiva crítica.

Junto a Domínguez, aparecieron en escena en la década de los años setenta otros autores que desarrollarían una labor significativa como Michael H. Erisman, quien también se cuestionaría la narrativa predominante en la época, el ya mencionado Edward González y Carmelo Mesa-Lago. Estos autores encontraron un nuevo espacio para la difusión de sus investigaciones en las revistas Areíto y Cuban Studies, fundadas en esos años y dedicadas, cada una con perspectivas distintas, a los estudios sobre la Isla.

El libro Cuba in the world (1979), editado por Carmelo Mesa-Lago y Cole Blasier ofrece una síntesis de lo ocurrido con los estudios sobre política exterior cubana en estos años. El texto reunió a los más destacados autores del tema y abordó múltiples aristas de la proyección internacional cubana. La institucionalización, la toma de decisiones, el rol de las fuerzas armadas en la política exterior, las relaciones con el Caribe y el conflicto árabe-israelí, fueron temas que tuvieron sus primeros acercamientos en esas páginas.

A pesar de la variedad de autores y perspectivas que surgen en la década de los años setenta para explicar la política exterior, se mantuvo como dominante la tesis del “Estado suplente” (surrogate state), que planteaba que Cuba no tenía una política exterior propia, sino que su activismo internacional estaba subordinado a los intereses y dictados de la Unión Soviética. Años más tarde Erisman se refirió a este supuesto en los siguientes términos:

“A pesar de su popularidad en los círculos del gobierno estadounidense y los medios masivos, la mayoría de los especialistas en la comunidad académica sienten que ofrece una visión simplista e insostenible del globalismo de La Habana y de las complejidades de las relaciones Cubano-Soviéticas” (Erisman, 1985: 3).

Desde finales de las décadas de los años setenta y durante toda la década de los años ochenta se experimentó un boom de los estudios sobre la política exterior cubana. El número de textos y autores publicados creció exponencialmente. Eventos, revistas, libros y reseñas fueron dedicados al tema. Damián Fernández, en un artículo de 1990 describía la situación de esta manera:

“En breve, la política exterior cubana se ha convertido en la mejor estudiada de todas las políticas exteriores de América Latina. Sin dudas, el dramático despliegue de tropas cubanas en África y la extensa ayuda al desarrollo a los países del Tercer Mundo han intrigado a los investigadores. Cuba rompió el molde en el que los Estados pequeños y subdesarrollados han sido enmarcados en las relaciones internacionales” (Fernández, 1990: 238).

En este proceso se expandieron las fronteras geográficas de las investigaciones sobre Cuba. Más allá de Estados Unidos, que continuó siendo la fuente principal de la producción bibliográfica, se publicaron trabajos en la Unión Soviética, España, México, Venezuela, Chile, Brasil y Argentina. Vale destacar que, por primera vez, los autores cubanos se insertaron activamente en este debate, aunque tuvieron una influencia limitada. Su participación en eventos en el extranjero, su inclusión en compilaciones o la coautoría de textos con intelectuales estadounidenses como: Cuba y Estados Unidos: dos enfoques, de Juan Gabriel Tokatlian (1984), Subject to solution: problems in Cuba-U.S. relations, de Wayne Smith y Esteban Morales (1984) y US.-Cuba relations in the 90´s, de Jorge Domínguez y Rafael Hernández (1989), permitieron enriquecer el debate con una perspectiva que había estado ausente hasta esos momentos. Este impacto fue reforzado por la publicación, en editoriales cubanas, de varios libros dedicados a la materia. Francisco López Segrera, Miguel Ángel D’Estéfano Pisani, Eugenio Rodríguez Balari y Luis Suárez Salazar aportaron, desde sus distintas especialidades, nuevos enfoques del conflicto Cuba-Estados Unidos, las relaciones con América Latina y el derecho internacional.

Un aporte fundamental de Cuba al debate sobre la política exterior, fue el artículo “Fundamentos estratégicos de la política exterior de la Revolución Cubana” publicado por el intelectual y vicepresidente cubano Carlos Rafael Rodríguez, en la revista Cuba Socialista en 1980. Su trabajo fue entendido como la versión oficial del gobierno cubano de su propia proyección internacional y ha sido extensamente citado por autores cubanos y extranjeros.

El sorprendente envío de tropas cubanas a Angola en 1975 y posteriormente a Etiopía en 1978, llevó a que, desde la segunda mitad de la década de los años setenta, se expandiera el campo de atención en las investigaciones sobre la política exterior cubana. Además de las relaciones con Estados Unidos y la Unión Soviética, aparecieron trabajos dedicados a las relaciones con América Latina, al activismo en el Tercer Mundo y el Movimiento de Países No Alineados y a la presencia cubana en África. Sobresalió en este último tema el esclarecedor texto Cuba´s policy in Africa, 1959-1980 de William M. Leogrande publicado en1980. Este autor rompió con el cortoplacismo que había marcado los estudios sobre la presencia militar cubana en África y explica la consistencia de este hecho con el devenir y los objetivos de la política exterior cubana desde 1959.

El análisis de las relaciones entre Cuba y la Unión Soviética alcanzó un nivel superior con la publicación, en 1985, del libro The Soviet Union and Cuba: Interest and Influence, de W. Raymond Duncan. En el texto el autor desarrolla un modelo teórico para evaluar la influencia entre Estados. A partir de este modelo concluye que existía convergencia de intereses entre la Unión Soviética y Cuba, lo que había sido mencionado ya por autores cubanos. Su valoración, para sorpresa de muchos, va un paso más allá al afirmar que la Unión Soviética no era el único actor que ejercía influencia en esta relación, sino que Cuba también tenía esta capacidad. El flujo de poder, entonces, se movía en ambas direcciones dependiendo del tema y el interés en juego para cada parte.

El debate sobre la política exterior cubana en estos años también experimentó un incremento de la rigurosidad teórica. Además de los dos textos mencionados arriba y de To make a world safe for revolution: Cuba´s foreign policy, de Jorge Domínguez, ganó relevancia la figura de Michael H. Erisman. Desde el año 1985, en que publicó el libro Cuba´s International Relations: The anatomy of a Nationalistic Foreign Policy hasta la actualidad, su labor acumula más de 20 textos dedicados íntegramente a la materia.

Sus trabajos se distinguen por un profundo estudio de la historia de Cuba y de su inserción en el contexto internacional. A partir de este enfoque histórico y de una acertada valoración de las condiciones económicas, geográficas, políticas y militares de la Isla, Erisman considera al nacionalismo como eje articulador de la política exterior del país. Esta idea es ampliada en su obra Cuba´s foreign relations in a post-soviet world (2000) al presentar el concepto de contradependencia, entendido como:

“Aquella política exterior en la que el gobierno asigna una alta prioridad a cultivar la capacidad de prevenir penetraciones exógenas en su proceso de toma de decisiones y por ello reduce su vulnerabilidad ante potencias extranjeras al punto de que sus dinámicas sociopolíticas y su desarrollo no son básicamente producto de una relación subordinada con un país altamente industrializado, sino que son el reflejo de una serie de relaciones formales e informales negociadas en los dos ejes, el horizontal (sur-sur) y el vertical (norte-sur)” (Erisman, 2000: 53).

Sobre esta base conceptual el autor explica el comportamiento de la política exterior cubana, desde el apoyo al movimiento guerrillero latinoamericano en la década de los años sesenta, hasta la respetuosa relación mantenida con los países de Europa Occidental, pasando por la participación de las fuerzas militares cubanas en las luchas por la liberación nacional de los pueblos africanos. Esta interesante concepción está marcada por la teoría de la dependencia2 y por una comprensión de la política exterior desde el realismo político.

Entre sus trabajos destaca el libro titulado Cuba´s foreign relations in a post-soviet world, probablemente el texto más completo entre los que abordan el desempeño internacional de la Revolución Cubana. Su contenido incluye un recuento de la historia de Cuba, una crítica a las principales perspectivas desde las que se ha estudiado este fenómeno, y una valiosa periodización de la inserción internacional de la Isla. A pesar de ser publicado en el 2000, en el texto se sobredimensiona la subordinación de la política exterior cubana al conflicto este-oeste durante la Guerra Fría.

Sobresalen también como parte de su labor, los textos editados de conjunto con el profesor canadiense John Kirk, Cuban foreign policy confronts a new international order (1991), Redefining Cuban foreign policy: the impact of the special period (2006) y Cuban Foreign Policy Transformation under Raúl Castro (2018).

El abrupto cambio en el sistema internacional en 1991 impactó sustancialmente todos los aspectos de la realidad cubana y, como consecuencia, los estudios sobre la política exterior de la Isla. Los avances teóricos para entender la relación entre Cuba y la Unión Soviética, las tesis que presentaban a Cuba como peón soviético en la Guerra Fría y aquellas otras que explicaban la singularidad de Cuba como resultado de la bipolaridad, dejaron de ofrecer explicaciones válidas para el nuevo contexto.

Los ajustes del gobierno cubano para adaptarse al nuevo contexto y los cambios insertados en su política exterior ocuparon la mayor atención de los investigadores en esos tiempos. Libros como Cuban foreign policy confronts a new international order (1991) y Cuba in The International System: Integration and Normalization (1995), editado por Archibald, R. Ritter y John Kirk, continuaron la iniciativa de incluir autores cubanos y estadounidenses para tratar estos temas. Jorge I. Domínguez también hizo sus aportes en estos años con sus textos Cuba in a New World y Cuba en la comunidad internacional en los noventa: soberanía, derechos humanos y democracia.

Merece ser destacada, por su activismo en estos años, la labor del profesor cubano Luis Suárez Salazar. Textos como Cuba, ¿aislamiento o reinserción en un mundo cambiado?, Cuba: política exterior en el período especial y The Cuban Revolution and the New Latin American Leadership son reflejo de su trabajo. Sobresale entre su obra el artículo “La política de la Revolución Cubana hacia América Latina y el Caribe: notas para una periodización” (1986). Este texto ofrece una valiosa periodización de las relaciones de Cuba con la región, que bien merece ser actualizada. Resalta particularmente el balance que logra el autor entre el estudio del contexto internacional en el que se desenvuelve la política exterior cubana y el estrecho vínculo que esta mantiene con los procesos políticos que se desarrollan al interior de la nación. Se reconoce además que garantizar la autonomía de la nación cubana en el ámbito internacional es un objetivo imprescindible para consolidar el proyecto de nación surgido en enero de 1959.

En 1996 aparece el primer artículo de Pietro Gleijeses “Cuba’s First Venture In Africa: Algeria, 1961-1965”, con el que se iniciaba una de las obras más singulares entre los estudios que han abordado la política exterior cubana. El autor se ha concentrado fundamentalmente en la presencia militar cubana en África y las relaciones de Cuba con ese continente, pero lo ha hecho de una forma tan detallada, abarcadora y profunda que merece mención en cualquier trabajo sobre esta materia.

La labor investigativa de Gleijeses lo ha llevado, a diferencia de la mayoría de los académicos que han tratado el tema, a hurgar en los archivos históricos de Cuba, Sudáfrica, Estados Unidos, Gran Bretaña, Bélgica y las extintas Unión Soviética, República Democrática Alemana y República Federal Alemana. A partir de estas pesquisas explica la presencia de las tropas cubanas en África, así como la reacción de las principales potencias ante este hecho. La obra producida por él ha incluido los textos Visions of Freedom: Havana, Washington, Pretoria and the Struggle for Southern Africa, 1976-1991 (2013); Cuba y África. Historia común de lucha y sangre (2008), La epopeya cubana: la visión del mundo de Fidel Castro (2009) y el clásico Misiones en Conflicto (2003).

En sus textos se concluye que la política exterior de la Isla tuvo, con relación a Angola, un elevado grado de independencia. El autor asevera que la decisión de enviar tropas a esa nación del África austral se tomó sin consultar a la Unión Soviética (Gleijeses, 2003), aunque posteriormente las tropas cubanas y angolanas recibieron el apoyo de esta nación. Pietro Gleijeses afirma, además, que la política exterior de Cuba hacia el continente africano se ha basado en arraigados principios revolucionarios y en el más profundo idealismo, que la Isla caribeña no persiguió ningún objetivo económico o geopolítico que garantizara sus intereses en la región y que acudió al llamado del presidente angolano Agustinho Neto, incluso a riesgo de su propia estabilidad y defensa.

Con la llegada del nuevo siglo se ha producido un descenso en los estudios sobre la política exterior cubana fundamentalmente en la academia estadounidense. Sin embargo, esto ha sido compensado por el incremento de investigaciones realizadas desde otras latitudes. El investigador argentino Andrés Serbin y los españoles Francisco Bayo y Susan Gratius son algunos de los que se sumaron recientemente. Un importante factor en este período ha sido el sostenido incremento de los aportes de publicaciones y autores cubanos, fundamentalmente a partir de la segunda década del siglo xxi. En esta situación se encuentran autores como Néstor García Iturbe, Raúl Roa Kourí, Santiago Pérez Benítez, Isabel Allende Karam y Antonio Romero, quienes se unieron a otros ya establecidos como Luis Suárez Salazar, Esteban Morales y Rafael Hernández.

Entre los investigadores de la Isla, destaca el profesor y exdiplomático Carlos Alzugaray, quien se ha convertido en el autor cubano que con mayor frecuencia ha abordado la proyección internacional de la Revolución Cubana. Su experiencia como diplomático y, posteriormente, su labor magisterial en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, le permitieron desempeñar un activo rol en las primeras ediciones de la revista Política Internacional tras su relanzamiento. Desde sus páginas ofrece valiosos textos como “Raúl Roa García y la creación de una Cancillería revolucionaria: los primeros años (1959-1965)” y “La política exterior de Cuba en la década del 90: intereses, objetivos y resultados”. Luego sumó a su producción otros textos de particular interés como “Cuba: definiendo estrategias de política exterior en un mundo cambiante (2001-2011)” y “Cuba´s external projection: the interplay between international relations theory and foreign policy analysis”. Sobresale en sus análisis un elevado rigor teórico-metodológico. En este sentido, su ya mencionado artículo “La política exterior de Cuba en la década del 90: intereses, objetivos y resultados” parte de una formulación propia del interés nacional de Cuba para, desde ahí, evaluar la consecución de los objetivos que de él se derivan.

Casi diez años después el texto Cuba: definiendo estrategias de política exterior en un mundo cambiante (2001-2011) muestra nuevamente un alto rigor teórico. Este trabajo destaca, además, por el amplio espectro geográfico que alcanza. El autor inicia su texto con un análisis de los aportes de los principales estudiosos extranjeros sobre la política exterior cubana y ofrece su propio aparato conceptual. En él predominan el uso del término contrahegemónico como eje de la política exterior cubana y una perspectiva marxista sobre el imperialismo contemporáneo. A partir de ahí este profesor analiza la política exterior cubana por regiones y países en el decenio 2000-2010. El mayor énfasis se realiza en el conflicto Cuba-Estados Unidos y en las relaciones con China. El texto se resiente del poco espacio dedicado a las relaciones con la región latinoamericana, área donde se produjeron los mayores éxitos de la política exterior cubana en el período.

Por último, su trabajo “Cuba´s external projection: the interplay between international relations theory and foreign policy analysis” describe lo más actual de la política exterior cubana, a partir del aparato conceptual desarrollado por el propio autor con anterioridad. Destaca en esta ocasión una periodización propia de la política exterior cubana desde 1959 y, particularmente, la última etapa que el autor inicia en 2009 y denomina como pragmatismo económico antihegemónico. Desde esta perspectiva, da a entender que el componente económico comienza a ganar espacio en las decisiones de política exterior, a la par de otras posturas tradicionales.

En sus trabajos, Alzugaray evalúa de exitoso el desempeño internacional de la Isla en los últimos 25 años, y considera que ha sido una política exterior propia e independiente. Resalta, como un elemento distintivo de su análisis, el rol ascendente del empleo del “poder blando” en los últimos años de la política exterior cubana.

Varios de los autores cubanos que han escrito sobre la política exterior del país tienen la característica común de haber estado, en algún momento de sus carreras, vinculados a su ejecución. Más allá del rigor, que fluctúa entre unos y otros, sus textos poseen valores adicionales en la medida en que reflejan sus experiencias de vida.

El incremento de la participación de los autores cubanos en el debate académico ha sido estimulado, en este siglo, por la consolidación de los espacios de intercambio científico con especialistas foráneos. Los congresos de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) destacan entre los espacios en que representantes de la Isla se han insertado exitosamente. A escala nacional, la revista Temas se ha convertido en un punto de encuentro con autores extranjeros para abordar las más disímiles problemáticas del país, entre ellas su política exterior. Un enfoque más limitado, pero por ello no menos significativo, ha tenido la Serie de Conversaciones Cuba en la Política Exterior de Estados Unidos, organizada en los últimos años por el Centro de Investigaciones de Política Internacional de La Habana. Por 18 años este evento ha reunido a los más reconocidos especialistas de las relaciones bilaterales Cuba-Estados Unidos. Entre ellos destacan: Phillip Brenner, Richard Feinberg, Julia Sweig, Ted Piccone, Margatet Craham y Peter Kornbluh. Los debates sostenidos en sus sesiones condujeron a la publicación de los libros Cuba-Estados Unidos: la normalización y sus desafíos (2016) y Donald J. Trump y las relaciones Cuba-Estados Unidos en la encrucijada (2018).

La inclusión de múltiples autores de diverso origen en las investigaciones sobre la política exterior cubana ha permitido el incremento de la variedad de temáticas tratadas. A pesar de que la relación con Estados Unidos siguió siendo el tema específico más abordado, otras temáticas recibieron significativa atención. Los éxitos cosechados por Cuba en el hemisferio occidental con su completa inclusión en los mecanismos de integración regionales, los vaivenes de las relaciones con Europa y principalmente con España, los cambios en la política exterior cubana bajo el gobierno del Presidente Raúl Castro y el impacto de las transformaciones económicas han sido algunos de los temas más tratados.

CONCLUSIONES

Los estudios sobre la política exterior cubana han sido relativamente escasos. El conflicto entre la Isla y Estados Unidos ha sido la temática más abordada. También han sido tratadas con frecuencia las relaciones de Cuba con América Latina, con África y con la extinta Unión Soviética.

Las investigaciones sobre la inserción internacional de la Isla caribeña cobraron auge en la década de los años ochenta. Con posterioridad, el tratamiento del tema ha decaído levemente.

El debate sobre la política exterior cubana se ha producido, en lo fundamental, fuera de Cuba. En él ha desempeñado un rol protagónico la academia estadounidense. La incorporación, durante los últimos 30 años, de autores europeos y latinoamericanos, particularmente cubanos, ha favorecido la diversificación de este debate.

El limitado acceso a fuentes bibliográficas primarias ha impedido una comprensión más profunda y abarcadora de las temáticas abordadas.

El peso fundamental de la investigación sobre el desempeño de Cuba en la arena internacional, ha recaído en unos pocos autores. Luis Suárez y Carlos Alzugaray, desde Cuba y Jorge I. Domínguez, Michael H. Erisman y Pietro Gleijeses, desde Estados Unidos, son los autores que con mayor asiduidad han estudiado la política exterior cubana.

Existe coincidencia entre la mayoría de los expertos sobre los principales rasgos de la política exterior cubana. Probablemente el de mayor consenso sea el rol protagónico de Cuba en el contexto internacional, relativamente superior a sus capacidades económicas, militares y demográficas. Es considerado, además, que el apoyo soviético fue fundamental para que Cuba alcanzara posiciones de liderazgo al interior del Tercer Mundo a finales de la década de los años setenta. A pesar de ello, la política exterior cubana mantuvo un elevado grado de autonomía en relación con este aliado estratégico y se erigió como expresión de los intereses de la Isla.

Al mismo tiempo, las opiniones convergen en que Estados Unidos ha sido, históricamente, la mayor amenaza a la seguridad y la soberanía de la nación cubana, así como el principal reto a su inserción en el contexto internacional. En consecuencia, el enfrentamiento al imperialismo estadounidense ha sido uno de los ejes de la política exterior. Otro elemento aceptado, es que los principales líderes del país han participado activamente en su ejecución. Asimismo se reconoce que el ámbito internacional se ha convertido en un escenario imprescindible en la defensa del proceso revolucionario cubano. Por último, son casi unánimes las coincidencias en torno a que el desempeño de la política exterior revolucionaria cubana ha sido exitoso.

No obstante, es necesario promocionar el debate académico sobre la política exterior cubana. Tal labor debiera estar dirigida a equilibrar el balance entre la producción nacional y extranjera, a diversificar los enfoques desde los cuales se estudia el tema y a ampliar las temáticas específicas abordadas. Para ello es imprescindible el accionar intencionado de múltiples entidades entre ellas el Centro de Investigaciones de Política Internacional, el Instituto Superior de Relaciones Internacionales y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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1 Este autor perteneció desde 1969 hasta el 2004 a Rand Corporation, institución en la que escribió múltiples informes dedicados a Cuba y a la figura de Fidel Castro.

2 La teoría de la dependencia fue desarrollada entre las décadas de los años cincuenta y el setenta por los representantes de la Comisión Económica para América Latina de la ONU (CEPAL), cuyo principal representante fue Raúl Prebish. Esta concepción tenía un marcado énfasis en los elementos económicos que caracterizaban las relaciones de subordinación y dominación entre los países de la región y las principales potencias del sistema internacional.